martes, 21 de mayo de 2013

Crítica: OBLIVION (2013) -Parte 2/3-

JOSEPH KOSINSKI











La destrucción de una de las hidroplataformas, un supuesto acto terrorista alienígena, comenzará el declive de todo el entramando en el que han vivido Jack y Victoria.

“¿Jack y tú sois un equipo eficaz?”.



Scavengers o carroñeros, como se les denomina indistintamente en la cinta, no se sabe muy bien por qué, son los alienígenas que aún permanecen en la Tierra. En una exploración llegaremos a los restos del Empire State, lugar que será clave como en “Tú y yo” (Leo McCarey, 1957). Allí Jack descubrirá una supuesta señal que están emitiendo los “carroñeros” fuera del planeta y recopilará algún que otro objeto que verá por allí para llevarlo a su paraíso natural. En la escena del Empire State volverán a aparecer la oscuridad y las linternas.



El Emipire State estará muy presente en la narración. En un alarde de confianza los humanos que secuestran a Jack le dejarán libre, éste irá con Julia al derruido Empire State, que vimos anteriormente tanto en sueños como en la citada escena donde Jack descubre la señal enviada. Allí Julia le dará las claves para que entienda las incógnitas que le atormentan o al menos una versión distinta a la oficial. Ella es su mujer, no sabe qué pasó, el verdadero extraterrestre es el TET, ellos fueron hibernados… Un “Tú y yo” apocalíptico.



El paraíso terrenal de Cruise será descrito con belleza y detalle. Un acierto de la narración de Kosinski es cómo se van descubriendo los acontecimientos, todos ellos, dando giros a lo que parecía estar establecido como propuesta inicial. Iremos descubriendo cosas al mismo tiempo que el personaje de Cruise, pero éste también sabe cosas que nosotros desconocemos, cosas que siente y conoce y que nos irá mostrando en dosis adecuadas. Aquí un ejemplo, cuando descubrimos que ese paraíso lo ha ido gestando con mucho tiempo y dedicación, que la recopilación de objetos y su anhelo de quedarse en la Tierra, su deseo de entender sus recuerdos y pensamientos, de descubrirse a sí mismo, viene de largo. Jack Harper es un recolector que intenta crear una minivida ajena al trabajo y a la que comparte con Victoria. Aquí hay una evidente carga de profundidad contra la sociedad actual, gente atrapada en su cotidianeidad, insatisfecha, que anhela huir pero se ve incapaz y atrapada. Eso siente Jack, que nota un irrefrenable impulso, del mismo modo que no puede evitar la mala conciencia de no compartirlo o disfrutarlo con Victoria. Sus intentos serán sutiles, pero sabe que ella no lo aceptaría. Es una infidelidad peculiar.



La recopilación de recuerdos, pero también de elementos culturales que logra salvar, van más allá de un simple retiro espiritual, es una aspiración de recomponer una civilización con libros, música…baloncesto. Un mundo aparte. Todo esto lleva a recordar uno de los clásicos de la ciencia ficción, a su final, “451 Fahrenheit”, la novela de Ray Bradbury, que fue adaptada al cine por Truffaut en 1966. En la novela también se aspiraba a recuperar y conservar la cultura y la civilización a través de los recuerdos. Es aquí donde el sueño y los recuerdos llevarán a Jack a una escena romántica junto a la desconocida Julia en el Empire State. En este entorno incluso su vestuario cambiará, retrocediendo en el tiempo a través del mismo, más relajado cómodo y cotidiano, incluyendo camisa y gorrita. Allí la vida parece inundarlo todo, veremos un pez, algo que contrasta con el mundo muerto por el que nos ha ido guiando Cruise.







La trama dará un bruco giro con la caída en la Tierra de una nave. Jack llegará para investigar y verá como los supervivientes son asesinados por los propios drones, algo aparentemente ilógico. Él conseguirá rescatar a Julia (Olga Kurylenko), a la que reconoce de sus sueños, incluso se jugará la vida, interponiéndose entre ella y un dron. Algo le impulsa a ello. Cuando Julia despierte reconocerá a Jack, el enredo y la confusión se apoderan de la narración, ¿se trata de una trampa?, ¿viene de un viaje temporal?, ¿quién o qué es ella?



La explicaciones irán llegando y provocando más giros de guión. Julia estuvo 60 años en sueño delta, hibernación, esto significaría que conoce a Jack de su pasado y sitúa a nuestro protagonista en una difícil situación, desconcertado sobre quién es él mismo y qué hace allí.

