jueves, 17 de noviembre de 2011

Crítica: CON FALDAS Y A LO LOCO (1959) -Parte 1/4-

BILLY WILDER


Sostenía Goethe en su Fausto que Dios carecía de sentido del humor porque conoce todas las respuestas, por tanto nada podía sorprenderle y hacerle reír o gracia. Yo, que no soy Dios ni mucho menos, he visto muchas veces esta película y me sé los chistes y donde van pero me sigue haciendo reír de forma inexorable.
La mejor comedia de la historia del cine.
Las afirmaciones extremas siempre son atractivas y crean debate, es difícil asegurar quien es el mejor o cual es la mejor en algo, intervienen muchos aspectos pero el hecho es que en el caso de las comedias cinematográficas la gran mayoría mencionará “Some like it hot” como la mejor. Para mí desde luego lo es, sin la más mínima duda. Incluso si eres un gran amante del cine pero tienes otra favorita la situarás de todas formas en el top de las mejores.

Con faldas y a lo loco” es puro Wilder, tiene todo el universo del genio austriaco y además en su género favorito. Ritmo, inventiva, ingenio, imaginación, cinismo, romanticismo, diálogos memorables, situaciones increíbles, resoluciones inauditas, interpretaciones magistrales, un fondo de inteligentísima profundidad, además de sus acostumbrados recursos y temas.
Desde que comienza hasta que acaba “Con faldas y a lo loco” todo parece mágico, se intuye en el ritmo, aunque también es cierto que esto ocurre en casi la totalidad de la filmografía de Wilder, cuando ves el ritmo de los diálogos, en las escenas aparentemente más intrascendentes, cuando ves como está elaborada la puesta en escena y esos momentos imaginativos inenarrables sabes que estás viendo algo excepcional y que además se muestra ante tus ojos con absoluta naturalidad.
Con faldas y a lo loco” transgrede todo lo “transgredible”, sorprende que pasara la censura, especialmente, en algunas escenas, sorpresa que también tenía el propio Wilder, pero es que además lo hace con el propio lenguaje cinematográfico usando errores de guión a voluntad y con plena consciencia para usarlos en su favor. Es una obra de orfebrería que no tiene ni una sola escena despreciable, que no tiene ni una sola escena intrascendente, que no tiene ni una sola escena olvidable, mediocre o simplemente buena. Todas son absolutamente memorables, un orgasmo continuo de dos horas. Y no cansa.
Nunca he considerado a Wilder uno de los grandes realizadores cinematográficos, es decir, desde lo visual, su estilo invisible no marcó una tendencia en ese aspecto. Donde estaba el genio de Wilder era en sus historias, sus guiones y su puesta en escena, ello le convierte en uno de los más grandes directores de la historia del cine, al que se puede situar en cualquiera de las primeras posiciones, a elegir, sin complejos, y como uno de los artistas más indiscutibles de la historia de este arte y de cualquier otro. Uno de los directores con una filmografía más brillante y regular, sino el que más la tiene. Sólo tiene una cinta vulgar, o mala “El vals del emperador” (1948), el resto están entre lo bueno, las menos, y lo sublime, la inmensa mayoría. Pocos directores pueden decir algo así, si es que puede decirlo alguno.
Además ha sido uno de los grandes innovadores del cine en casi todos los géneros que tocó, aunque esto se valora poco. Con “Perdición”, por ejemplo, casi creó las constantes del cine negro, la mujer fatal e incluso el suspense. Muchos elogian la escena de “Psicosis”, del maestro Hitchcock, donde un nervioso Anthony Perkins observa cómo se hunde el coche que contiene el cadáver de Janet Leigh a la que acaba de asesinar. En un momento dado el coche interrumpe su inmersión en el lago ante la preocupación de Norman Bates (Perkins), momento en el que el espectador siente la misma preocupación que el asesino. Una broma de Hitchcock para demostrar hasta qué punto podía manipular al público, que en ese momento sentía afinidad y se identificaba con el asesino, al cambiar el punto de vista de la narración. Tras ese breve momento el coche sigue su camino hasta el fondo del lago para alivio de Bates y del propio espectador. Bueno pues esto ya lo hizo Wilder. En “Perdición”, cuando la pareja protagonista ha cometido su crimen quedan en un punto para irse en coche, una vez montados en el coche y presurosos antes de que pueda llegar la policía, McMurray pone en marcha el automóvil pero éste no arranca, McMurrary y Stanwick se quedan helados, y con ellos el espectador, que al ver como el coche no arranca se identifica con los asesinos y quiere que el coche arranque de una vez, en seguida el coche arrancará, para alivio de ellos y de nosotros, como en el ejemplo anterior. Un visionario y un genio.
