lunes, 19 de octubre de 2015

Crítica: LA NOVIA DE CHUCKY (1998)

RONNY YU











No, esta cuarta entrega del “Muñeco diabólico” no tiene nada que ver con el terror o el slasher, más allá de algunos tics o escenas. Ronny Yu ha convertido esta absurda y exitosa saga en una comedia negra delirante y tronchante.

Siempre me pareció una saga prescindible y absurda, la típica fórmula de terror para ir sacando episodios alardeando de tópicos. De hecho así era hasta llegar a esta cuarta entrega de la que leí algunas críticas entusiastas. Son muchos los sabrosos alicientes, si te gusta el juego, que ofrece esta cuarta entrega del muñeco diabólico.




La cuarta entrega del muñeco diabólico pasa por ser la mejor de todas, y todo gracias a alejarse del tono de las anteriores. Supongo que a fans puristas de la saga ésta le parecerá una infamia infiel, pero es todo lo contrario.

La ex amante de Charles Lee Ray, consigue los restos del muñeco Chucky y hace un ritual vudú para volver a traspasarle su alma. Una vez consigue devolver a Chucky a la vida con el alma de su amante, Tiffany le pedirá que cumpla su promesa de matrimonio, pero claro, para hacer una buen pareja ella debe morir y ceder su alma a otra muñeca como Chucky




El inicio es puro cine de terror, con su dosis de sangre y atmósfera tensa y clásica, nocturna, lluviosa, para que veamos como la despiadada Tiffany, una rolliza y sexy Jennifer Tilly, consigue el muñeco destrozado. Cuero y medias de rejilla, look gótico rockero. Rubia platino y magnífico escote. Una psicópata auténtica, que valora a sus parejas por lo asesinos que pueden llegar a ser…




Podemos disfrutar de la bella Katherine Heigl, famosa por su papel en “Anatomia de Grey” y posteriores comedias románticas. La presencia de John Ritter acentúa esa idea de comedia negra, género que ha frecuentado siempre, aunque ha hecho sus pinitos en el cine de terror.




Enredos de comedia romántica con la trama accesoria. En la caravana de Tilly tendremos sustos facilones para crear ese tono y que la película no huya del todo del terror típico, muy enraizado con los 80, década a la que se menciona ocasionalmente (hay mucha autoconsciencia y metalingüismo en la parodia que supone también la película). Sensualidad y truculencia para la muerte del novio de Tiffany. Una muerta artificiosa, porque el pobre desgraciado podría zafarse sin excesivo problema de un muñeco que pretende asfixiarlo sentado en una almohada, y morbosa, por la conversación que mantiene Chucky con su ex novia.



¿Naciste con ese cuchillo unido a la mano con pegamento o qué? ¡Por el amor de Dios, Chucky! Piensa que estamos en los 90, apuñalar a la gente está muy pasado de moda. Con ese chisme te pareces a Martha Stewart”.

¡Eh! Si un método clásico es bueno, nunca pasa de moda”.



Bueno, es una larga historia. De hecho, si fuera una película harían falta tres o cuatro entregas para explicarla como es debido”.

Se bromea con las muertes y su ejecución, la necesaria innovación para hacerlas lo más retorcidas posibles una vez hemos llegado a la década de los 90. Así morirá el bueno de John Ritter, con el rostro claveteado para firmar un excelente homenaje a “Hellraiser” (Clive Barker, 1987).





No entiendo por qué me resulta tan familiar”.

Las bromas sexuales son continuas y francamente hilarantes.




Lo que importa no es el tamaño, gilipollas, sino lo que haces con ella”.

-Tiffany: ¡Oh Dios mío, estoy llorando! ¿Funcionará el resto de cañerías?

-Chucky: Pues no sé lo que te pasará a ti, pero yo estoy empezando a ponerme como Pinocho. ¿Sabes? Anatómicamente, no me falta de nada.

-Tiffany: ¡Espera, espera! ¿Tienes alguna goma?

-Chucky: ¿Qué si tengo alguna goma? ¡Tiff, mírame, soy todo de goma!

-Tiffany: Ah, es verdad, perdona, pensaba que eras de plástico.