Las reflexiones sobre la identidad, la verdadera esencia de uno y dónde radica ésta, comienzan a sucederse para los degustadores de ciencia ficción más exigentes. Jack es un clon, una copia, pero mantiene intactas las características del original, incluso sus recuerdos, con lo que la esencia individual acabaría radicando en ellos. Confusión y conflicto sobre si ser una copia implica también individualidad, sobre la necesidad de sentirse único y distinto. La memoria como vehículo de individualidad, identidad, personalidad y humanidad. Una memoria, el pasado, vinculada a sentimientos, especialmente el amor.


Los supervivientes regresaron a partir de una baliza de la superficie, suponemos que la llamada que vio Jack que se emitía desde el Empire State. Una nave sin rumbo vagando durante años hasta recibir esa llamada.

La hibernación, la estética, la convalecencia, la cama donde aparecen los supervivientes, remiten de forma lejana a “Alien, el octavo pasajero” (Ridley Scott, 1979). La reacción con la extemporánea risa de Julia y la posterior comida también recuerdan a la obra maestra de Ridley Scott.

Nuestro trabajo es no recodar, ¿recuerdas?”.

Al situarse el punto de vista en el personaje de Cruise, sólo sabremos lo que recuerda él e incluso, y como he comentado, la información nos irá siendo suministrada perfectamente dosificada, por tanto desconocemos lo que saben o recuerdan el resto de personajes.

La película es rica en recursos, uno de ellos serán los cebos. Por ejemplo ese vigilante que identificamos, en la creencia de lo que nos van comentando Jack y Victoria, como un “carroñero”, pero que en realidad es alguien muy distinto.

La película va vertebrándose en distintas misiones, en esta ocasión toca buscar la caja negra de la nave accidentada, allí Julia y Jack recibirán otro ataque, en este caso por alguien con un look casi calcado al de Darth Vader. La pareja será secuestrada y aquí la trama tendrá otro giro de guión, todo lo que nos han contado es mentira, todo en lo que creía Jack Harper es falso, aquello que le habían contado y él nos había contado a nosotros no era verdad. Toca replantear la existencia y la narración, reiniciar y reinterpretar todo lo vivido y visto.



Morgan Freeman es el líder de la Resistencia humana y en su presentación recitará la misma frases de “Leyes de la antigua Roma” de Thomas Macaulay, que ya vimos anteriormente. Sus opciones son pocas, sus medios paupérrimos, se limitan a pequeños actos terroristas y de boicot, pero ahora han logrado capturar un dron y ven en Jack la opción para reprogramarlo y así acabar con el TET, la inteligencia artificial que ha destruido la Luna y la Tierra.



Cruise no se resentirá del disparo que le propinará Sykes (Nikolaj Coster-Waldau) gracias a su extraordinario traje, que impide que la bala penetre. El que no correrá la misma suerte será el dron enviado a revisar el bunker de la resistencia, que no tardará en ser destruido en otra breve pero buena escena de efectos especiales.


Julia y Jack sellarán su compromiso, simbolizado en el anillo, apelando a los recuerdos y sueños que tiene él, al pasado y a la verdad revelada de Julia. El pasado, los recuerdos, como motivación principal, vehículo de avance. En este sentido es un buen detalle visual que los recuerdos vistos en blanco y negro hasta ese momento, confundidos con sueños, pasen a verse a color cuando Jack toma consciencia y recuerda todo de forma concluyente.








Mira por aquí y te mostraré el futuro”.


He comentado que Jack es un recolector, como un yonki de recuerdos, necesita de ellos y recoge elementos que le suenan, le hacen recordar o afianzarse al pasado, a lo que fue su hogar. Así le veremos recoger un monito de peluche que una niña llevaba en el Empire State o unas gafas de sol como las que llevaba puestas aquel día. Es como un eterno retorno en busca de sentido a esos sueños que se repiten una y otra vez y que aparecen perfectamente reflejados en el abrazo que se dan Julia y Jack en dos tiempos distintos, el presente y el pasado, junto a un objeto redondo como es el anillo. Estas repeticiones y retornos se manifiestan en otros momentos y con otras circunstancias, como la frase que Beech (Morgan Freeman) recita de “Leyes de la antigua Roma” que antes leyó Jack; el clon de Jack, que además acabará regresando al paraíso creado por nuestro protagonista; el regreso de Julia; la frase sobre “ser un equipo eficiente” y la jefa de la misión que dirige a nuestros protagonistas, de la que descubriremos su verdadera identidad en el pasado; los flashback y los propios sueños; la muerte no significa exactamente eso, ya que la presencia de clones es como una forma de renacimiento, esto lo entenderá Jack en el final, es el eterno retorno nietzscheano; también lo veremos en el personaje de Victoria, con la que volveremos a encontrarnos, tras ser asesinada, personificada en un clon distinto… Muchos elementos con esa misma idea de regreso o retorno, de estructura circular, como los recuerdos. En todos los casos para dar sentido completo a las dudas que se creaban.