Wilder emigró de Berlín viendo venir lo que allí iba a pasar cuando Hitler subió al poder, hasta en eso estuvo lúcido, como tantos directores europeos que tuvieron mucho que ver en el engrandecimiento de Hollywood, llevando su talento y sus ideas, incluso su concepción visual (¿qué sería del cine negro sin la aportación de los cineastas y del expresionismo alemán?). En Berlín llegó a trabajar en la UFA y conoció a muchos prestigiosos directores. Trabajó tanto en Viena como en Berlín de periodista e incluso se dijo que había sido gigoló para ganar algo más de dinero, aunque él lo desmiente. Una vez llegado a Estados Unidos, procedente de París, junto a su amigo Peter Lorre (al que tuvo que soportar sus problemas con el alcohol), fue contratado en Paramount donde comenzó a trabajar para la que sería su mayor influencia, su mentor, Ernst Lubitsch, siendo su guionista en varias películas junto a Charles Brackett, que fue su primer y fructífero compañero en las labores guionísticas, una relación de unos 14 años (13 películas). Después de la separación de ambos escritores tras “El gran Carnaval” (1950), Wilder prueba con varios guionistas hasta contratar a I.A.L Diamond en 1957 para escribir el guión de “Ariane” (1957), una película memorable pero que no tuvo el éxito merecido. Esto podía habernos privado de esta imprescindible asociación en la historia del cine, pero conectaron de tal manera que tras una breve pausa, con Wilder dirigiendo “Testigo de cargo” (1957) y Diamond escribiendo “Loco por el circo” (Michael Kidd, 1958), volvieron a unirse de forma irremediable para escribir y dirigir la obra maestra que nos ocupa. La relación se prolongaría 25 años y la amistad hasta el fallecimiento de I.A.L Diamond.
Billy Wilder, escribiera con quién escribiera, mantenía sus constantes de autor pero con I.A.L Diamond conecto de una forma incomparable.
El derroche de imaginación y recursos de todo tipo que tiene esta película es tan abrumador que es un placer alargarse escribiendo sobre ella, aunque no tanto como verla una y otra vez.
Comenzando con la trasgresión la película se inicia como si de una película de gangsters al uso se tratara, usando el tema de la muerte por parte de los gangsters para eludir la vigilancia policial en el contrabando de alcohol en plena ley seca. Un coche con un ataúd, un velatorio… todo una farsa para ocultar un garito clandestino. David O. Selznick casi se escandalizó al saber que Wilder iba a hacer una comedia con asesinatos, era algo inaudito. Wilder arriesga con todo, quebranta lo establecido y lo políticamente correcto como norma, así convierte un respetable coche fúnebre en una máquina mortífera de la que salen metralletas del techo y donde “el muerto” es una multitud de botellas de licor. El rigor y el mimo con que tratan sus guiones es apasionante, así todo el tema de la muerte, el coche fúnebre y demás parafernalia se mantendrá hasta el final de la escena, el bar clandestino será enmascarado por un velatorio, la contraseña será “vengo al funeral de la abuelita”, para conseguir una buena mesa el policía deberá decir que “es uno de los del duelo”, la mesa que pide el policía para estar más cómodo “está reservada para la familia de la difunta”… Impecable y tronchante. Une la trasgresión de este tema a estar realizando una farsa, una parodia de las películas de gangster, riéndose de los asesinatos y muertes que comenten los mafiosos. Espectacular. Ahora puede parecer algo normal, pero no lo era arriesgarse de esa forma, y dentro de una productora, en aquella época. Los caminos abiertos por Wilder son incontables.

