jueves, 13 de marzo de 2014

JAMES HUNT, NIKI LAUDA Y RUSH.

HISTORIA DE LA FÓRMULA 1









James Hunt murió el 15 de junio de 1993. Tenía solo 45 años y su corazón ya no aguantó más tras una vida de excesos. Niki Lauda nació por segunda vez el 1 de agosto de 1976. Por entonces era ya Campeón del Mundo de Fórmula 1 con 27 años y se encaminaba con paso seguro hacia su segundo título consecutivo.

Hace unos meses se estrenó “Rush”, la última película hasta el momento de Ron Howard, una de las grandes sorpresas de los últimos años  y con toda seguridad la mejor película de su director. Es Ron Howard eso que llaman los que entienden de cine un artesano, un director solvente, pero al que siempre le faltó ese último peldaño para lograr una obra maestra.

Yo no sé si "Rush" se puede considerar una obra maestra, pero sí sé que es una magnífica película y muy posiblemente la que mejor recoge el mundo de la Fórmula 1, situando además la acción en la década de los 70, posiblemente la década dorada de la competición junto con la de los 80.




Era sin duda un proyecto arriesgado el de Howard, un director absolutamente americano que no sabía ni una palabra de Fórmula 1, un deporte muy minoritario en EEUU, donde no es seguido apenas por nadie. Sin embargo, la película se apoya en un soberbio guión de Peter Morgan y cuenta como asesor con el propio Niki Lauda, que además aparece en un brevísimo cameo en la última y magnífica escena.

Como el experto en cine es el propietario de este blog, dejemos la crítica cinematográfica para él y hablemos de sus protagonistas.




Hay buenos y malos pilotos y luego están los que de verdad tienen talento y son muy difíciles de batir. James era uno de ellos. Nos respetábamos mucho porque en aquellos días, conduciendo a 300 kilómetros por hora lado a lado hacia una horquilla, si uno cometía un error alguno resultaría muerto. Hunt era alguien en quien podías confiar en que conduciría con precisión.” (Lauda sobre James Hunt tras el estreno de la película en una entrevista concedida al Telegraph)




Hunt y Lauda son dos de los pilotos sin duda más recordados de la historia de la Fórmula 1. De caracteres muy distintos, fueron a coincidir en el Gran Circo en la década de los 70 y allí escribieron más de una página memorable en un deporte que por entonces era mucho más peligroso y mucho más atractivo que el espectáculo cansino en el que Bernie Ecclestone lo va convirtiendo año a año a golpe de restricciones técnicas y de seguridad.

Aunque al principio de la película se cuenta que la rivalidad entre ambos pilotos nació en el campeonato de Fórmula 3 de 1970, esto no sucedió nunca. De hecho, Lauda no corrió en la Fórmula 3 en 1970, sino que en ese año participaba en carreras de turismos mientras buscaba financiación para llegar a la Fórmula 1. En cualquier caso, sí que es cierto que Hunt tuvo ese accidente que se cuenta en la cinta, concretamente el 3 de octubre de 1970 en Crystal Palace, donde fue embestido por Dave Morgan mientras luchaban por la segunda posición de la carrera.

El coche de Hunt acabó destrozado y Morgan, por los suelos tras ser agredido por Hunt. Tras la investigación del accidente, Hunt sería exculpado y Morgan sancionado por un año. En la película se toma este incidente como el comienzo de la enemistad entre los dos protagonistas, en lo que es claramente una licencia del film sobre la que construir la historia posterior.

Tampoco en 1970 Hunt corría para Lord Hesketh, ni se corría las juergas morenas que el Barón montaba en el paddock, por la sencilla razón de que Lord Alexander Fermor-Hesketh, Tercer Barón de Hesketh, no se metió en el mundo de las carreras hasta 1972. En esos años Hunt se encontraba encuadrado en el equipo STP-March. Las juergas junto a Hesketh en los paddock se las correría, pero un poco después. De momento podemos decir que actuaba solo.