Jennifer Tilly, en apenas media hora, se come la película, lástima que luego sólo nos quedemos con su voz. Su muerte electrocutada tiene tintes de “Psicosis” (Alfred Hitchcock, 1960).




Barbie, muérete de envidia...” Una muñeca casi como Olivia Newton John en “Grease”.

-Chucky: Actúa con naturalidad (Observad la pose de ella).





Es una gran gamberrada paródica, macarra a mayor gloria de su protagonista, que aquí está cargado de mala leche y carisma. Un protagonista cínico en una película enfermizamente divertida. Los conflictos maritales de esa pareja de psicópatas muñecos son igualmente delirantes y desternillantes.

-Tiffany: ¡Qué bonito! ¡Ha sido tan romántico!

-Chucky: Les doy seis meses… Tres si ella engorda.

La muerte de la parejita ladrona en la noche de bodas, toda esa fase, no puede ser más forzada, pero desemboca en una memorable escena sexual entre los dos muñecos. Hay numerosas situaciones memorablemente bizarras e hilarantes, así como diálogos tronchantes. Una comedia negra sin filtros que transgrede y supera el puro divertimento de terror lleno de tópicos y estereotipos en que se fundamentaba la saga desde su inicio.

Imagínate, por ejemplo, que esta noche pidiera que te hicieran un análisis de sangre y saliera que estás más colocado que Christian Slater en nochevieja”.




-Ordenador: Deletrea: M U J E R.

-Chucky: (Escribe): Z O R R A

-Ordenador: No es correcto. Mujer, se deletrea así: M U J E R.

-Chucky: ¡Qué poco sabes tú de la vida!





El personaje de Tiffany es psicopático, evidentemente, pero tiene un ramalazo romántico del que carece Chucky, por eso es divertido en ese contraste ver cómo se lo pasan los dos muñecos haciendo tambalear el amor de esa joven pareja, que van dudando el uno del otro según se van sucediendo las muertes. Destrozando el romanticismo de forma divertida.

Las risas espasmódicas de los dos muñecos ante la iglesia donde se casa la parejita y el asesinato en montaje paralelo que acontece a continuación redundan en esa idea.





Divertida, sin más pretensión que divertir de forma  gamberra y con ingenio, delirante a más no poder, sin filtros, con momentos violentos y tics del cine de terror y suspense, pero enmarcada de lleno en el terreno de la comedia negra, que es el género que se impone finalmente, dando un vuelco a la saga de una manera más que acertada. Al fin y al cabo la trama de la película da para comedia, piensen: Un muñeco poseído por un asesino en serie… Ronny Yu acierta de pleno al tomárselo a cachondeo, pero de manera muy seria, porque es un triunfo.



Una película que nos remite constantemente a clásicos del slasher ochenteno, a lo que hay que añadir ese guiño frankensteiniano en la trama y el título de la película, también gamberro, transgresor y desorbitado. Un homenaje explícito a Frankenstein, ya que Tiffany disfruta en la bañera antes de su muerte, precisamente, de “La novia de Frankenstein” (James Whale, 1935).







Entre los homenajes al slasher, además de los mencionados, tenemos las  máscaras de Jason y Mike Myers, asesinos de “Viernes 13 y “La noche de Halloween”, respectivamente. También se aprecian las manoplas con cuchillas de Freddy Krueger, el asesino de “Pesadilla en Elm Street”, todo en la escena inicial en la comisaría. Hay referencias a “Se ha escrito un crimen” y Bonnie y Clyde.



La novia de Chucky” se concreta como una autoparodia del propio género y de la propia saga. Una cinta básicamente nocturna, siniestra, sombría, de aceptable atmósfera clásica, con planos oblicuos para incrementar la tensión en las escenas violentas como rasgo estilístico más llamativo, y Rob Zombie en la banda sonora. Blondie, Judas Priest, Slayer o Bruce Dickinson también están en la banda sonora.

El final ha generado cierta polémica, a muchos les pareció absurdo, yo lo veo como una completa genialidad, un surrealismo perfectamente acorde con el tono y la ilógica del film. Descacharrante. Inicio de la siguiente “La semilla de Chucky” (Don Mancino, 2004).




Elimina elitismos y prejuicios, luego ríe a gusto.


Adelante dispara. Yo volveré, yo siempre regreso… Sí, aunque morirse es una gran putada”.




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