viernes, 22 de enero de 2016

Crítica: LA GRAN APUESTA (2015) -Parte 1/2-

ADAM MCKAY













Una de las grandes sorpresas, de esas que todos los años aparecen a última hora en la carrera de los Oscar. Una película que explica con mucha ironía y sarcasmo los hechos que provocaron la crisis financiera americana y mundial en 2008 a través de una serie de personajes que lo vieron venir con años de antelación y… sacaron partido de ello.



Una película entretenida, pero excesiva en su verborrea económica que puede desorientar, confundir o distraer al espectador si no está puesto en la materia, a pesar de los esfuerzos por explicarlo con sencillas metáforas realizadas por algunas celebridades mirando a cámara.


CDO (Obligaciones de Deuda Garantizada), los CDO sintéticos, las compras en corto, valoraciones, las triples A, las triples B, las empresas y activos de riesgo, permutas de incumplimiento crediticio, reguladores incompetentes…

Ha habido varios títulos que han puesto sus miras en la crisis, como es lógico, algunas muy interesantes. El documental “Inside Job” (Charles Ferguson, 2010), “Margin call” (J. C. Chandor, 2011), “The company men” (John Wells, 2010)… Adam McKay adapta el libro de Michael Lewis sin ocultar su indignación y con un buen uso de la ironía, sobre todo desde el montaje y los recursos estilísticos (esas apelaciones directamente a cámara o las explicaciones económicas de famosos con divertidas analogías). Inicia su película con una cita adjudicada a Mark Twain: “No es lo que no sabes lo que te mete en problemas. Es lo que crees saber con absoluta seguridad y sencillamente no es así”.



La película se retrotrae al comienzo de todo, a la acumulación de las hipotecas y créditos con la idea de Lewis Ranieri. El bono de titulación hipotecaria (BTH, MBS en su denominación americana: Mortgage Backed Securities). Amasar hipotecas y venderlas como bonos. Del boom al crack cuando las deudas malas o irrecuperables se hicieron insostenibles. Una visión algo sesgada del conjunto pero bastante completa.

La película se diversifica en cuatro historias, que sólo se mezclan de manera tangencial, salvo la de Ryan Gosling con Steve Carell. Cuatro historias de visionarios que previeron el caos financiero que se avecinaba y aprovecharon la coyuntura para ganar mucho dinero. Vieron lo que nadie vio o no quisieron ver, se anticiparon a todo. De todos ellos nos contarán pequeños esbozos de su pasado.



-Michael Burry, maravillosamente interpretado por Christian Bale, de nuevo nominado al Oscar. En montaje paralelo veremos momentos de su infancia, flashes infantiles. Un montaje que va de lo personal en el pasado a su vida profesional en el presente (Marzo de 2005). Un hombre con un ojo de cristal al perder el suyo por una enfermedad infantil, al que no se le da bien el trato social, excéntrico al máximo, algo perturbado y peculiar, disperso, pero un genio de los números. Aficionado al Rock duro y la batería, va con sus baquetas a todas partes, aunque apenas le veremos fuera de su despacho. Se desahoga tocando la batería con ganas. Un solitario asocial entre bobo y loco, pero brillante. Un Christian Bale pasadísimo y tronchante, otra excelente interpretación del actor. Un friki. Es difícil no pasar el tiempo mirándole el ojo…




Su plan será apostar contra el prepotente mercado inmobiliario globalmente, comprar permutaciones sobre bonos hipotecarios, sobre créditos no pagados, que sólo dará frutos si el bono subyacente cae, algo que sólo pasaría si millones de personas no pudieran acometer sus hipotecas, que es justo lo que ha previsto Burry. Las permutaciones serían una especie de seguro sobre las CDO, que si fueran mal obligaba a la agencia de seguros o al banco en cuestión a devolver las pérdidas al inversor. Permutas de incumplimiento crediticio. Burry quiere comprarlas. Su mayor preocupación es que le paguen cuando ocurra, lógicamente, ya que habrá problemas de solvencia. Al 8% los bonos fallarían según él, están al 4%.



Por supuesto recibirá el entusiasmo burlón de todos los bancos, que ven un negocio redondo cuando está dispuesto a doblar lo que ellos mismos proponen… 50, 100, 200 millones de dólares hasta hacer una inversión de 1,3 billones. Una alegría para los banqueros y un terror para los socios e inversores de Burry, como es normal, ya que tomó la decisión por propia voluntad. Su petición de llevarse tazas, en honor a la excentricidad del personaje, es un estupendo detalle.


En su despacho Burry tiene un póster que reza: “Soy el dueño de mi destino y el capitán de mi alma” (William Ernest Henley, Invictus), además de muchos libros de economía, incluyendo a Adam Smith, y otros de otro tipo, como del poeta James Russell Lowell.



-Socio: ¿Perdemos millones hasta que ocurra lo que nunca jamás ha ocurrido?

-Burry: Correcto.