En cualquier caso, perdonando estas inexactitudes, el recurso que emplea Howard para presentar los personajes funciona muy bien para contar una enemistad entre Hunt y Lauda que tampoco es que existiera nunca…

Porque en realidad Hunt y Lauda eran enemigos dentro de la pista, pero se llevaban muy bien fuera de ella. Pese a ser dos tipos con caracteres bastante distintos, siempre mantuvieron una buena relación, llegando incluso a compartir apartamento en sus duros comienzos en la Fórmula 1 y a beber juntos tras las carreras. Sí es cierto que la rivalidad que mantuvieron ambos en el Mundial de 1976 es de las mayores que ha dado esta competición, pero solo dentro de la pista.


En la película se cuenta que Lauda, tras una fuerte discusión con su padre, tiene que endeudarse hasta las cejas para poder correr en Fórmula 1. Esto no es que sea cierto, es que tuvo que hacerlo dos veces: en 1971 tuvo que pedir un crédito de 30.000 libras para comprar un asiento en el equipo March de Fórmula 2 y posteriormente, en 1973, un segundo crédito para hacerse un hueco en el equipo Marlboro BRM.

Tras lograr su plaza con March, Lauda llegaría a debutar en la Fórmula 1 en 1971, en el Gran Premio de su país, donde no pudo terminar la carrera. Al año siguiente participó en 11 de las 12 carreras del calendario, acabando en siete de ellas y logrando un séptimo puesto como mejor resultado. Aunque Lauda ya empezaba a llamar la atención, el equipo March pasaba por graves problemas y al término de la temporada el austriaco buscaría otro destino.

En el equipo BRM, Lauda lograría sus primeros puntos en la Fórmula 1, al acabar quinto en el Gran Premio de Bélgica. Fue su único buen resultado de la temporada, pero tal y como se cuenta en la película, esa temporada coincidió en el equipo con Clay Regazzoni, que a final de temporada sería fichado por Ferrari, que, tras encadenar su cuarto año nefasto en 1973, hizo limpia completa de su equipo, dando manos libres a Luca di Montezemolo para reconstruirlo. Di Montezemolo se trajo a Regazzoni y le preguntó por un compañero de equipo. El piloto suizo se lo debió pensar poco antes de recomendar a Lauda, que realmente había ido muy rápido con un coche al que no se le podía sacar mucho jugo.

Por su parte, James Hunt también se metió en el mundo de las carreras contra el parecer de su familia. Tras unos comienzos difíciles, incluido el incidente reseñado antes, en 1972 se cruzaría en su camino Lord Hesketh, que viene a ser algo así como el paradigma del aristócrata británico excéntrico. Hesketh, podrido de dinero, apasionado del lujo, los coches, la buena comida, el vino y las mujeres, encontró en la Fórmula 2 un lugar donde vivir a todo trapo y con Hunt formó un equipo insuperable en este sentido.

Es cierto que el piloto británico vomitaba antes de cada Gran Premio. Por un lado, por los nervios de la carrera. Por otro, consecuencia de la resaca tras las correrías de la noche anterior. También es verdad la vida de desenfreno de Hunt, siempre rodeado de chicas y coqueteando con la cocaína incluso poco antes de subirse al monoplaza.


Avanzando un poco en el tiempo, de entre todas las mujeres que rodeaban a Hunt, sin duda destaca la supermodelo Suzy Miller, a la que conoció en España y con la que se casaría en 1974 tras solo dos semanas de relación. El matrimonio se rompería a finales de 1975, cuando la Miller abandonó a Hunt por Richard Burton, que rompió su segundo matrimonio con Liz Taylor por la modelo. El acuerdo de divorcio de los Hunt le saldría a Burton por un millón de dólares, que Hunt no dudó en agradecer públicamente.


Tranquilo, Richard. Me has hecho un maravilloso favor quedándote con la cuenta de gastos más alarmante del país(James Hunt)


Retomando el orden cronológico de la historia, sea como fuere, el equipo Hesketh corrió en 1972 en Fórmula 3 y al término de la temporada, Lord Hesketh echó un par de número gordos y descubrió que la diferencia de costes entre la Fórmula 3 y la Fórmula 1 no era tan grande. En realidad, Lord Hesketh se había equivocado en mucho, pero afortunadamente, no se daría cuenta del error hasta tres años después.


