martes, 1 de noviembre de 2016

JUECES

RELATO









Un miembro del jurado de un concurso literario organizado por una conocida página cultural de internet, leía los relatos presentados sobre historias de terror que debía valorar. Los había buenos, regulares y malos, pero se aplicaba tenazmente a su labor una vez hubo tomado una frugal cena.

Un nuevo Henry James, H.P Lovecraft o Bram Stoker, una nueva Mary Shelly o un creador de la talla de Poe o Bécquer podían estar en sus manos, bromeaba irónicamente para sí mismo en su cabeza cuando se dispersaba y distraía a la cálida luz de su flexo.

El jurado estaba compuesto por tres personas, amigos íntimos apasionados de la cultura que habían puesto en marcha el proyecto de esa revista cultural con un sorprendente éxito que les había reportado enormes beneficios.

Una copa y un cigarro daban ambiente a la estancia y hacían más amena la labor, cuando uno de los relatos perturbó al jurado número 1 inusualmente. No se trataba del típico relato, no tenía nada que ver con los demás. Estaba dirigido a él y a sus otros dos compañeros del jurado, pero no como una simple apelación, sino como una velada amenaza que daba datos personales de todos ellos, datos especialmente privados y angustiosos, que sólo conocían algunos íntimos, al menos en su caso. Leyó con avidez y agitación y buscó el nombre del autor, que firmaba con pseudónimo. Cthulhu.

¡Esto tiene que ser una broma! -trató de convencerse, y llamó a otro de los miembros del jurado para preguntarle si lo había leído ya.

El jurado número 2 lo saludó con alegría. Parecía algo aburrido, con lo que la llamada le pareció un incentivo atractivo. No había leído el texto, así que una vez colgó lo buscó, y cuando terminó de leerlo llamó a su compañero, desconcertado.

-¡Habla de nosotros tres y cuenta cosas que pocos saben! Que yo sepa no tenemos amigos en común al que hayamos hecho estas confidencias

-No sabría decirte, creo que no. Quizá deberíamos pasarlo por alto y hacer como que no lo hemos leído. Tampoco sé qué pretende. Ganar el premio, supongo.

En el relato se mezclaban aspectos reales de la vida de los tres jurados con otros en apariencia inventados, sutilmente novelados, con lo que empezaron, cada uno por su lado, a analizar con detenimiento esos otros datos introducidos sin aparente base real. Aspectos que mencionaban lugares de sus casas, pero generales, la nevera, un armario… A su vez, trataron de localizar al tercer miembro del jurado, pero no contestaba y tenía el móvil apagado.

Pasó media hora, el jurado número 1 subrayó todos los aspectos que le parecieron significativos buscando una pista, un indicio que le indicara qué significaba aquello o quién podía ser el bromista. Debió dejarlo pasar, pero se había obsesionado absolutamente. El estruendo de su teléfono lo sacó de su ensimismamiento.

-Tío, estoy asustado. He recibido un mail. Es del tipo del relato. Explica que nos conoce y nos vigila, que sólo quiere el premio, que así… nada pasará. Ha firmado como Polidori ¿De qué va esto?

-¿Un mail? -el jurado número 1 se lanzó hacia su ordenador y revisó su correo. El mismo mail apareció en su bandeja de entrada-. Dame un minuto y ahora te llamó, he estado anotando cosas y quiero consultarlas contigo.

A los pocos segundos de colgar el sonido de un mensaje de whatssapp volvió a romper el silencio. Un número desconocido había escrito: “Nunca más”.

Su pulso iba desbocado, como sus pensamientos, que se agolpaban sin sentido alguno. Buscaba posibles enemigos, intentaba recordar algún hecho de su pasado que viniera ahora a importunarle, pero ¿por qué a sus amigos también? ¿Quizá algún escritor frustrado y perturbado que se hubiera empapado de información sobre ellos? No era la primera vez que hacía de jurado… Sí, podría ser eso.

Revisó sus notas. Cthulhu comparaba el armario de la habitación de su casa con una guarida de monstruos, un símil siniestro. Temeroso, se levantó, encendió todas las luces en su camino y se adentró en su habitación con la intención de encarar el armario. Lo abrió con tiento, aunque la razón le indicara que allí no podía haber nada. Cuando la puerta quedó abierta dio un respingo que lo llevó a caer en la cama que estaba detrás. Su ropa colgada había desaparecido y, al fondo, una enorme careta de Frankenstein aparecía sonriente.

Salió despavorido hacía la puerta de entrada comprobando que estaba cerrada, cogió la llave y dio más vueltas a la cerradura, revisó el resto de estancias y buscó histérico el teléfono.



-¡Ha estado en mi casa! ¡Tiene nuestros mails, nuestros teléfonos y acceso a nuestras casas! Revisa la tuya y abre el congelador, que lo citaba en su texto -chilló al jurado número 2.

Espero ansioso a que su amigo volviera de su expedición, y cuando escuchó su voz agitada supo que algo había pasado.

-¡He encontrado un volumen de “El gran dios Pan”, la novelita de Machen, en el congelador! ¡Ha estado aquí también!

-¿De qué va esto? ¿Una fanático del terror quiere matarnos o qué?

Un nuevo mail apareció en la bandeja de entrada. De nuevo Polidori. Dudó. Avisó a su amigo, al cual también le había llegado el correo. Con el auricular aún en la mano se acercó al ratón y pulsó el botón. Entre admiraciones y en mayúsculas apareció el mensaje.

¡Abre la puerta a la Criatura!

Justo en ese momento sonaron tres fuertes golpes en la puerta. El auricular se le cayó del susto, dio media vuelta y, acongojado, se acercó dando pequeños y sigilosos pasos hacia el origen de los golpes, con el miedo agarrándole las piernas, inquieto por si hacia algún ruido que lo delatase. Cuando estaba a un palmo del pomo pensó que debería llamar a la policía, pero en ese momento una voz gritó desde el otro lado.


¡Abre ya! -dijo el jurado número 3 -Tío, ¡eres el sueño de todo bromista! -Y una carcajada se filtró desde el auricular caído.


6 comentarios:

  1. JAJAJAJAJA!!!
    A los jurados les hará gracia!!!
    Me ha sorprendido el final!!!
    Bss

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    1. Un guiño simpático, metalingüístico y acorde con la idea del concurso. Era la intención! Jajajaja

      Gracias, Reina. Besos.

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  2. JAJAJAJAJA CHULO, PERO ME LO ESTABA IMAGINANDO, PERO COMO SIEMPRE DA GUSTO LEERTE MR. (PADAWAN)

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  3. El terror, el terror... Nadie escapa de él, MrSambo.
    Ni en su propia casa.
    Muy bueno, y mejor ambientado.
    Un saludo!!

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    1. Gracias Herep! Un fatal enemigo, bien es cierto.

      Un saludo!

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