lunes, 24 de febrero de 2014

Crítica: HER (2013) -Última Parte-

SPIKE JONZE












La cita con Olivia Wilde no acaba de la mejor forma. Todo va bien, hay complicidad, pero cuando empiezan los besos y ella habla de compromisos la cosa se frustra. Lo cierto es que Theodore se comporta con mucha corrección, y aunque ella lo defina como raro la realidad es que es su comportamiento el que resulta más extraño. También corregirá la forma de besar de él, con menos lengua. En la cinta veremos de nuevo flashes de la relación de Theodore con su mujer. Al verse en una cita es un recuerdo recurrente.

Eres un tipo muy raro”.



Las canciones que compone Samantha para expresarse, para expresar lo que siente en cada momento, capturarlo, son hermosos detalles de la poesía de Jonze. El momento en la playa es soberbio. Tras la reconciliación Samantha compondrá otra canción, una canción que pretende ser una fotografía de ambos, capturar ese instante juntos.


Parece insinuarse un triángulo amoroso entre Amy, al dejar a su marido, Theodore y Samantha, pero Jonze no cae en el tópico y huye de eso enseguida. Una simple mención de Samantha a ciertos celos, pero el desarrollo posterior hará evolucionar el amor de Samantha y Theodore y la amistad sin matices sentimentales ni coartadas románticas de Amy y nuestro protagonista.


La conversación que mantienen Theodore, Samantha y una niña en una fiesta pone el dedo en la llaga de la falta de cuerpo del Sistema Operativo, va aumentando en ella la desazón.



Otra conversación, la que mantienen Amy y Theodore sincerándose acerca de sus relaciones con Sistemas Operativos, decide de alguna forma al inseguro Theodore a apostar por su relación con Samantha y para ello dar el paso definitivo en su evolución. Divorciarse de su mujer, Catherine (Rooney Mara). Theodore es un personaje manejable, muy influenciable, sus conversaciones con Amy le acercan a Samantha, en cambio la que tiene con su mujer le hace dudar y le alejan, momentáneamente.




Una escena importante y obligada es la que reúne a Theodore con su mujer para firmar el divorcio. Aquí Jonze vuelve a hacer gala de su talento minimalista, logrando mostrar el dolor y el desgarro con una simple firma. Poderío y sutileza visual. Por supuesto tendremos nuevos flashes con recuerdos de Theodore, unos placenteros, otros dolorosos, estampas románticas, en lo que es un magnífico recurso para conocer las interioridades de un personaje, lo que se esconde detrás de los formalismos sociales, las fachadas, las apariencias o las caretas del disimulo.


Esta escena provocará otro cambio en Theodore, que como he comentado es influenciable, al poner Catherine el dedo en la llaga del temor oculto de él, que se considere raro, que no se acepte bien esa relación peculiar… Que se esté evadiendo de la realidad.

-Catherine: Me entristece que no puedas sentir emociones reales.

-Theodore: ¡Son emociones reales!

Catherine parece actuar dolida por la reivindicación que Theodore hace de Samantha, por lo que le apretará las clavijas, reprochándole su situación y forma de ver las cosas, es la única persona en toda la cinta que mira con reticencia su relación con un Sistema Operativo. Esto es lo que hará tambalear la recién adquirida seguridad de Theodore. Catherine con esto obliga a la reflexión a nuestro protagonista, desarrollando la tesis de la cinta, el conflicto realidad/ficción. ¿Emociones reales o evasión de una realidad para evitar complicaciones?


A partir de aquí Theodore se cuestionará su relación y se mostrará menos romántico, ya comentó antes que no sentía igual las cartas que escribe a otros desde que se separó, ahora se lo manifestará a su compañero Paul (Chris Pratt) y su novia (Laura Kai Chen) después de concertar una cita para 4. Es muy simpática la naturalidad con la que la otra pareja se toma la noticia de que Theodore salga con un Sistema Operativo. También a partir de aquí le veremos con un vestuario más sobrio, de colores más neutros y apagados. Los complejos y miedos de Theodore saliendo a la luz.

Sólo son cartas de otras personas”.

Samantha irá un paso más allá en su complejo, proponiendo a Theodore una difícil solución, una modelo de cuerpo que simularía el suyo. La chica pone el cuerpo y Samantha la conciencia… De nuevo lo físico para complicarlo todo. Esto se planteará en una nueva conversación nocturna en la cama. La cosa saldrá mal, decir te amo a la cara de una desconocida, que ni siquiera es creación de tu imaginación, es complejo y desconcertante. Es la idea que relaciona nuestro interior y nuestro exterior. Theodore sabe que se lo estaría diciendo a Samanatha, como tantas veces, pero ese físico no es suyo y además, aunque se anule, esa chica tiene su propia personalidad.



