miércoles, 26 de febrero de 2014

Crítica: DALLAS BUYERS CLUB (2013)

JEAN- MARC VALLÉE











El director de la estimable C.R.A.Z.Y. (2005) vuelve con otro relato marginal y sobre marginados que ha recibido el beneplácito de la Academia. Jean-Marc Vallée hace un biopic personal, potente, nada moralizante y muy correcto, con buenos detalles de dirección y que se eleva gracias a las interpretaciones de Matthew McConaughey y Jared Leto, aunque con un guión falto de cohesión y que recurre a trucos simplistas para hilar cosas y evasivos para partes de la trama.



Ron Woodroof es un buscavidas, un pillo, un tramposo, un cowboy de rodeo que trampea con apuestas, engaña, es alcohólico, drogadicto y al que le diagnosticaron SIDA en 1985 y pronosticaron un mes de vida. A partir de su toma de conciencia emprenderá una lucha y una aventura que tirará por tierra cualquier pronóstico.




Desde el mismo inicio Vallée describirá a nuestro personaje y vinculará sus vicios a su enfermedad. Ron es la columna vertebral de la narración y el que sirve para exponer un fresco más amplio en lo que fue la lucha contra el SIDA en los 80. En realidad la columna vertebral es Matthew McConaughey, que está extraordinario. Un esfuerzo titánico y una transformación y deterioro físico escalofriante para sacar a delante un papel complejo de forma magistral. La imagen del sexo y las drogas se relaciona con los cowboys montando los toros y la muerte en la primera escena. Acto seguido el tono cambiará para dejar varias bromas sobre Rock Hudson y la célebre noticia de su enfermedad, cuando se descubrió su homosexualidad y que padecía SIDA. Se le confundirá con Cary Grant, el protagonista de “Con la muerte en los talones” (Alfred Hitchcock, 1959). Esta primera parte retrata la decadencia de Ron, su deplorable estado físico, su caída al abismo con el diagnóstico y el fallido tratamiento. También se nos presentará el entorno social, limitado, inculto, intolerante, desinformado, lleno de prejuicios, agobiante, tiránico con el diferente, homófobo… del que Ron es parte integrante y uno de sus principales referentes. La América profunda al desnudo. Emprenderá un viaje de conocimiento y transformación, de redención, rectificación y sacrificio. Tucker (Steve Zahn), el amigo policía de Ron, llevará un camino similar y aunque su relación está mostrada de forma episódica y caleidoscópica, como casi toda la cinta, resulta uno de los aspectos más interesantes de la obra de Vallée.



Toda la cinta está rodada con una cámara inestable, cámara al hombro donde los encuadres tiemblan. Es el principal rasgo estilístico de la obra, pero la labor de Vallée deja otros elementos interesantes. El director describe con brillantez y con sutileza muchísimas emociones e ideas de forma visual, en lo que es una buena demostración de talento. El calendario que mira Ron en su noche de desfase delata la preocupación que pretende ocultar. Además Vallée equilibra a la perfección su película para que no resulte moralizante ni sensiblera ni excesivamente depresiva. Lo logra gracias a un buen sentido del humor, que también estará enraizado en el personaje que tan brillantemente compone McConaughey. Ejemplos hay muchos, por ejemplo cuando vemos a Ron rezando, pidiéndole a Dios en su desesperanza, en lo que parece una iglesia para descubrir que es un club de striptease al abrirse el plano. Jugará con los sonidos, silenciando el entorno, para hacer eficaz el gag. Hay más detalles sonoros que usa Vallée, en este caso para mostrar el punto de vista de Ron. Son efectos sonoros usados para las inconsciencias y perturbaciones de Ron, el malestar del personaje. Con todo son recursos innecesarios ya que Vallée no narra su película desde el punto de vista de Ron, lo alterna cuando considera oportuno, mostrando escenas donde el personaje no está. Un uso variado del punto de vista que por tanto hacen prescindibles esos subrayados, en este caso sonoros. También usa el montaje muy sincopado en escenas de transición o descriptivas en ocasiones.


Reflejos.