Wilder encontró la inspiración en una película alemana de tercera categoría “Fanfares of love” de 1951 donde dos tipos se pintan las caras de negro y visten de mujer para entrar en un conjunto femenino. No se aprovechó nada más, pero sirvió para iniciar la inspiración.
La primera secuencia, con esas calzadas mojadas, la noche, los coches típicos de los años 20, el humo que sale de las alcantarillas, una ambientación del más puro y clásico cine de gangsters, con esos duros conductores, tensos, que parecen dirigirse a un funeral, pero que intuimos algo esconden, otro coche que empieza a perseguirles y un tiroteo espectacular, con los memorables hallazgos imaginativos habituales de Wilder, como ese coche que esconde metralletas en el techo y de coche funerario pasa casi a ser un tanque. Una memorable persecución digna de “Scarface” (Howard Hawks, 1932), rodada de forma maestra, con choques y velocidad de vértigo, realmente trepidante y que no hace indicar precisamente que estemos inmersos en el inicio de la mejor comedia de la historia. Es el año 1929.
Adoro el sabor y el aroma de las películas clásicas en blanco y negro, y con el cine negro la cosa se sublima, con esas sombras, esas luces reflejadas en el pavimento mojado y parpadeantes en los letreros de las calles, los pasos ¿qué sería del cine sin el sonido de los pasos? Un sabor que vuelve muy pocas veces.
Scarface” no será la única vez que aparezca en esta crítica, volverá a ser referenciada por Wilder en el personaje de George Raft, “Botines Colombo”, y con alguna broma con el mismo personaje como protagonista. Un referente, el principal, dentro del cine de gangsters.
Wilder enfoca el ataúd antes que nada dentro de ese coche fúnebre, cuando vemos a sus custodios, que tienen una pinta de matones que no se aguantan, algo nos extraña, pero el suspense ya está creado al oír una sirena de fondo y la actitud tensa de los tripulantes del siniestro automóvil. Sin palabras, sin una sola palabra, Wilder lo dice todo. Las miradas, sutiles gestos y actores moviéndose dentro del plano, puro ritmo y puro cine.
Una vez logran escapar de la espectacular persecución veremos que dentro del ataúd hay escondidas una enorme cantidad de botellas de licor, muchas agujeradas, es el momento ideal para poner el letrero de “Chicago, 1929”.
Tres minutos de puro placer cinematográfico, donde además se presenta al personaje de George Raft, pero aún carente de personalidad, que dan paso a la primera escena con diálogo. Memorables diálogos. Un chivato da las claves a la policía para intervenir el local clandestino de “Botines Colombo” (luego lo pagará con creces), todo ello con la misma jerga fúnebre antes mencionada.
La entrada del policía es absolutamente memorable y nos deja una de las millones de joyas que tiene el diálogo de la película. Una vez entra y ve el asombroso garito montado, en el que no falta absolutamente de nada, y el lujo y la ostentación saltan a la vista, montones de mesas, bailarinas, licor, orquesta… parece todo menos un local clandestino, el policía dirá justo la frase adecuada “las cosas hay que hacerlas bien o no hacerlas”. No se puede ser más genial.
Estamos inmersos en plena Ley Seca, lo que llevó, como en toda prohibición, a los contrabandos y los locales clandestinos. Wilder recurre a una época donde la mentira, la ocultación y el engaño eran norma habitual en la sociedad, pero en Wilder estas circunstancias son siempre norma habitual en la sociedad, no la entiende sin ellas. Recurrir a una época donde esto se exacerbaba es un acierto más.
Wilder recrea a la perfección el ambiente del local, los sitios donde la gente podía desinhibirse y desfasar ante las restricciones que suponía la prohibición del alcohol, un montaje y una cámara que se mueven y muestran a la perfección la alegría, diversión y ambiente que allí hay mientras la narración no se detiene en ningún momento. Casi sin querer, con un travelling distraído que parece meramente descriptivo nos enfrentamos con dos músicos, que nos definen la película ya como una comedia indudablemente sólo al verles tocar. Con unos breves diálogos logra definir a cada personaje y su apurada situación económica. ¿Qué son buenos diálogos? Todos los de Wilder, ahí un buen ejemplo. Joe/Josephine (Tony Curtis) es un mujeriego, manipulador, seductor y dominante, vicioso y con mucho carisma. Jerry/Daphne (Jack Lemmon), es quejica, de débil carácter, dependiente, manejable, de carácter manipulable, alegre, divertido, fiel y leal. Todo en un minuto. Los diálogos además de servir para lo mencionado, son espectacularmente divertidos, brillantes, llenos de ingenio y surrealismo, al oír cualquiera de ellos se sabe que se está ante algo excepcional.