Su breve relato sobre cómo conoció a su mujer en una página de contactos es muy bonito: “Conocí a mi mujer en Match.com. Mi perfil decía: Soy estudiante de medicina con un solo ojo. Torpe socialmente y con 145 mil dólares en deuda universitaria. Ella respondió: Eres justo lo que buscaba. Se refería a la honestidad…”


-Jared Vennett, interpretado por Ryan Gosling. Vennett se vincula con Burry de forma tangencial, al enterarse en una fiesta del acuerdo que realizó con los bancos, lo que le dará la idea para imitar su movimiento, buscando inversores como la agencia de Baum (Steve Carell).



Su explicación sobre los bonos basura y las CDO para convencer a Baum y su grupo con piececitas será muy ilustrativa. Llegará a un acuerdo con la agencia de Baum en una conversación telefónica desde un gimnasio por 50 millones de dólares.

-Mark Baum, interpretado por Steve Carell, es un hombre desquiciado con problemas psicológicos porque no logra superar el suicidio de su hermano. Además es egocéntrico y obsesivo, necesita hacerse notar, como comprobaremos cuando boicotee una sesión de terapia. Desde pequeño también era un geniecillo, que se dedicaba a intentar encontrar inconsistencias en la palabra de Dios en su escuela religiosa. De ahí a Wall Street, a los que odia.

Baum busca de alguna forma redención, y aunque la película no se centre en el desarrollo de los personajes, la alcanzará de alguna manera junto a su mujer por el dolor de la pérdida de su hermano.

Conoceremos también a los compañeros de Baum en su agencia, lo haremos a través de diálogos digresivos acerca de bultos, testículos y el epidídimo… Sondearán el mercado para comprobar si existe esa anunciada burbuja para entrar en el negocio propuesto por Vennett y se encontrarán, en efecto, un desierto de mansiones, con cocodrilos como únicos huéspedes en algún caso, e inocentes ignorantes que viven de alquiler allí sin saber lo que se les viene encima. Stripers con cinco casas y un condominio (copropiedad), dificultades para vender viviendas, las hazañas desaprensivas de brókers, que no conocen a Warren Buffett




-Mark: No lo entiendo. ¿Por qué están confesando?

-Danny (Rafe Spall): No están confesando.

-Porter: (Hamish Linklater): Están presumiendo.




La escena con la de la agencia de calificación, Standard and Poor's, es hilarante, sobre todo cuando vemos que ella tiene un problema en la vista, en una magnífica broma irónica.





No, sólo lo convierte en un hipócrita”.



-Charlie Geller (John Magaro) y Jamie Shipley (Finn Wittrock), junto a Ben Rickert (Brad Pitt). Nos explicarán desde su garaje, donde empezaron, en plan Steve Jobs, cómo consiguieron sus beneficios, comprando opciones sobre cosas que la gente piensa que nunca sucederán, algo que se vende barato, así si la cosa no sale bien el gasto es poco, pero si funciona el beneficio es notable.




Su presentación será intentando un acuerdo ISDA, que permite al inversor sentarse en la mesa principal y hacer acuerdos de alto nivel, pero se necesita un capital de un billón 470 millones de dólares, algo que desconocían… Será al salir de allí cuando lean en una publicación las ideas de Vennett que les impulsarán a ponerse manos a la obra y contar con Rickett (Brad Pitt), un bróker retirado, ecológico y conocido de Jamie por pasear perros juntos. Brad Pitt sólo luce palmito y rostro imperturbable…






8 comentarios:

  1. Lo cierto es q después del tsunami, ahora todo parece tan lógico…creo q es una peli muy interesante, q supongo q formará parte de las actividades adicionales de las clases de economía de los bachilleres, las facultades o escuelas d negocios. Lo q dudo es de si habremos aprendido algo al respecto.
    Todos debeeíamos tener presentes las claves q plantea para comprender los entresijos de la sociedad capitalista, aunque, francamente, la terminología económica da un poco de pereza!!
    Buen todo de análisis. Esperando la siguiente.
    Gracias y bss!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ha sido enriquecedor jajaja. La siguiente tiene interesantes explicaciones cinematográficas sobre el montaje y más economía! Jajajaja

      Eliminar
  2. Hola!!!! Gracias por el análisis:esta primera parte estupenda para no perderse entre tanta jerga y la segunda parte para disfrutar de lo cinematográfico :-) Tengo que ir a verla. Por cierto, al leer lo de Bale y las baquetas me he acordado de "Whiplash" y tu entusiasmo por ella.¿Este año hay alguna candidata que te haya gustado tanto?
    Un abrazo,
    Patricia

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja es verdad! Y mira que la he mencionado en lo último que escribí sobre la peli que más me gustó este año por ahora.

      Sí tengo una, otra peli pequeña que quizá se lleve alguna cosa suelta, pero nada más, como WHIPLASH. Es ROOM, y es una gran película que traeré en breve al blog.

      Siempre es un placer verte por aquí. En breve pondré la quiniela para ver quién acierta, espero participes!

      Eliminar
  3. Participaré, aunque estoy como el año pasado... completamente pez. Quizá este año quede la última en aciertos jajaja. Anoto "Room", gracias!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja no te creas. Lo mismo premio eso también! jajaja

      Eliminar