Antes de subirme al coche, vomité por todas partes y en la parrilla. Estaba hecho un desastre.” (James Hunt, sobre su debut en la Fórmula 1)








Así que llegado el sexto Gran Premio la temporada de 1973, nada menos que en Montecarlo, el equipo Hesketh se presentaba en el paddock con un March 731 sin ninguna publicidad, pintado en blanco y con unas franjas con los colores de la Union Jack más un par de banderitas de Inglaterra y Escocia como todo adorno. El circo de Hesketh llegaba al Gran Circo y Hunt cumplía su sueño de pilotar en la Fórmula 1. Terminaría en un muy meritorio noveno puesto en su debut en la máxima competición del automovilismo.

Aunque el equipo Hesketh se veía como una excentricidad de su propietario, en la octava carrera del Mundial Hunt acababa sexto en Francia. A esto le seguían un cuarto puesto, un tercero y un segundo en la última carrera de la temporada, con lo que Hunt lograba un sorprendente octavo lugar en la clasificación del Mundial de 1973 con 14 puntos.

La temporada de 1974 sería la primera en la que Lauda de verdad mostraría sus grandes habilidades para poner a punto un monoplaza. Durante gran parte de la temporada Lauda acarició el título, con dos victorias y tres segundos puestos, pero la poca fiabilidad del coche le hizo abandonar en ocho carreras, entre ellas las cinco últimas, esfumándose sus opciones de ser campeón del mundo. Al final lograba un buen cuarto puesto en el Mundial con 38 puntos que de paso sacaban a Ferrari del pozo.

Mientras tanto, Hunt repetía con Hesketh. Sólo completaría 6 de las 15 carreras del Mundial, pero lograría tres terceros puestos que le darían de nuevo el octavo lugar en el Mundial con 15 puntos. Hasta entonces, Hunt y Lauda se puede decir que competían en divisiones distintas. Mientras Lauda tenía a su disposición los grandes recursos de Ferrari, Hunt competía con un equipo modesto.

Todavía se mantendría este desequilibrio un año más, el primero en el que Lauda sería campeón del mundo. Eso sí: esa temporada de 1975 Hunt sería ya uno de los animadores del campeonato.

Ciertamente, el inicio de temporada de 1975 sería mejor para Hunt que para Lauda: un segundo y un sexto puesto en las dos primeras carreras frente a un sexto y un quinto. Pero mientras Hunt acumulaba cuatro abandonos consecutivos, el Ferrari de Lauda poco a poco se iba entonando para, tras un quinto puesto y un abandono, encadenar tres victorias, un segundo puesto y otra victoria más que le darían un sólido liderato en el Mundial. Lauda acabaría primero con 64,5 puntos esa temporada, mientras Hunt, con su primera victoria en Fórmula 1 en el Gran Premio de Holanda y tres segundos puestos acabó el Mundial en cuarta posición con 33 puntos.

La temporada de 1976, que es en la que se centra la película, es ciertamente una de las más recordadas y más apasionantes de la historia de la Fórmula 1.

Empezó fatal para James Hunt, que veía como Lord Hesketh se declaraba en bancarrota al haber subestimado los costes de la competición, más aún tras correr durante tres temporadas con un monoplaza sin publicidad. Como se puede ver en el film, Hunt será contratado por McLaren para suplir la baja de Emerson Fittipaldi, que había firmado por el equipo de su hermano, el Copersucar-Fittipaldi.


McLaren se encontró con que no había pilotos disponibles en el mercado y recurrió a Hunt, al que sin embargo fichó con un salario muy bajo de 200.000 dólares. El acuerdo estuvo a punto de venirse abajo pues la muy británica McLaren quería imponer en el contrato de Hunt una cláusula por la que el piloto siempre aparecería en público vestido de traje, a lo que se negó completamente. Y es que Hunt siempre se presentaba en todas partes en vaqueros y camiseta y muchas veces incluso descalzo. Afortunadamente, las diferencias se pudieron resolver y James Hunt se presentó a la primera carrera de 1976 con el McLaren M23.

Las siete primeras carreras de la temporada fueron un paseo triunfal para Niki Lauda: 4 primeros puestos, dos segundos y un tercero que prácticamente dejaban el Mundial en bandeja para el austriaco.

