viernes, 10 de enero de 2014

Crítica: PRISIONEROS (2013) -Última Parte-

DENIS VILLENEUVE












El registro del piso por parte de Loki contiene un oportuno truco de guión, esa llamada justo en el momento en el que el agente cruza al lado del baño donde Keller tiene encerrado a Alex, que le distrae en su examen y además le hace abandonar el lugar. En cualquier caso es una escena que deja notables momentos de puro y sofisticado suspense muy bien modulado además de seguir desarrollando ese duelo y conflicto entre estos dos hombres que en realidad buscan y desean el mismo objetivo. Llegarán a él por distintos medios y caminos.


Loki encontrará al encapuchado que persiguió y que vimos entrar en las casas de las dos familias, allí descubrirá nuevas claves sobre la investigación en una casa repleta de maletas, serpientes, ropas de niños desaparecidos, incluidas las de Anna y Joy, y un libro con laberintos. Hugh Jackman está francamente espectacular en la escena del reconocimiento fotográfico en su estoica vulnerabilidad. Su reacción culpando al más cercano, en este caso a Loki, es lógica.



La visión de sangre en la ropa de unos hijos es algo demoledor para cualquier padre, así lo demostrará Keller con un arranque de furia en su casa, agresivo con su propio hijo en su frustración, simbolizado todo con la casita de juguete que se derrumba, la perversión de un entorno infantil, inocente.


Loki aparece en multitud de ocasiones rodeado de vidrios, cristales o monitores, aspecto reseñado con anterioridad y que lo describe como alguien obsesivo y alejado de la sociedad en cierta medida, en su burbuja de trabajo. La escena del suicidio es otra muestra de torpeza del agente, que con este personaje, Bob Taylor, se cubre de gloria.




La progresión en la tensión, la densa y enfermiza atmósfera sin que suceda casi nada, todo en ese estilo sofisticado, es excelente.

Están en el laberinto, allí las encontrarás”.

El pasado de Alex, que cuenta su tía, también está vinculado a las serpientes, como las que vimos en el apartamento de Bob Taylor, causa de un supuesto trauma de infancia…

Cada detalle va encajando y cada elemento se demuestra con importancia, incluso una vaga nota tomada a regañadientes por Loki en la casa de los Dover. Llevará al robo de ropa del encapuchado Bob.

  


La película pega un giro inesperado con la aparición de la hija de los Birch, Joy. Sus enigmáticas frases confundirán. Es un recurso que se aprecia forzado en ocasiones, esa idea de soltar frases como acertijos, misteriosas, en vez de ser claros, cuando no hay necesidad. La referencia de la niña dará una pista en apariencia definitiva a Keller. En la convalecencia de la pequeña veremos flashes sobre lo ocurrido en su secuestro. Allí veremos un cuaderno de laberintos para resolver, causa de la obsesión de los otros niños secuestrados. Supongo que les prometerían dejarlos libres si los resolvían, de ahí las palabras que dice Alex.






Tú has estado allí”.









Elipsis.


Villeneuve además de todo lo reseñado hace un uso fantástico de las elipsis, especialmente en algunos momentos. Hay dos realmente reseñables y destacables, por encima del resto, la primera el momento en el que Loki encuentra a Alex en la propiedad de Keller, donde se omite el rescate, una vez el agente entra en la casa y oye los gritos del chico Villeneuve ira fundiendo a negro… 


La segunda es el final, francamente conseguida, un nuevo sonido y de nuevo Loki, que al percatarse del sonido del silbato que toca Keller lanzará una mirada en dirección al coche que oculta el agujero que lo sepulta, momento en el que el director volverá a fundir a negro y dará por concluida la película. No hace falta mostrar más…



Todos estos descubrimientos nos llevan al clímax donde Keller se presentará en casa de Holly Jones pero ésta lo sorprenderá a él. Aquí resulta algo forzado que nuestro protagonista se deje sorprender de esa forma, sobre todo sabiendo cómo se las gasta y lo que iba a hacer en ese lugar tras las palabras de la niña Joy. El caso es que la tía de Alex se destapa como una mala malísima que se las sabe todas y tiene una gran experiencia criminal como para ponerse nerviosa, aunque apreciemos varios momentos donde el fortachón Keller (Hugh Jackman) podría haber intentado sorprenderla, incluso después de beber esa extraña sustancia que le da Holly para adormecerlo. Fingirá una quemadura, aunque se intuye que oculta algo debajo, y maltratará un poco a Keller, un tiro en la pierna por aquí, sepultarlo vivo por allá… No queda claro ni qué busca ni por qué no lo mata.