Los reflejos serán uno de los detalles de dirección más brillantemente utilizados por Vallée. El primero lo veremos en el club de striptease, el reflejo del enfermero que vio en el hospital. Muy observador… Un espejo inicia su aventura de redención. Ron se camelará al enfermero para que le proporcione AZT, la medicina experimental que le negó Eve. Aquí vemos las habilidades de buscavidas de Ron, aplicadas, precisamente, a salvarle o alargarle la vida. Los cristales, espejos, reflejos… aparecen en momentos de cambio vital para Ron, además de su simbolismo habitual de falsedad, mentira, sinceridad…



-Veremos el reflejo de Ron el 8º día de su cuenta atrás, minimizado y oscuro en una pantalla de televisor.


-Un retrovisor devolverá el rostro de Ron en su mascarada como cura y poco después lo veremos reflejado en el cristal de su coche cuando comience su negocio de contrabando. Nuevo giro, nuevo cambio, nuevo reflejo.



-Cuando los negocios empiecen a prosperar y se establezcan tendremos un buen número de reflejos, Ron en un televisor, Rayon frente a un espejo (Rayon aparecerá varias veces ante espejos donde iremos viendo su deterioro)…

-La escena del supermercado es de las más entrañables de la película, aunque se haya visto algunas parecidas en otras ocasiones. Comenzará con Ron tras otro cristal, el de la nevera del super, lo que indica que vamos a asistir a otro avance en su personalidad. El encuentro con su amigo Tucker (Steve Zahn), que le traicionó, provocará un conflicto con una resolución tan divertida como emotiva. Ron, el homófobo, defenderá a su amigo transexual del machote Tucker y además le veremos preocupándose por su salud y su dieta en esta misma escena. La mirada sonriente de Rayon cuando Ron da su merecido a Tucker lo dice todo. Un bello gesto.



-Ron defenderá con reglas firmes su negocio, por eso negará ayuda a un chico que sólo paga 50 dólares en vez de los 400 necesarios. Esa escena se iniciará con Ron frente a un espejo. En paralelo otro espejo nos enseña a Rayon arreglada en su habitación. En su mejor momento.



-En Japón Ron se vestirá para un nuevo engaño frente a un espejo, con un traje y todo.


-Eve también tendrá reflejos, en su televisión apagada tras ver las noticias sobre las protestas de los enfermos por los medicamentos. Es un momento culminante en Eve, que tomará conciencia y apoyará a Ron. En la siguiente escena vemos a Ron medicándose y mirándose a un espejo, al que sonríe por primera vez. Se ha redimido, está a gusto consigo mismo. Además es el previo a su cita con Eve. Una chica a la que no trata como objeto.


-Tras pedirle el dinero a su padre veremos a Rayon de nuevo ante su espejo, nota su declive y decadencia física, de ahí su redención, su gesto.


-La muerte de Rayon la veremos con sobriedad en otro reflejo. Acto seguido la sombra de Ron aparecerá en una pizarra de su lugar de trabajo en lo que es un simbólico presagio de lo que se va a enterar a continuación, la muerte de su amigo. No pudo hablar con él antes del fallecimiento.


-Los reflejos y su juego aumentan en esta segunda parte de la película. Ron ensombrecido tras el cristal de su coche, en una imagen que define su estado de ánimo tras la muerte de Rayon. El chico que sólo tenía 50 dólares es visto a través del cristal por los ojos de Ron que vemos a través del retrovisor.


-Más espejos. Ron intentando medicarse y lavándose la cara. No tiene más medicina, parece en declive.


-Antes de la derrota judicial Ron aparecerá tras el cristal de otro coche. Un último cristal aparecerá cuando Ron llegue a su lugar de trabajo y reciba su fiesta de reconocimiento con todos presentes, amigos, entre ellos Eve, empleados y pacientes.


A partir de que Ron conozca la noticia, Vallée iniciará una cuenta atrás sobre los 30 días que le habían pronosticado de vida. El primero de esos días lo dedicará Ron al desfase… pero también veremos que aunque dice no creer a los médicos la sombra de la duda se ha instalado en él. Sus miradas al calendario, julio de 1985, lo delatan. Esto no evitará que disfrutemos de la cara de lascivia de McConaughey al ver las piernas de una de las chicas de las que no ha podido disfrutar. No tardará en tomar conciencia de lo que le ocurre y se pondrá manos a la obra, a informarse. El conocimiento le hará ver la realidad y eliminará muchos de sus prejuicios. Él no es gay y sin embargo tiene SIDA. Una tesis parece instalarse de pleno en la película y es plenamente vigente en el entorno de Ron, el SIDA está relacionado de forma íntima con la homosexualidad.





