viernes, 6 de mayo de 2016

HENNING MANKELL: Huesos En El Jardín

LITERATURA










Tristemente fallecido hace escasos meses, el 5 de octubre de 2015, el magnífico Henning Mankell siempre ha sido una especie de visionario que parecía advertir determinados cambios y acontecimientos sociales con sus novelas.

En “Huesos en el jardín” viajamos al pasado para resolver una intriga de unos refugiados en la 2ª Guerra Mundial”, un tema, precisamente, de plena actualidad, en la que cronológicamente sería la penúltima entrega de la serie Wallander.

Lo cotidiano es uno de los ingredientes indispensables en las novelas de la saga Wallander, el rasgo diferencial que lo aleja de otros detectives de su estilo. La mezcla de una intriga y la vida cotidiana del detective, un hombre normal, que envejece, que enferma, que sufre en sus carnes el paso del tiempo, la decepción y el aburrimiento de la rutina… Un detective que evoluciona mental y físicamente, como cualquiera de nosotros, como llegó a explicar el propio Mankell para dar sentido a su tremendo éxito.

En esta novela volvemos a encontrarnos con su hija, Linda, que fue la protagonista de “Antes de que hiele”. Por lo visto, Mankell no quiso escribir más relatos con Linda como protagonista tras el suicidio de la actriz Johanna Sällström, que la encarnó en una serie, aunque él mismo manifestó que no renunciaba por completo a un nuevo caso donde ella llevara las riendas.


Así, lo cotidiano aparece con la vida conjunta de padre e hija, una relación tan fría y complicada como amorosa de dos personas difíciles y parecidas, algo crípticas y poco dadas a expresiones afectuosas. Una relación difícil, algo problemática, pero que llevan bien porque se entienden a la perfección, reconociendo en esas dificultades las de sus propios caracteres.

El detective crepuscular, con barriguita, cansado, hastiado y decepcionado, con ganas de una pequeña casita en el campo con un perro, viendo día a día un mundo que no le gusta y cada vez le es más ajeno junto a su hija, es lo que da sabor al relato. El detective humano y real, de carne y hueso, con el que cualquiera se puede identificar y que cualquiera podría conocer. Que cambia y evoluciona.

Kurt Wallander es un personaje maravilloso, arisco, desagradable, humano, real, del que vemos su declive y envejecimiento, sus fisuras, sus anhelos, su sensibilidad, sus principios y sus contrastes. Un hombre consciente de sus sueños rotos, que le llevan a la decepción y hastío, aunque también a una secreta intención de poner remedio, de matizarlos, dentro de su taciturno carácter.

Hay en Wallander algo de los héroes crepusculares fordianos en una sociedad que le sobrepasa, que le ha adelantado y dejado atrás, que no comprende ni tiene claro que quiera comprender. Un personaje que iría en paralelo al de películas del estilo de “Los valientes andan solos” (David Miller, 1962).

Huesos en el jardín” parece seguir la senda de otra conocida saga de novelas negras nórdicas, las del “Departamento Q”, de Jussi Adler-Olsen, donde los detectives encargados regresan al pasado para cerrar casos sin resolver, como ocurre aquí.

En este sentido, la novela, como el propio personaje, reflexiona sobre el paso del tiempo como un eco que trae esas ventiscas que asolan Escania.

Mankell utiliza las historias de Wallander para recrear la evolución de Suecia y la misma Europa, un retrato social que suele ser intrínseco a la buena novela negra. Y es que el crimen siempre es atractivo y la mejor forma de sacar a la luz las miserias de las sociedades modernas y sus lados oscuros.

Así, los entornos fríos, gélidos e incómodos, donde Mankell juega con los fenómenos climatológicos a la perfección creando magníficas atmósferas, se integran plenamente con los relatos. Aquí el viento, la lluvia, la amenaza de nieve, siempre están presentes. 

No es raro que en los relatos de Mankell aparezcan parejas de asesinados como aspecto narrativo, en ocasiones dando el pistoletazo de salida a la narración, una idea con la que el autor juega de forma acertada.


No piensen que van a encontrar la mejor novela de Mankell, en absoluto, no lo es ni de lejos, pero conserva los atractivos de la historia de su personaje principal y el talento del escritor. Una novela corta y entretenida que se lee fácil, aunque no está entre las destacadas de la saga Wallander ni de la obra de Mankell.


2 comentarios:

  1. No he leído ésta, aunq sí otras. Me gusta el personaje, me sorprendió tanto como lo hizo en su día Marco Didio Falco de Lindsay Davies o Petra Delicado de Gimenez Barlett, o Bevilacqua de Lorenzo Silva. Y es q no todos los polis o investigadores de pro tienen q ser americanos!! (A los griegos no les he leído!)
    Me gustó la adaptación d nuestro ídolo común Keneth Branagh.
    Y estoy de acuerdo con tu análisis del personaje. No sabía lo de la actriz (tb vi esa adaptación!)!!

    Gracias por traer este libro y bss

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    1. Estupendos referentes, Reina! No he visto la adaptación, curiosamente, pero tendré que hacerlo jaja.

      Gracias a ti. Besos.

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