Mientras tanto, Hunt sufría con la falta de fiabilidad de su monoplaza, retirándose en cuatro de esas siete carreras, obteniendo un segundo y un quinto puesto y ganando en el Gran Premio de España.


McLaren hizo una chapuza espectacular en España. ¡Ni siquiera se preocuparon de comprobar el coche tras la carrera!(Hunt cargando contra su propio equipo tras su descalificación)


Pero sería en ese Gran Premio de España, cuarto de la temporada, donde empezaría la polémica de ese año: durante el pesaje y medición del monoplaza tras la carrera, los comisarios detectan que el eje trasero supera en 18 milímetros el ancho máximo permitido por el reglamento y Hunt es descalificado, pasando la victoria a manos de Lauda.

A su vez, McLaren recurre la descalificación, alegando que los comisarios midieron el coche antes de la carrera, detectaron la irregularidad y sin embargo les dejaron correr. Tras la pelea en los despachos, a Hunt se le devuelve la victoria pero los líos no han hecho más que empezar.


En la octava carrera de la temporada, en Francia, Hunt lograba su segunda victoria de la temporada, mientras Lauda sufría su primer revés, teniendo que retirarse. Y en la novena, en Gran Bretaña, nuevo lío: en un intento de Hunt por adelantar a Lauda, que salía primero, sufren un accidente que deja el McLaren fuera de combate y obliga a parar la carrera. Los comisarios decretan que la carrera debe reiniciarse y Hunt no obtiene permiso para correr con el “muleto”, el famoso tercer coche que por entonces tenían preparado las escuderías para casos como este, pero se presenta en la parrilla de salida con él y gana la carrera por delante de Lauda. Ferrari recurre y un par de meses después Hunt es descalificado y la victoria pasa a manos de Lauda.

Por entonces la temporada ya era un lío de despachos pero Lauda dominaba el mundial con mano de hierro, más que doblando los puntos de Jodi Scheckter y Hunt.

Y llegamos al 1 de agosto de 1976, una fecha marcada en la historia de la Fórmula 1 como uno de sus momentos más dramáticos.

Se corría ese día el Gran Premio de Alemania, en el antiguo trazado de Nürburgring, que entonces era un circuito de 23 kilómetros de longitud que transcurrían entre bosques y que los pilotos tardaban más de siete minutos en recorrer en cada vuelta.

Es cierto que Lauda intentó que la carrera no se celebrase. No fue el día anterior a la carrera, sino una semana antes, pero el austriaco convocó una reunión de pilotos en la que intentó convencer a sus compañeros de la conveniencia de suspender la carrera ya que el circuito estaba en pésimas condiciones de seguridad. Lauda era en realidad el poseedor del récord del circuito, el único piloto que había rodado allí por debajo de los siete minutos, pero más de un rival entendió la jugada como un intento de reducir en una las pruebas del Mundial, lo que le daba aún más ventaja en la clasificación.

Es verdad que Hunt se opuso a la suspensión y que se formaron dos grupos de pilotos y es cierto que se votó la suspensión y se acordó correr… pero por solo un voto de diferencia.

El de Hunt.


A la mierda la seguridad. Yo solo quiero correr.” (James Hunt)



Así que el 1 de agosto de 1976 el Gran Circo llegaba al Infierno Verde de Nürburg y, como temía Lauda, la carrera resulta caótica desde el principio. Tal vez por la rotura de la suspensión trasera de su Ferrari, en su segunda pasada por el curvón de izquierdas que precedía a la horquilla de Bergwerk, Lauda se salía de pista y su coche se incendiaba tras golpear las protecciones antes de quedar atravesado en la pista donde será embestido por el Surtess-Ford de Brett Lunger.



Ante la pasividad de las asistencias, entre Lunger, Arturo Merzario, Guy Edwards y Harald Ertl, que marchaban justo tras Lauda cuando sufre el accidente, consiguen sacarle del coche, lo que le salvará la vida. Sin embargo, Lauda sufre graves quemaduras en su cara y sus pulmones quedan dañados por la inhalación de gases tóxicos procedentes del incendio. A poco de ser sacado del coche, entra en coma y es evacuado en helicóptero mientras Ferrari se apresura a firmar a Carlos Reutemann en su lugar, en una de las maniobras más vergonzosas, por producirse mientras Lauda todavía casi ni había salido del circuito, que se recuerdan en la historia de la Fórmula 1.


