lunes, 7 de noviembre de 2016

ICON: Night Of The Crime (1985)










Otro disco de culto del mundo aorero, más reivindicado por los hardrockeros que por los aoreros en sí, que consiguió su prestigio con el tiempo y el boca-oreja, ya que tampoco fue un gran éxito en su día (aunque no fue mal), desgraciadamente, porque bien lo merecía.

Un álbum que surgió en la época en la que tenía que surgir, mediados los 80, cuando el estilo explotó y multitud de grupos alcanzaron el estrellato, pero por alguna circunstancia no tuvieron la suerte de otros y, aunque no les fue mal, no lograron la repercusión esperada, ni mucho menos. Uno de tantos grupos que surgieron en la época dorada del AOR y el Hard Rock melódico que son reivindicados por los fans ahora, aunque no alcanzaron la cima. Quizá Capitol Records no mostró el interés que merecía el disco y la promoción fue pobre. De hecho, esa es una de las posibles causas de la marcha del vocalista Stephen Clifford.



Este es su segundo álbum, un disco más melódico que su debut, de un Hard Rock más pesado y que tuvo cierto éxito con el single “On Your Feet”. En este segundo trabajo, orientaron su estilo hacia un sonido más melódico, depurado y sofisticado, sin que ello supusiera perder fuerza. Los teclados cobran importancia, matizan las melodías y las enriquecen, las guitarras y los arreglos son muy cuidados y suenan tremendamente limpios.

Estad atentos, porque si os gusta la música rockera de los 80 aquí vais a encontrar algunos himnos a la altura de los mejores.



Un equilibrio perfecto entre riffs y bases contundentes con melodías de teclado, coros y limpios punteos, fluctuando entre el Hard Rock, el Rock melódico y el AOR a conveniencia.

Mezcla muy lograda de Rock melódico con Hard melódico, toques aoreros, manteniendo el rigor y la consistencia del estilo. Grandes teclados y guitarras que se compaginan en perfecto equilibrio, cediendo unos a otras el protagonismo cuando es menester y según lo requiere la canción. Unas se vertebran más en poderosos riff y se emparentan con el Hard Rock, mientras que otras lo hacen con el Rock melódico y el AOR, alzando las teclas.

Y es que la producción es excelsa. Escuchen la limpieza de las guitarras en los solos. Lo mismo con los teclados. Unos teclados especialmente destacados en la primera parte del disco. Las apariciones de los coros son extraordinarias y están muy cuidadas, siempre acertadas.


Los estribillos, muy típicos de los 80, recurren a la clásica estructura de frase y contestación citando el título de la canción, sin excederse en elaboraciones melódicas, algo habitual en el género y que se observa en muchos de los temas. Esto da un toque muy rítmico a las canciones. Con todo, las melodías están muy cuidadas y van más allá del estribillo, destacando a veces más en estrofas y puentes que en los momentos álgidos. También hay estribillos muy ricos y matizados, sobre todo en la primera parte del álbum.

Puede dar la sensación de cierta monotonía en su estilo, que los temas son parecidos, pero con escuchas detalladas se observa que en absoluto es así. Hay variedad melódica, en los riffs, en los arreglos y en los usos instrumentales, dando protagonismo a las melodías, teclados o guitarras según beneficie al tema en cuestión. Quizá no alcancen a menudo al genialidad, pero merecen la pena y, en algunos casos, son canciones paradigma de lo que se hacía en la época, y que hubieran merecido mejor suerte.

Un disco con una excelente primera parte y una segunda que, con algún altibajo, se mantiene a gran altura (también en la primera tenemos algún tema más discreto). Un disco que contiene incontestables himnos, que sorprendentemente pasaron desapercibidos salvo para los amantes del género. La primera parte es magnífica, mucho mejor que la segunda, más convencional y rígida, recurriendo a esos estribillos mencionados, frase y contestación con el título a coro, o al revés.

Son varias las influencias que se aprecian en el álbum, todas muy ochenteras. Desde los Def Leppard, pasando por los Twisted Sister, Quiet Riot, Mötley Crüe o grupos Glam de esa onda. También hay paralelismos con bandas que aparecerían posteriormente, como Skid Row.