La ruptura, breve, de Theodore y Samantha está muy bien rodada por Jonze, con bonitas metáforas visuales, planos dispersos, que parecen divagar, como la mirada perdida de Theodore, que se centran en una alcantarilla (tirando por tierra la relación); o en una chica que se aleja (como ocurre con la decisión de Theodore); la mirada al alto edificio (marcando la lejanía en el momento de la ruptura); el picado que sobrevuela la ciudad de forma desoladora; la pantalla gigante con un ave que parece cazar a Theodore (atrapado en su inseguridad)… Todo ello genera en Samantha un agudo conflicto interno al sentirse rechazada y cuestionada en su misma esencia.




-Theodore: ¿Estoy en esto porque no tengo la fuerza necesaria para tener una relación real?

-Amy: ¿Acaso no es una relación de verdad?

-Theodore: No lo sé, ¿tú qué piensas?

-Amy: No lo sé, no estoy en ella.


Con esa conclusión Amy da una clave esencial, el único que es capaz de saber lo que verdaderamente siente es él, nadie más, nadie más puede cuestionarle o contradecirle, nadie más puede saberlo. Debo decir que quiero una amiga como Amy


En la escena de la reconciliación en la escalera tenemos otro pequeño simbolismo, un basurero limpiando la calle, como hacen los dos con su relación. Gigantesco Joaquin Phoenix, un papel tremendamente complejo.


Cuando te fuiste hoy pensé mucho. Sobre ti y cómo me estabas tratando y pensé “¿por qué te amo?”. Y entonces sentí que todo a lo que me aferraba desaparecía y me di cuenta de que no tenía una razón, de que no la necesitaba. Confío en mí misma y en mis sentimientos. No voy a tratar de ser algo más de lo que soy. Espero que puedas aceptar eso.”




Así arranca la última parte de la cinta, con una renacida felicidad al ritmo de las canciones/fotografía de Samantha, juntos, divirtiéndose, entregándose a sus sentimientos sin miedo. Un montaje impresionista. Estampas cotidianas donde vemos un dibujo que nos recuerda al mundo de “Donde viven los monstruos”, charlas con amigos, con Amy, momentos en soledad… disfrutando de la vida. El miedo vencido.

Es bella la imagen de ese avión en picado visto en contrapicado.


La cita con Paul y su novia dejará nuevas reflexiones y supondrá el inicio del giro en la personalidad de Samantha. La aceptación de lo que es la lleva en una dirección distinta y a otro ritmo que Theodore, en un eco magnífico de una frase que pronunció el propio Theodore referida a su relación con su mujer. La corporeidad, la mortalidad, la aceptación de uno mismo y las diferencias con respecto al resto son elementos que está escena plantea para la reflexión.


Preciosa y nostálgica, en ese tono tan de Jonze, es la canción que enmarca los momentos en la nieve de Samantha y Theodore, lugar donde la relación mostrará fisuras por parte de Samantha. Celos, inquietud, un nuevo confidente… la pareja creciendo a ritmos distintos por su distinta naturaleza y facultades.

 
 


La escena donde Samantha confiesa estar enamorada de otras 641personas es desoladora para Theodore. Vemos en ese momento la nueva realidad en la que nos movemos, la inseguridad que también nos generan las nuevas tecnologías, lo difícil que hacen la fidelidad, la lealtad, la sinceridad, la confianza… Personas pegadas a máquinas subiendo la escalera donde Theodore habla con su pareja, relacionándose con ellas, ajenas al resto… quizá relacionándose con la propia Samantha

Es maravillosa la labor de Phoenix aquí también, el miedo a preguntar que transmite, la desolación ante la contestación que recibe…

El libro de cartas que le publican a Theodore por mediación de Samantha, “Cartas desde tu vida”, también resulta simbólico. Es un libro de papel, auténtico, como los de antes, distinto a lo que ahora se maneja, e implica de alguna forma un punto culminante en la evolución de Theodore en busca de sí mismo. También de su relación con Samantha, que llega en ese momento a su fin.



La ducha que se da Theodore en esta parte final es una ducha purificadora, obligada para emprender el último ascenso en su madurez y evolución. Habrá más metáforas visuales, bellas. Además de los omnipresentes ascensores, que también veremos en esta parte con su simbolismo habitual, tendremos un magnífico plano en el momento de la despedida, con Theodore tumbado con Samantha en la cama y el polvo inconexo flotando. Es la fragilidad de las relaciones, la invisible conexión que nos une y nos separa sin que podamos entenderlo.


Lo que más me fascina de la película es su autenticidad, su sinceridad. Las conversaciones de la pareja desprenden eso en su amor sincero, no se mienten ni manipulan ni engañan. Como mucho callan en alguna ocasión, pero siempre dirán la verdad finalmente.



-Theodore: Jamás he amado a nadie como te he amado a ti.

-Samantha: Yo tampoco. Ahora sabemos cómo.

La sonrisa de Theodore en la despedida aliviará el dolor, es la sonrisa de la comprensión y el vínculo más íntimo de todos, el de nosotros con nuestros sentimientos. La carta a su mujer supone el final del trayecto, una carta propia, ya no es de otros, donde por fin ha superado los lastres que le sumían en la apatía, gracias a Samantha… y Amy.