"Sólo viví una sensación igual a la del accidente un día que fumé marihuana." (Niki Lauda)


Increíblemente, la carrera no se suspenderá, sino que una vez retirados los restos del monoplaza de Lauda, se reinicia, ganando James Hunt, que empieza su remontada hacia el título.

Mientras Lauda lucha por su vida, Hunt queda cuarto en el Gran Premio de Austria y se impone en el de Holanda. Estos resultados le meten de lleno en la lucha por el título mundial, que se empieza a presentar muy favorable para McLaren.


"La gente quiere "superestrellas" y Niki es obviamente una de ellas. Su accidente le dio cierta mística, volvió de la muerte." (Ron Dennis)




Pero seis semanas después de su accidente, Niki Lauda vuelve a correr. Tras una recuperación milagrosa, Lauda se presenta en la parrilla de salida del Gran Premio de Italia.

Es cierto que Lauda se presenta en la rueda de prensa previa al Gran Premio en medio de una gran expectación con su cabeza todavía vendada y es verdad que un periodista le preguntó por su matrimonio tras quedar desfigurado. Lo que obviamente no sucedió es que Hunt le metiera una fenomenal paliza a ese periodista tras la rueda de prensa. De haberlo hecho, habría visto el final de la temporada entre rejas y no subido a su monoplaza. En cualquier caso, la escena de la película funciona maravillosamente para explicar la relación entre los dos pilotos.


"No deberías precuparte por tu cara Niki, ya eras horrible antes del accidente." (James Hunt)


"Prefiero tener mi pie derecho bien que una bella cara." (Niki Lauda)


Tal y como se ve en la película, Lauda tendrá que usar un casco especial que no empeore aún más sus heridas y aun con eso, al quitarse las vendas, estas estarán llenas de sangre. Es ciertamente increíble la recuperación del austriaco en tan poco tiempo.


El caso es que en Monza Lauda estaba muerto de miedo pero logró un espectacular cuarto puesto, algo impensable viendo lo que había sucedido mes y medio antes y las paupérrimas condiciones físicas en las que llegaba a la carrera. Para meter más leña al fuego, Hunt no terminaba la carrera.

En los dos grandes premios siguientes, Lauda logrará un octavo y un tercer puesto mientras que Hunt se hará con la victoria en las dos carreras. De esta forma, se llega al último Gran Premio de la temporada con Lauda aventajando a Hunt en tres puntos. Por entonces, la temporada ya es de las más dramáticas y más espectaculares que se recuerdan y todavía tendrá un gran final inesperado.

Por primera vez la Fórmula 1 se trasladaba a Japón, para correr en el circuito de Fuji y su recta de kilómetro y medio de longitud. Pero el día de la carrera un tremendo temporal azotaba el circuito, que quedaba inundado en algunas zonas. La persistente lluvia y la niebla en algunos puntos del circuito llevaban a plantear la suspensión de la carrera que al final era rechazada por los comisarios.

Hunt necesitaba recuperar los tres puntos que le llevaba Lauda de ventaja y salía segundo tras el Lotus de Mario Andretti. El austriaco salía tercero.


Mi vida es más valiosa que un título.” (Niki Lauda)


Hunt se colocó en cabeza desde el inicio de la carrera, con Lauda cayendo hasta la cuarta plaza tras el Penske de John Watson y el Lotus de Andretti. En la segunda vuelta, Watson se salía de pista y Lauda se retiraba de la carrera. Alegaría que no podía pestañear bien como consecuencia de sus heridas y los ojos se le secaban, impidiéndole ver. Esto dejaba a Hunt como campeón del mundo virtual y a la vez provocó una ruptura entre Lauda y Ferrari que sería irreversible. Pero en cualquier caso poco se le podía reprochar a un piloto que unos meses antes no había muerto de milagro y se había recuperado aún más milagrosamente de sus heridas.