La banda publicó dos álbumes más: “More Perfect Union” en 1987 y “Right Between The Eyes” en 1989, ya sin Stephen Clifford en la parte vocal, sustituido por Jerry Harrison. También se marchó el guitarrista John Aquilino. Publicaron un disco en directo en 1999, recordando una actuación de 1984.

Stephen Clifford a las voces, Tracy Wallach al bajo, Dan Wexler a las guitarras y sintetizadores, John Aquilino también a las guitarras y Pat Dixon a la batería.




-Naked Eyes: El mencionado equilibrio encuentra en este primer tema el ejemplo perfecto. Teclas y riff al unísono arrancando y marcando la esencia antes de la suave, climática y atmosférica primera estrofa de exquisita melodía. Guitarras desnudas acompañando sutiles. Estupendo Clifford modulando. Las entradas ocasionales de los coros son perfectas. Gran puente que se potencia con las guitarras rabiosas, y estribillo efectivo y pegadizo donde los coros recitan el título del tema y Clifford desarrolla la melodía como contestación. Esta es la estructura que se volverá a repetir. Estrofa más ligera, aguda, ágil y melódica como preámbulo al solo de guitarra, limpio y acertado. Estribillo final con más garra aún y cambio de ritmo para rematar este buen tema. Gran trabajo del bajo desde la discreción.

-Missing: Teclados introductorios, presentando a la voz principal, y coros a lo Queen de “Flash”. Un medio tiempo muy conseguido. El puente puede que sea el mejor momento del álbum, con matices y armonías vocales extraordinarias, mucho mejor que el estribillo, que también vuela a gran altura en sus distintas fases. Transiciones guitarreras y teclados sosteniendo la canción de fondo. Variaciones en las letras repitiendo estructura para nuestro deleite. Fantástica estrofa de transición, también entre lo más notable del disco, y solo de guitarra. En la recta final regresamos con el puente, que es un estribillo más, y el estribillo con sus inflexiones vocales y juego con los coros. Un conjunto sensacional. Un temazo.

-Danger Calling: Vuelve el aliento más rockero. Un riff muy melódico definiendo la canción como introducción a las primeras estrofas. La progresión melódica es estupenda, de estrofas a puente, agresivo, y de ahí a un estupendo y elaborado estribillo, donde los coros aparecen brillantemente para rematar el resultado. Excelente en todo su desarrollo. Una gran composición sin desperdicio. En el segundo paso tendremos doble sesión del estribillo. La guitarra realza dicho estribillo con sus toques agudos. Estrofa de transición hardrockera y melódica para el solo que cumple sin aspavientos. De nuevo, iniciando el viaje desde el puente, volvemos al estribillo, que se repite y goza de armonías y ciertas improvisaciones, con la guitarra de fondo y las voces, hasta que se desvanece. Otro estupendo tema. Otro himno.

-(Take Another) Shot At My Heart: Con un toque a las guitarras de Van Stephenson se inicia el cuarto tema del álbum para poco después dar paso al poderoso riff. Estrofas, buen puente melódico y efectivo y pegadizo estribillo, de estructura clásica con el título del tema recitado a coro. Repetición y caída en el solo de guitarra, sencillo. El estribillo despedirá el tema repitiéndose hasta el final, con algún arranque guitarrero de epílogo. Un tema directo, sencillo y muy efectivo.

-Out For Blood: El tema más largo del disco, con una introducción instrumental muy brillante y virtuosa. Suavidad y lentitud para una brillante atmósfera donde una guitarra sin amplificación cede el testigo a los virtuosos punteos que dialogan con las teclas de Wexler. Los solos de guitarra son espectaculares y tienen en el tapping la principal baza en buena parte de esta introducción, con una espléndida armonía de sintetizador por detrás. Más de dos minutos de intro. Arranque muy heavy y agresivo contrastado con unas acústicas ocasionales. El estribillo es puramente ochentero, pero muy eficaz y pegadizo, con un gran uso de los coros para enriquecerlo. Me gusta mucho el estribillo, que es perfecto ejemplo del estribillo hardrockero de la época. Un tema muy en la onda de los Skid Row o los Mötley Crüe. También un poco de Van Halen y de Def Leppard. Gran solo, planteado como un duelo con distintas tonalidades, tras el segundo paso por el estribillo, y estrofa susurrante a la salida. Recuperación y disparados hacia el final con el estribillo y unas trepidantes guitarras acompañando. Es un auténtico himno ochentero.