Jennifer Garner interpreta a Eve, la doctora que tratará a Ron ocasionalmente. En la narración dispersa que propone Vallée será un personaje algo vago y difuso. La veremos mirar las manos de un ponente para despreciar sus lujos, un rolex. Se supone que ella es una idealista.


Dia 7. Una de las virtudes que salvarán la vida a Ron será su decisión e iniciativa. Se informará sobre los tratamientos y las medicinas experimentales y se las ingeniará para recibirlos. Será aquí cuando tenga su primer contacto con Eve. Un magnífico McConaughey componiendo un extraordinario personaje, con encanto, divertido, despreciable, repulsivo, carismático, avispado, tenaz… Un espectacular superviviente.


Poco a poco observará como esa América profunda de la que era orgulloso integrante y gran defensor se le vuelve en contra convirtiéndole en un apestado, un marginado, un producto sobre el que vaciar todos los prejuicios enquistados en esas gentes… Su amigo Tucker estará a la cabeza, el principal traidor. La evolución ha comenzado, simbolizada en las traiciones, su nueva catalogación de apestado y la plegaria que le oímos recitar.

Día 8. Tras camelarse al enfermero empezará un tratamiento propio, poniéndose hasta arriba de AZT, alcohol y drogas…


Día 9. La presión social a la que le someten decide a Ron a abandonar su trabajo. Una nueva muestra de esa personalidad decidida y expeditiva de la que hace gala. También se irá de la ciudad, sin contemplaciones. La espiral de excesos será mostrada por Vallée con un montaje muy sincopado que concluirá con un plano recurrente durante la película, y simbólico. El payaso en la pista de rodeo. Una ironía que definirá bien a Ron, que también se reirá de la muerte. La pista de rodeo es terreno vedado para Ron, y más en ese momento. Un anhelo que saciará al final de la cinta. Cuando los problemas económicos sean graves la imagen del payaso volverá a aparecer. Es el símbolo de la muerte que lo amenaza.

Día 28. Un tremendo salto temporal donde Ron bebe, se droga y se medica sin miramientos. Que pone el contador al límite. A dos días de su anunciada muerte… Será cuando decida irse, atosigado y sufriendo en sus carnes la intolerancia.


El humor es un elemento indispensable en la película, como he comentado, y que no sólo ayuda a rebajar la tensión y eliminar la sensiblería o excesos dramáticos, sino que desarrolla y describe la evolución del personaje. Son muy divertidas las reacciones viscerales y cómicas de Ron al enfrentarse con homosexuales. Un buen ejemplo lo tenemos en la presentación de Rayon (Jared Leto). La relación entre Ron y Rayon es lo más emotivo y entrañable de la cinta, nada sensiblera ni mojigata, perfectamente desarrollada. Jared Leto hace también una encarnación prodigiosa. Entrañable, chispeante, provocador. La forma en la que comienza a acercarse a ese homófobo con SIDA va definiendo al personaje, tenaz como Ron, pero distinto. Sin prejuicios. Similitudes y diferencias que les harán inseparables. Cartas, dinero y ayuda en forma de masaje será el primer paso de esa relación que se gestará poco a poco.  Por el contrario la de Ron con Eve, la doctora, es más insulsa, mal tratada, demasiado apresurada y esquemática, producto de esos defectos de guión mencionados. No comenzará a desarrollarse hasta el último tercio de la película. Hasta entonces la veremos a ella impotente y sin lograr dar soluciones.

Día 29. Es el día antes del plazo. El día de su marcha y el de la tentación de rendirse. Su soledad, su falta de esperanza y perspectivas le hacen coquetear con el suicidio, la desesperación. Esto va en contra de la descripción del personaje, un superviviente, y toda la decisión que muestra siempre la perderá cuando tenga que apretar el gatillo.



Día 30. El día de su muerte… en teoría, pero que será el día del comienzo de su resurrección. Un médico sin licencia y su tratamiento lo rescatarán del Hades.