La presentación definitiva, es decir, con la personalidad completa, de “Botines Colombo”, viene justo antes de esta escena. En ella veremos el objeto que muestra su personalidad, desde ese momento veremos las apariciones del personaje interpretado por George Raft siempre primero desde sus botines. La elaboración del gag y la presentación es magistral, un borracho disfruta del ambiente mientras vemos entrar a “Botines” y sus compinches, al cruzarse con el cliente choca y se derrama la copa que sostiene en sus manos, lo que justifica que se muestre donde cayó el líquido que, por supuesto, ha sido en los botines de Colombo. Maravilloso. Ese mismo personaje seguirá en el gag tras la redada repitiendo su frase “quiero otra taza de café”. El detallismo de cada situación y la manera de estirarlo y sacarle partido es abrumador, sólo al alcance de los más grandes.
Uso no moral de la mentira, la mentira en Wilder es una forma de subsistencia, relacionada con el arte incluso, por eso son músicos, usa los disfraces, las máscaras como algo íntimamente relacionado con la vida en sociedad. Un aspecto temático de Wilder en la mayoría de sus películas, y que usa como elemento narrativo.

 



25 comentarios:

  1. Talento,talento y talento. Eso de lo que estamos ayunos en el mundo actual,en casi todos los ámbitos,es lo que fluye a raudales en el cine del gran Wilder.
    Gracias Mrsambo por tu blog,por tus críticas y por tu sabiduría.
    Un abrazo,Lunalia.

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  2. Gracias a ti Lunalia, mañana y hasta el domingo más. Un abrazo.

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  3. No, si más vas a tener para aburrirte jajaja

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  4. ¿Otra vez películas en blanco y negro, de cuando el Madrid gana Copitas?

    Juer ... Y 1/4 ... uséase, 3 entradas más.

    Si es que para un madridista cualquier tiempo pasado fue mejor. Jejeje

    Un saludo

    PD: ¿trasnformers es una secuela de la "transformación" de Tony Curtis en la película :):)

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  5. Qué grande Wilder.

    Gran comienzo de la crítica, Sambo. Las 18 hojas parece que han merecido la pena... :-D

    -¡Quiero otra taza de café!

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  6. Cule1899, el blanco y negro está en todo (Messi-Alves), la gente votó y ganó, no es una moda pasajera, además con ésta cuando acabas no sabes si fue a color o no. A Guardiola le gusta mucho el blanco y el negro son colores muy recurridos en su look.

    La primera de Transformers llegará dedicada a Laporta, por su cambio antes y depués de beber Champagne. ¿Sigue siendo tu ídolo? Jejejje

    Wsmith, espero que sigas manteniendo la opinión con los sucesivos capítulos. Te sirvo el café ahora mismo jajaja

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  7. Estoy encantada!!! Cuatro nada menos!!! Y es q lo merece. Sin saber tantísimo como tú, lo q si comparto (junto con el resto de mi familia, que siendo espectadores de diferentes edades, aprecian la cinta tanto como yo) es que es absolutamente desternillante. Pese a verla muchas veces, saber qué va a pasar y qué se va a decir, queda uno esperando el momento para disfrutarlo como la primera vez.
    Veo distintas fases en la peli, supongo q como tú ( y de ahí la segmentación); concuerdo contigo en q los referentes a la Ley seca, muertes y demás se resuelven con elegancia, y q los carácteres del dueto Curtis-Lemmon, bien definido desde el principio, se complementan sin que chirríen ni una sola vez.
    Como todas las escenas, en las que, como dices, todo fluye con un dinamismo hilarante.