Pasado y presente se funden en un triángulo amoroso a través del tiempo.Victoria verá el abrazo de Julia y Jack y los celos crecerán. La lealtad y fidelidad resquebrajándose. Amor y desamor desencadenantes finales de las motivaciones y reacciones, de los impulsos, sentimientos puramente humanos, incontrolables o incomprensibles para la fuerza extraterrestre.

No, ya no somos un equipo eficiente”. “No quiero saber”.


Se han mencionado muchos referentes de películas de ciencia ficción, la mayoría más o menos evidentes, pero en casi ningún sitio se ha incluido en la lista uno que parece fundamental, uno de los grandes clásicos instantáneos del cine moderno. “El show de Truman” (Peter Weir, 1998). Así el personaje principal vivirá en un mundo hecho a su medida, un mundo falso que cree verdadero, ese mundo está regido por una mente dictatorial, una especie de deidad, que no concibe la opinión contraria, aunque las motivaciones sean distintas, y no acepta el cambio o la insubordinación, no acepta nada que no sea la sumisión. En este sentido hay un claro paralelismo cuando vemos a los drones aliados inicialmente, convertidos en despiadados asesinos cuando Jack no se someta a las órdenes, como en “El show de Truman” veíamos al amable perro que saludaba a Truman, convertido en perro de presa cuando el protagonista decide escapar y rebelarse. Si bien la película de Weir y el detalle son más brillantes, no deja de ser una concepción similar bien buscada. El amor perdido, su recuerdo, serán las motivaciones de Jack y de Truman.



En la segunda parte, especialmente el último tercio del film, aumentarán los elementos de acción, todos ellos brillantes en todos los sentidos, tanto desde la realización como desde el punto de vista de la pura acción y el aspecto visual. Entre ellos debemos destacar la estupenda persecución aérea entre drones y la nave de nuestro protagonista, con disparos láser, maniobras imposibles y lugares exóticos e impracticables por los que transitar. Estas batallas aéreas siempre me han encantado y las disfruto como cuando era niño, desde que vi las de “Star Wars” o incluso las de la serie “V”. No olvido la de “Independence Day” (Roland Emmerich, 1996) tampoco. Tom Cruise como en “Top Gun” (Tony Scott, 1986).


 

Dedicada a Taillon, que supo apreciarla a la primera



4 comentarios:

  1. Coño, master, detallazo esa dedicatoria.

    "En este sentido es un buen detalle visual que los recuerdos vistos en blanco y negro hasta ese momento, confundidos con sueños, pasen a verse a color cuando Jack toma consciencia y recuerda todo de forma concluyente."

    A esto me refería... estas cosas se me pasan siempre. xDxDxD

    Gran escena la batalla de la nave y los drones por ese acantilado de edificios, recordando totalmente al ataque de Luke Skywalker a la estrella de la muerte en el episodio IV.


    PD: La piscina que tenían el Cruise y la pelirroja para hacer sus "cosas" mola mazo.

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    1. Jajaja gracias Taillon, aunque con lo del paralelismo con la estrella de la muerte estoy cayendo ahora, la batalla me recordaba a Star Wars, pero esos acantilados son iguales que los callejones de la estrella de la muerte, ciertamente.

      Lo de la piscina me dio una tremenda envidia, debo confesar jajajaja

      La dedicatoria se me olvidó ayer pero lo subsané JAJAJAJA

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  2. Hola. He llegado aquí como por casualidad y quería escribir algo sobre la película, que a mí también me gustó mucho.

    Los efectos de sonido son una auténtica pasada. Yo la vi en el IMAX de Madrid, que tiene un sistema de audio magnífico, y lo flipé con los bocinazos de los drones.
    También la música es buenísima. Ya me gustó la elección de Daft Punk en Tron: Legacy, película en la que el aspecto visual también era notorio.

    Y un detalle que me acaba de venir a la cabeza mientras pensaba en la música:
    Es muy pequeño pero me llamó mucho la atención. Al principio, justo cuando termina la narración de Tom Cruise. Hay un fundido a negro y... "Tchoooooooon" y aparece el título de "OBLIVION". Junto con la música, queda genial. Después, al corte, pasamos directamente a Cruise dentro de la aeronave, preparándose para despegar y empezar la marcha. Nos han dicho de qué va el viaje y, ahora, empieza. Creo que ese pequeño detalle le da un ritmo excelente al inicio de la peli.

    Un artículo muy interesante, por cierto.

    Un saludo.

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    1. Me ha encantado tu pequeño análisis del comienzo, muy bien visto. Fuiste un afortunado por verla en IMAX!!.

      Muchas gracias por el aporte y por tus palabras. Muy interesante. Un abrazo.

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