3 meses después. Vallée tendrá otro gesto irónico cuando pase del límite establecido para la muerte de Ron a centrar su narración 3 meses después, con nuestro protagonista muy recuperado en base a un tratamiento centrado en DDC, menos tóxico que el AZT, y Peptido T, que no es tóxico en absoluto. Aquí Ron tendrá una revelación, dedicarse al contrabando de esas medicinas en EEUU porque allí son medicamentos no aprobados… Y como revelación que fue se convertirá en cura… Otro detalle visual brillante de Vallée. Mostrar un objeto al que se le da significado posteriormente. Así veremos un rosario en primer plano en el espejo retrovisor antes de ver la mascarada y disfraz de Ron.





Se produce un nuevo giro en la vida de Ron, siempre enmarcado en reflejos, cristales o espejos. Será con el nuevo encuentro con Rayon, el simpático transexual. Un encuentro forzado que es buen ejemplo de esas licencias de guión que  aparecen en la película para resolver situaciones. Otro ejemplo artificioso y forzado, la escena donde vemos a Eve con Rayon, que sólo tiene el propósito de mostrar que se conocían, que tenían amistad, y por tanto justificar la posterior búsqueda de la doctora a la enferma, Rayon también tiene SIDA, y que descubra el tinglado de Ron. Seguro ocurrió así, pero la forma de mostrarlo es algo torpe, esquemática y artificiosa. El pacto laboral en sí de Ron y Rayon, una vez aceptamos la coincidencia del encuentro, está bien rodada. El conflicto se muestra con la separación, Rayon andando fuera del coche y Ron siguiéndola, para sellar el acuerdo con ella acercándose a la ventanilla del automóvil. 25% para Rayon 75% para Ron. Aquí Ron vivirá su peor pesadilla, aunque la recompensa lo merece. Tiene una enfermedad “de homosexuales” y se tiene que ganar la vida vendiendo remedios para esa enfermedad en bares de homosexuales… Su colmo. Así se inicia una próspera relación laboral con sede no muy lujosa y todo. Se plantea todo lo relacionado con el AZT como una mafia que sólo busca un beneficio económico, se menciona su subida de acciones de la compañía que lo comercializa, pero los buenos resultados una vez se dio con la dosis o mezcla adecuada son minimizados o mencionados de pasada. Esto resulta una manipulación torticera en cierta medida. 





2 meses después. Los progresos del negocio son buenos y los de Ron también. El tratamiento de Ron funciona, los pacientes mejoran. Asistiremos a sus primeros gestos de complicidad y amistad sincera con Rayon, como en la escena del súper, y también iremos teniendo episodios de esa amistad de altibajos que tiene con Tucker. Vallée cuenta la amistad de Ron y Tucker con episodios, donde unas veces acaban crispados y enfrentados y en otras tienen gestos generosos y de un altruismo absoluto, lo que define a Ron como alguien poco rencoroso. Así tras darle la lección en el supermercado será el primero en ofrecer medicación a Tucker para que ayude a su padre, lo que provocará que el agente de policía le devuelva la ayuda cuando lo necesite. En la parte final a Ron le dará un mareo y Tucker aparecerá repentinamente en lo que es un nuevo ejemplo de ese ligero abuso de apariciones repentinas por un guión mal elaborado. Es otra bonita relación, aunque tratada de forma excesivamente impresionista. Otro aspecto poco claro son los negocios que logra con médicos de otros países, contrabando a nivel mundial, falta elaboración y explicación en estos aspectos, que aunque no sean representativos de lo que Vallée pretende mostrar merecerían mejor trato narrativo. Otro de esos defectos de guión mencionado. Contrabando en Japón, por ejemplo. Se hace negocio de la necesidad, lógicamente, y en la necesidad, más lógico aún. A su vuelta de Japón sufrirá un infarto, lo que agudizará sus problemas con la justicia y su lucha contra el AZT. Comenzarán las confiscaciones, pero esto sólo es un nuevo elemento que desarrollará la personalidad de Ron. Nunca se rinde, se adapta con una velocidad sorprendente y siempre encuentra una nueva salida.



Pasada la mitad de la película se comienza a desarrollar la relación de amistad entre Ron y Eve, la doctora. Divertidos diálogos científicos y digresivos de Ron con Eve y Rayon en una fase donde el sentido del humor prima. Las menciones a las fotos de Boy George- Marc Bolan y a las paredes pintadas de rojo son un buen ejemplo. El polvo “sidoso” también es un gran gag.