Hunt se mantuvo en cabeza del Gran Premio hasta la vuelta 62ª de las 73 programadas y todo parecía ir perfecto, pero entonces sus neumáticos de lluvia dijeron basta según se iba secando el circuito. En esa vuelta cayó al tercer puesto, que le seguía valiendo para ser campeón del mundo. Dos vueltas más tarde, Patrick Depallier, que iba segundo con su Tyrrel de seis ruedas, veía como pinchaba un neumático y tenía que entrar al pit. No sería el único, pues Hunt sufría el mismo problema y tras el cambio de ruedas volvía a pista en un quinto puesto que le dejaba contra las cuerdas a ocho vueltas del final.



Con todo perdido, Hunt se lanzaba a una última carga desesperada. En la vuelta 70ª Depallier recuperaba el segundo puesto. En la 71ª, Hunt superaba a Alan Jones y a continuación a Clay Regazzoni. En la 73ª, en medio de una gran confusión, entraba en meta en tercer lugar. Ni él mismo sabía en qué puesto había acabado, pero era campeón del mundo por un punto. El campeonato de 1976 tenía un final acorde a lo que se había vivido durante todo el año.


Un hombre sabio aprende más de sus enemigos que un estúpido de sus amigos.” (Lauda a James Hunt)


La película termina tras el Gran Premio de Japón con una espectacular escena en la que los dos pilotos se sinceran en un hangar. Realmente, es el mejor final posible para la historia que se cuenta en la pantalla, aunque ambos pilotos no se retiraron aún, sino que seguirían compitiendo varios años más.

En 1977, Lauda volvería ser campeón del mundo con Ferrari, firmando una temporada en la que apenas se bajó del podio y abandonando el equipo dos carreras antes de terminar la temporada por desavenencias con la Scuderia.

Hunt por su parte sufrió la absoluta falta de fiabilidad del nuevo McLaren de esa temporada y con un montón de abandonos y tres victorias, acabaría solamente en quinta posición. Aún correría un año más para McLaren (decimotercero con solo 8 puntos) antes de firmar por el equipo Wolf en 1979, equipo que abandonaría a mitad de temporada decepcionado con el pobre rendimiento de su coche. En 1978 había salvado la vida de Ronnie Peterson, en una situación parecida al accidente de Lauda en Alemania, al conseguir sacarlo del coche con la ayuda de Depallier y Regazzoni.

Lauda correría en 1978 y 1979 para Brabham, que en el 78, bajo la dirección de Bernie Ecclestone, presentó en la parrilla aquel revolucionario coche que montaba un ventilador tras el alerón trasero. El coche era un cohete, pero resultaba tan peligroso para los rivales que fue prohibido. Aquello fue un desastre para el equipo, que apenas logró ningún buen resultado. En 1979, Lauda se retiró y fundó su propia compañía aérea, Lauda Air.

Volvería en 1982 acuciado por las deudas, fichando con McLaren, donde protagonizaría una rivalidad, esta vez sí transformada en enemistad fuera de las pistas, con Alain Prost y donde sería de nuevo campeón del mundo en 1984, ya en la era de los turbos. En 1985 se retiraría definitivamente. Mientras tanto, Hunt comentaba las carreras para la BBC.


Esta es someramente la historia de dos de los más grandes pilotos de la historia de la Fórmula 1. Aunque el guión de “Rush” la altera en muchos pasajes, la película es absolutamente recomendable para todo apasionado del deporte y también, por qué no, para todo amante del cine.


"La única victoria importante en este negocio es el día en el que abandonas el paddock con vida." (Niki Lauda)



WSMITH (@yosoywsmith) 



13 comentarios:

  1. Muy interesante conocer la historia que hay detrás de la película, sobre todo para ignorantes de la F1 como la que escribe esto :-) Felicidades a @yosoywsmith por contarla además tan bien. Ahora a esperar entrada sobre la película, que ciertamente, es para amantes del deporte y también del cine, porque es genial.
    Saludos a los 2,
    Patricia

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    1. La verdad es que sí, es un gran trabajo de Wsmith :)). Gracias por participar Patricia.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Magnífico amic WSmith, apasionante.

    ¡¡Bravo!!

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  4. Enhorabuena Pablo!!! Magnifico trabajo!!! Vi la peli pero no conocía los entresijos de la historia... Me defrauda un poco que no se fuera fiel en todo a la historia entre ambos... pero a pesar de ello sigo pensando que la peli me gusto mucho

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  5. No sé qué me ha gustado más, si la película o este artículo. Muy bueno.