-Raise The Hammer: Pesados ritmos y riffs para este hardrockero tema que inicia la segunda parte del álbum. Estrofas rítmicas y con cierta melodía solemne y heavy. Melódico puente y estribillo contundente y típico. Título a coro y contestación de la voz principal sin alardes melódicos. Las estrofas siguen la cadencia de los contundentes ritmos. Repetición estructural y solo tras la salida del estribillo, el cual termina con cierto aire más melódico. El solo es brillante. Nos despedimos con el estribillo repitiéndose obedientemente hasta la conclusión. Más soso.

-Frozen Tears: Un tema lento compuesto en el 82, tres años antes de la publicación del disco, por Bob Halligan Jr. Balada de cadencia sinuosa y teclados protagónicos. Las guitarras aparecen desinhibidas antes de la voz de Clifford. Las estrofas se destapan con sensualidad subiendo brevemente antes del estribillo. Un estribillo meloso con mucho coro, clásico en balada aorera de grupo Hard. Un estribillo bien apoyado por los coros, con acertadas apariciones. Estrofa más intensa tras el segundo estribillo y solo de guitarra, también planteado como un duelo. Buen solo. Estribillo de despedida con apuntes de teclado y los coros, que se repite hasta el final, beneficiado con armonías de guitarra. No es nada del otro mundo, pero no está mal. Sosa y sin mucha emoción.

-The Whites Of Their Eyes: Un solitario y hardrockero riff abre el tema, llamando con ansia a la percusión, que no tarda en llegar con ritmos pesados y poderosos. Clifford comienza a desgranar fieramente estrofas, el puente y un estribillo de tintes heavys con un final suave. Repetimos estructura y caemos en el solo de guitarra, de ágiles punteos. Estribillo para ir despidiendo el tema con agudas y heavys voces. Una aceptable canción.

-Hungry For Love: Lento inicio de sintetizador y acústicas apuntando sutiles. Las estrofas avanzan con latente calma hasta el estribillo, que también se desmenuza en una tensa tranquilidad. Ruptura hardrockera cuando se extingue el estribillo recitado con la nostalgia de la pérdida, pasa atravesar los mismos caminos pero con poderoso paso rockero. Cambio de ritmo como transición tras el segundo estribillo, antesala de las nuevas estrofas. A la salida del nuevo estribillo tendremos el solo de guitarra, de nuevo brillante y con dos tonalidades dialogantes. Soberbia estrofa lenta recitando el título del tema, uno de los grandes momentos, aunque breve, del disco. El estribillo despide el tema con armonías de guitarra y aceleración del bombo. Un buen tema.

-Rock My Radio: Pegadizo tema de despedida que aspira a ser un himno de unos Quiet Riot o Twisted Sister. Un estribillo parido en el mismo centro de los 80 innegablemente. Sólo la compañía de la batería acompaña su primera aparición, como presentación del tema. Estrofa y melódico puente con coros para aparecer en el estribillo, que goza de riff trepidante. Queda lejos de esos himnos mencionados, pero no es nada indigno. Fiel a la estructura clásica, repetimos avance. Pasamos a una estrofa alternativa como introducción al solo de guitarra, también ágil y potente, y volvemos al puente melódico. Transición musical y coros en parón cantando el estribillo. Arranque furioso para encarar el final del disco con una guitarra creciendo al fondo empujando al estribillo. Buena despedida.

Un disco de culto, un gran disco que seguro apreciarán todos los amantes del Hard Rock de los 80, todos ellos, los aoreros, los rockeros y los hardrockeros, con un perfecto equilibrio entre poder rockero y melodías. Excelsa producción de Eddie Kramer, un clásico del Rock (Led Zeppelin, Jimi Hendrix, The Cream…).

Un trabajo con algunos himnos antológicos y algunas irregularidades, pero un clásico de culto.



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