En la parte final la relación entre Ron y Rayon cobra intensidad y alcanza momentos muy emotivos. No hay condescendencia ni sensiblerías en la actitud de Ron con su amiga, le veremos dándola caña para que se medique y deje las drogas en primera instancia. En contraprestación a su preocupación y ayuda, Rayon irá a ver a su padre, humillándose, en una dura y hermosa escena, para que le dé el dinero que Ron necesita… El abrazo de agradecimiento entre los dos amigos cierra el círculo de la bella relación. Finalmente descubriremos los sentimientos de Ron hacia Rayon con su muerte, una amistad sincera de verdad. Enternecedora. En cambio la relación entre Ron y Eve va a trompicones, repentinamente una cita para cenar y conocerse. La doctora y el electricista. Él la regalará un cuadro que ella colgará torcido en un arranque de furia en su pared afectada por la muerte de Rayon. Poco después lo colocará bien cuando asuma las críticas de Ron, recompuesta su relación de amistad.





11 de marzo de 1987. Será aquí donde los buenos sentimientos se disparen. El bello gesto de Ron con Tucker, su amigo policía, proporcionándole Péptido T para el alzhéimer de su padre, en un eco de un diálogo con el agente de la Oficina de Administración de Alimentos y Medicamentos (Michael O’Neill). Una escena seca y escueta donde Tucker lee la nota de Ron y se dispone a inyectar la medicina a su padre. También dos de los pacientes le cederán una propiedad gratis, otro bello gesto.



El simbolismo de la escena de las mariposas posándose en Ron es evidente y quizá sobrante en una cinta que pretende ser realista y que en su impresionismo tiene cierto toque documental. Es la transformación final de Ron que se relaciona con la muerte de Rayon en montaje paralelo. También es la transformación de Rayon, que pasa a otro estado. Visualmente son momentos muy notables, sobrios. Tanto la muerte de Rayon como el descubrimiento por parte de Ron están perfectamente tratados por Vallée. La visceral reacción de Ron define los profundos sentimientos que tenía por Rayon.



6 meses después. Vallée deja buenos rasgos estilísticos y visuales, diciendo todo con imágenes sin necesidad de usar las palabras, ya hemos hablado de muchos y de varios simbolismos. Otro ejemplo lo tenemos en el plano donde Eve (Jennifer Garner) coge el teléfono y sin más palabras sabemos que ha sido informada de la derrota de Ron en el juzgado. Ron Woodroof tuvo su pequeña victoria final. La FDA le permitió consumir Péptido T para uso personal. Además tendrá su momento en el rodeo, su ansiado sueño, enfrentándose al payaso recurrente mencionado con anterioridad. Ese plano final de Ron agarrándose al toro como se agarró a la vida es muy bello y sugerente.




Día 2557. El 12 de septiembre de 1992, 7 años después del diagnóstico de su muerte, tras 7 años de lucha, Ron murió.


Matthew McConaughey está espectacular, muy brillante, lo mismo que Jared Leto, son lo mejor de la cinta, en especial el primero. Garner, en cambio, discreta. Disfrutaremos de temas de Marc Bolan y T-Rex…era obligado. Vallée factura una correcta cinta de supervivencia, de perdones y segundas oportunidades, de amistad, redención, superación, orgullo y espíritu americano, individualista. Sobria, pero no fría, muy cuidada y medida para no caer en la sensiblería, con un tono perfecto. Una buena cinta a pesar de sus defectos.





6 comentarios:

  1. Como siempre das en el clavo :-) Esas licencias en el guión a mí me las han colado (gracias a la interpretación de McConaughey que es lo que más brilla y al que no se le puede quitar ojo) pero al leerlas en tu post hay que reconocerlas... Y deslucen el trabajo. El caso es que aún con esos "peros" es una peli que se disfruta, quizás por no caer en lo sensiblero y por el buen trabajo de McConaughey y Leto (y la relación entre ambos). Creo recordar que escribiste un post sobre un western en el que salía Matthew y en el que señalaste ya el buen trabajo de él, pero no recuerdo título. Juraría que era él, y que te adelantaste a lo que ahora estamos viendo en este actor.
    Un saludo,
    Patricia

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    1. Es una película muy correcta, así es Patricia, sobre todo por ese tono que comentas tan cuidado y la labor de McConaughey, que ayuda a ello.

      De él tengo LONE STAR, cine negro y western mezcladillos, una gran película, y el LOBO DE WALL STREET, aunque no me he extendido sobre su labor, la verdad.

      Un saludo.

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