    Bueno me callo!! Q aquí el sensei eres tú, pero te agradezco este notable esfuerzo en el análisis de una película que, además de ser una de mis favoritas, es una de las que hacen del Cine un Arte.

    Wilder es Dios, como dijo Trueba...

    Esperando las otras tres sesiones, toda mi admiración por tus conocimientos y tu capacidad para transmitirlos de forma amena y entendible para simples mortales como yo.

    Un beso,

    R

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  8. Sambo

    Jajajaja... yo también me sé hasta el último chiste de memoria, aunque debo confesar que voté por "Arsénico por Compasión" porque con Wilder me pasa que no sé decidirme por una de sus comedias y dejar la demás.

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  9. R, guauuuu. Muchas gracias, y no te calles nada, di todo lo que lleves dentro sobre la peli, lo mismo te anticipas a cosas jajaja. Las distintas fases son errores de guión VOLUNTARIOS. QUÉ CRACK.

    Wsmith jajaja pues tiene su lógica, además incluí El Apartamento, que como película quizá es más perfecta pero como comedia de risa está por debajo. Arsénico fue mi primer referente cinéfilo además...

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  10. Querido y admirado mrsambo.

    "Nadie es perfecto" frase final fallida.
    Billy Wilder si es perfecto.

    Sólo un genio podía hacernos creer que Josephine y Daphne son la "femeneidad" personificada.

    Para mí la mejor comedia de todos los tiempos.

    Ocurrente,graciosa,divertida.Con unos diálogos descacharrantes y escenas "míticas".
    Y qué decir de la banda sonora...inolvidable la gran Marilyn Monroe cantando...I Wanna Be Loved By You...y el bajista y saxofonista a "su bola" jajajajajaj

    http://www.youtube.com/watch?v=WQIvhotZSUw

    Gracias MrSambo

    Nieves.

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  11. Gracias a ti Nieves, mañana seguimos.

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  12. Pues a mí "El vals del emperador" no me parece ni vulgar ni mala; me parece una película deliciosa. Además, yo tengo debilidad por las películas que se desarrollan en los ambientes palaciegos de países centroeuropeos, ya sean reales o imaginarios ("El cisne", "Escándalo en la corte", "El prisionero de Zenda", etc.).

    Billy Wilder es un genio.

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  13. Anónimo, me alegro de que le guste, aunque el propio Wilder era más de mi opinión. Un saludo.

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  14. Hombre, entendería que Wilder renegase de haber hecho "Nueve semanas y media" o "El laberinto del fauno", pero de haber hecho "El vals del emperador"... En fin, ya se sabe que los genios son muy raritos. Otro saludo para usted.

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  15. No reniega, simplemente es consciente de su mediocridad, sólo salva al perro jejeje. Gracias por participar.

    Pd. Mencionó en el anterior post que le gustaban las películas palaciegas, entre ellas "El prisionero de Zenda", en este mismo blog tengo crítica de la película por si le interesa. La del 37, un día de estos postearé también la del 52. Un saludo.

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  16. Nacho:Uyyyyy una de mis peliculas favoritas Mr Sambo y de las mejores que he visto.Que grandes Marilyn,Jack,Tony,Joe E.Brown y Billy Wilder.Billy Wilder es junto con Hitchcock otro de mis directores favoritos.Con clasicorros como:El Apartamento,Irma la dulce,La tentacion vive arriba,El crepusculo de los dioses entre otras que no me he visto de él.Para mi es una de las mejores comedias de todos los tiempos.Adios.PD:´Nadie es perfecto´

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    1. Así es. Es el favorito de mucha gente jeje. Ganó la encuesta que hice en blog a la mejor comedia.

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    2. Nacho:El otro dia estuve en elcorteingles y compramos Amarcord una de las grandes peliculas de la hsitoria del cine.Por cierto Mr sambo ¿Que opinas sobre Billy Wilder y Federico Fellini?

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    3. Son dos grandes. Wilder está en el Top de grandes creadores cinematográficos de todos los tiempos.

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    4. Y de Amarcord ¿que opinas?

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    5. Nacho:¿Que quieres decir con soberbia?

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    6. Nacho:Muchas gracias por darme tu opinion.

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