sábado, 14 de mayo de 2016

PATRICK MODIANO: El Horizonte

LITERATURA









Un nuevo viaje por el pasado y el recuerdo del Nobel de literatura que predije en este mismo blog en 2012.

El horizonte” es otra pequeña golosina, corta, encantadora, nostálgica, melancólica y a la vez esperanzada. Calidad literaria concentrada en unas pocas páginas de evocadora belleza.

De nuevo, el viaje por el pasado busca definir y encontrar nuestra propia identidad, un paseo atenuado de buenos y dolorosos recuerdos que parecen perderse en un horizonte del que intentamos rescatarlos. Un horizonte simbólico que en el pasado es de certidumbre fluctuante y en el futuro de pura incertidumbre… Un horizonte que se plantea como un símbolo variado, como el olvido o el futuro que espera…

La reflexión sobre el pasado de Modiano siempre es profunda y sentida, una de las principales constantes de su obra. Aquí tenemos un pasado vinculador, como tantas veces, y un pasado efímero, incluso insustancial, pero que se hace presente, que regresa o lo rescatamos y que nos lleva por una vida que vivimos, por quién fuimos… Que ayuda a entendernos… o no.

También distintas memorias, que se modifican según la edad, la indiferente y cínica de la edad madura, la nostálgica de la vejez y la más vívida de la infancia y juventud, la que más consolida los recuerdos porque todo nos sorprende…

No es una extrañeza, todos lo hacemos, yo de hecho habitualmente, el viaje al pasado desde la memoria, a veces errática, selectiva, manipuladora, llena de lagunas, pero esencial. La memoria, otro de los grandes temas de Modiano.

Un viaje por el pasado de personajes y recuerdos neblinosos, diluidos, como es el propio pasado. Un tono característico en Modiano.

Los diálogos entre el presente y el pasado son constantes, vagando por el recuerdo y volviendo, como en un despertar, al presente tras 30 años. La angustia del presente que procede del pasado y se proyecta hacia el futuro. El pasado como el ámbar en el que se conservan los recuerdos más significativos, a veces distorsionados o idealizados. El pasado como refugio y huida, como el cobijo y la guarida al que recurrir.

Momentos que nos atosigan o que permanecen en nosotros, que devienen eternamente, como aquella chica que se nos acercó, que besamos, o aquel amigo que se alejó…

Una narración que cambia de forma natural al narrador en primera persona por el narrador en tercera, confundiéndose el uno con el otro, no en balde, Jean, el nombre del protagonista, es el que usa Modiano en sus relatos, su alter ego, lo que lo hace coherente. Voces que parecen jugar con el estilo indirecto libre.

Un aprendiz de escritor que recuerda, que une recuerdos en su edad madura, una fugaz relación con una misteriosa mujer, Margaret Le Coz, sus vivencias y miedos… Acabaremos descubriendo que es algo más que una mera rememoración en un bellísimo y abierto final que os recomiendo paladear con delectación.

Modiano nos sugiere de forma vaporosa para luego ir haciéndolo todo más tangible, más mundano, en su estilo característico. Modiano escribe como si la niebla se fuera levantando lentamente para dejarnos ver lo que escondía.

El horizonte” es un relato de seres desarraigados, a los que parece que se les ha hurtado su pasado, esas raíces, y luchan por crear otras, por agarrarse a otros recuerdos que sirvan de sustitutos, de ahí esa vaporosidad del pasado. Seres con cierto complejo de inferioridad y que parecen estar siempre en tránsito, acorde con esa falta de raigambre. Felices en ese tránsito o en la simple búsqueda. Buscando cariño o consuelo.

Todo esto es “El horizonte”, una breve novela que además nos habla de lo perdido, de lo recuperado, de lo olvidado y lo recordado, de la esperanza y el miedo a la incertidumbre, del valor de arriesgarse y la cobardía de huir.


Se goza en cada párrafo, pero debo volver a reivindicar su precioso final, cuando esa niebla se ha desvanecido. Un final que casi se da la mano con la novela de Kazuo Ishiguro, “Lo que queda del día”, de la que muchos recordarán su excelsa adaptación cinematográfica… Rememoren las últimas escenas de aquel film. Un halo romántico, nostálgico y esperanzado. Otra estupenda obra de Modiano.


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