Fin a ese camino de transición que cierra mientras sube con Amy por más escaleras hacia la azotea del edificio. Esto será en un montaje paralelo, vinculando ambos actos simbólicos, llegando al fin en su madurez. El silencio, sus miradas, la complicidad.

Siempre te amaré porque crecimos juntos, porque me ayudaste a ser quien soy”.

Siempre habrá una parte de ti dentro de mí. Y estoy agradecido por eso.”



Jonze dedica su obra, entre otros, a James Gandolfini, el inolvidable Tony Soprano de Los Soprano, fallecido el año pasado.

Joaquin Phoenix está sublime, un actor capaz de cualquier cosa. Uno de los grandes talentos actuales.  Sensible, íntimo, romántico, sentido, desgarrador, sutil, matizado. Sencillamente perfecto, es difícil que no te conmueva su trabajo y la cinta. Por su parte la voz de Scarlett Johansson no puede ser más sugerente, sexy, íntima, acogedora, sus susurros, sus inflexiones, los momentos donde se le quiebra la voz, dotan al personaje de absolutamente todo para enamorarte y emocionarte... y sin cuerpo… como las telenovelas de la radio de antaño. Te enamorarás de ella incondicionalmente, de su voz. Además nos canta una hermosa canción.

La poética de Jonze es nostálgica, tierna, entrañable, extraña, romántica, dura en ocasiones, pero siempre matizada por los elementos anteriores, siempre esperanzada. Aquí logra su mejor película, repleta de matices, la perfecta muestra de su agridulce y nostálgica poética y sensibilidad.



Una fusión estilística perfecta donde la imagen y el sonido actúan de envolvente, hipnótico y coherente apoyo al trasfondo conceptual. La música de Arcade Fire es importante en todo esto. Una joya, una obra maestra sobre el amor puro, sincero y auténtico aunque, quizá, caduco.


 





8 comentarios:

  1. BRAVO!!

    Complicidad. La intimidad más grande que dos pueden tener (y seguir siendo dos) porque llega al alma que es la que nos configura. Nuestro yo más íntimo. Y que, al fin y al cabo, es incorpórea.
    Y la exclusividad de ese sentimiento, o su contrario, lo que hace que una relación perdure o se diluya. O se rompa abruptamente.
    Crecer a dos ritmos distintos. Ese es el otro gran desafío.
    Una peli con planteamientos profundos. Sí señor.
    Y lo único q no me gusta de Joaquin Phoenix es el bigote (comentario frívolo por quitar trascendencia al asunto…)

    Gracias Sensei. Un análisis precioso y preciosista. Increiblemente (de hecho de increible, nada) dulce, sensato y sentido.


    Ah…espero que encuentres una amiga como Amy.

    :-)

    Un gran abrazo

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    1. Eso tan bonito y tan doloroso... Si te compartes a ti mismo y te rompen es duro, aunque mientras ocurre es mágico.

      Un bigote que no es muy futurista jajaja

      Tengo alguna buena amiga así, por ejemplo tú!

      Un abrazo y muchas gracias. Me alegro de que te gustase.

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  2. Esta historia de amor que en la cinta se refleja no esta tan lejos de la realidad. Me refiero a que, por ejemplo, en Twitter hay millones de relaciones así, unas terminan conociendo a la persona y otras solo quedara con un avatar o un nick... No se si me explico bien, en definitiva, para mi, el amor puede romper toda barrera existente e inexistente.

    Preciosa critica, película que sin duda no me pienso perder.
    Lo has conseguido, me he enamorado de ella , como suponía!

    Tu "has capturado el momento" y la esencia mágica de los sentimientos en esta crítica. Felicidades!

    Tienes Amy a montones, estoy segura :)

    Gracias y besotes chikitillo! :

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    1. Es tremendamente actual y real. Montones de relaciones se han generado a distancia con éxito y tienen que mantenerlas así y las mantienen. Así es la vida y son las relaciones ahora.

      Muchas gracias Luna, espero que cuando la veas te entusiasme aún más.

      Besos!!

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  3. Música para mis oídos. Para plasmar un sentimiento, es esencial haberlo sentido antes. Como dice Mr. Sambo, así es la vida y son las relaciones ahora. Tengo la sensación de que algo así le ha tocado de cerca :)

    "Lo que más me fascina de la película es su autenticidad, su sinceridad. Las conversaciones de la pareja desprenden eso en su amor sincero, no se mienten ni manipulan ni engañan. Como mucho callan en alguna ocasión, pero siempre dirán la verdad finalmente"

    Gran bloguero, es la tónica habitual.

    Un beso de una fan incondicional.

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    1. Pues sí, he vivido cosas así, pero lo bueno es que los sentimientos, procedan de donde procedan y procedan como procedan, son los mismos y todos podemos sentirnos identificados. Quizá alguien no entienda estas nuevas formas que se imponen, pero los sentimientos que se contienen ahí son igualmente sinceros y con los que puede y debe identificarse cualquiera.

      Muchas gracias y espero que sigas siendo fan! Un beso.

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  4. Aquí estaré querido amigo, he encontrado una joya ;)

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    1. Eso me alegra, y más que así lo considere!

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