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  6. ¡Muchas gracias a todos y sobre todo a Sambo por proponerme participar en el blog con este artículo!

    La verdad que esta película me sorprendió muy gratamente y, aunque no sea totalmente fiel a la historia de Hunt y Lauda, se le perdona, puesto que refleja magníficamente lo que era el mundo de la F1 cuando aún Ecclestone no se había hecho con los mandos de la competición y los pilotos se jugaban la vida de verdad y no tenían que ser políticamente correctos como ocurre ahora.

    Leí mientras preparaba el artículo que en los años en que transcurre la historia murieron 13 pilotos en accidentes durante las carreras o los entrenamientos. Ni los coches eran indestructibles como hoy en día ni las medidas de seguridad eran como las actuales. Por ejemplo, el GP de Japón del 76 en el que Hunt se proclama campeón del mundo jamás se hubiera disputado en estas temporadas.

    Decía Lauda en otra entrevista que a Hunt le hubiera encantado la película. Estoy seguro de que es cierto.

    Ahora a esperar la crítica de Sambo!!! :-)

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    1. Gracias a ti amigo mio, esta es tu casa para lo que quieras. Efectivamente se le perdona, las licencias que se toma son muy comprensibles para el conflicto que se quiere remarcar y no pervierte la esencia, dando el propio Lauda su beneplácito.

      Es muy curioso ver el cambio de mentalidad, como explica Wsmith, sobre la seguridad y el espectáculo.

      A ver que tal la crítica que llegará el fin de semana seguramente :))

      Gran trabajo amigo mio.

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  7. Genial artículo, wsmith, felicidades.

    Desconocía la historia hasta que vi "Rush", que me encantó. Y se agradece mucho este artículo para verlo todo en perspectiva.

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  8. Muchas gracias :-)

    Nada que ver esta Fórmula 1 con la actual, tan milimetrada y tan aburrida casi siempre.

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  10. Magnífico artículo, pero decir que Rush es una gran película y que recoge mejor que ninguna la F1 es mucho decir existiendo Grand Prix, que sí es una obra maestra y que sí muestra como es la F1, a diferencia de Rush, que no sólo no logra buenas secuencias de las carreras -a diferencia de Gran Prix y el bodrio de Le Mans- sino que es una mala película. Lauda y Hunt son dos perfectos imbéciles -en el film- totalmente insufribles e infantiles. Salvo la escena de auto stop de la chica, y el emotivo final entre Hunt y Lauda en el que por fin se muestran como seres humanos, el resto es prescindible.
    Respecto a la maniobra "vergonzosa" del fichaje de Reutemann mientras Lauda estaba en el hospital discrepo. El mundial, la vida, seguía, y Ferrari fichó a un piloto para cubrir el hueco. Lauda, cuando regresó, siempre tuvo un coche a su disposición, y no fue despedido.
    Cierto que a Niki no le gusto nada el fichaje de Reutemann y además, tuvo más desencuentros con Ferrari -como muchos otros antes- pero con perspectiva -en 1990- el propio Lauda dijo que no le gustó esa maniobra de Ferrari, pero que la entendía, ya que Ferrari tenía que mirar por sus propios intereses. Si el mismo Lauda -que no tiene pelos en la lengua- lo dice, tan vergonzoso no debía ser la cosa.
    Ferrari no se tomó a mal la renuncia de Niki en Japón, al menos no mucho, ya que Niki siguió en el equipo y nunca fue despedido. De hecho, fue Niki el que se largó al año siguiente. Por tanto, no hubo ruptura irreversible, ni mucho menos.
    En referencia a 1978 y al Brabham de Lauda, precisar que el BT46B con ventilador sólo corrió una prueba, la octava, la de Suecia que ganó y ninguna más, ya que fue prohibido. Por tanto, no es achacable a la prohibición de este modelo los malos resultados de Lauda y Brabham ese año, que por otro lado, no fueron tan malos en principio, donde Lauda mantuvo el tipo. Luego sus resultados se resintieron, sobre todo por fiabilidad, pero ahí no influyó la prohibición del coche ventilador.
    Un saludo.

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