Holly explicará además sus motivaciones, mencionadas en el punto sobre la religión.



Keller llegará al lugar clave antes que el agente, pero éste también llegará, justo a tiempo para llevar a la niña al hospital tras ser inyectada por Holly con intención de matarla. El viaje de puro cine de terror con la vista de Loki empañada por el disparo que le rozó en la cara de Holly y la lluvia…

Pequeños objetos.

Uno de los grandes detalles de la puesta en escena, la dirección y el guión es el uso de los objetos, especialmente de los pequeños, que son utilizados para impulsar la acción, dar claves de la trama o solucionar con brillantez momentos límite.



El primero y más significativo es el silbato rojo de emergencia que perdió la hija de Keller, Anna. Este objeto es el que inicia todo, por su culpa, por ir a buscarlo, se propicia el secuestro, pero al final acabará siendo el que cierre el círculo salvando a Keller de la muerte en su encierro subterráneo. Este objeto es casi divino, un motivo por el que se comenzará a averiguar un secreto guardado durante más de 26 años y que amenazaba con seguir generando desgracia. La autocaravana de juguete se vinculará con Alex y de alguna forma también será "chivata", ya que al tirarla Loki al suelo se fijará en la foto que tiene el medallón con el laberinto. Además es calcada a la real de Alex (Paul Dano). El cepillo de dientes de Anna (Erin Gerasimovich) que observa Keller al lavarse su cara será otra motivación y símbolo de su ausencia. El oso de peluche que toquetea Bob Taylor en el duelo frente a la casa de los Birch acaba descubriendo a ese personaje, otro elemento infantil, inocente, que acaba siendo clave. El palillo de dientes de Gyllenhaal dota al personaje de carisma, y tiene presencia, aunque en esta ocasión sólo se le puede vincular con el tema de la madera. El collar con el laberinto es uno de los objetos más importantes de la trama y que da la clave final para la identidad de los asesinos. Del mismo modo la foto del tío de Alex con el mismo collar...


La gran mayoría de estos objetos están unidos al mundo infantil, inocente, y que se pretende corromper, pero que de alguna forma se impone y logra guiar a los personajes hacia el objetivo final, con una providente mano que parece moverlo todo a su, en apariencia, arbitraria manera.



A este tema podemos añadir el merchandising que aparece en la cinta y por el que se da agradecimientos en los títulos de crédito de “E. T. El extraterrestre” (Steven Spielberg, 1982), en lo que sería una perversión nuevamente del mundo infantil que representaba también la cinta de Spielberg.

La última escena es excepcional, con juguetones planos de Villeneuve que encuadran al coche que oculta el agujero donde está Keller. De nuevo el director se centrará en la espalda del agente poco antes de que se oiga el silbato salvador.

Algunas referencias.


Se han mencionado varias películas como referentes de ésta o con las que ésta presenta paralelismos. He mencionado anteriormente “Zodiac” (David Fincher, 2007) donde tenemos la presencia de Jake Gyllenhaal en el rol principal así como una atmósfera malsana y una dirección sofisticada que depura el suspense como algunos de los principales componentes que comparten los dos títulos. “Prisioneros” es menos grandilocuente que “Zodiac”, pero menos fría y con más alma. Lo mismo ocurriría con “Seven” (David Fincher, 1995), con asesino en serie y también una atmósfera con grises y lluvia muy presentes. El cine de Fincher, sobre todo los thrillers, por tanto, están cerca de este título. “Prisioneros” resulta menos impactante que “Seven” sin ningún lugar a dudas, pero presenta elementos y personajes más profundos. “Mystic River” (Clint Eastwood, 2003), esa joya del señor Eastwood, también viene a la cabeza al ver “Prisioneros”, una cinta más densa aún que esta de Villeneuve, pero que no tiene su intensidad y suspense. “El silencio de los corderos” (Jonathan Demme, 1991), así como tantas con psicokillers, viene a la cabeza, la obra de Demme además coincidiría por esa diversificación de villanos aparente que despista. La parte final presenta muchas similitudes.


La densa atmósfera, gris, fría, ese tono gélido y la trama de thriller nos remite a la nueva y actual novela negra que tanto éxito está teniendo, especialmente la  escandinava, con autores como Asa Larsson, Henning Mankell

Las interpretaciones son realmente soberbias y hay que hacer especial hincapié en los protagonistas, Jackman y Gyllenhaal. El primero está perfecto en su rudo, pétreo y sentido papel de padre desesperado. Un hombre de una pieza. El segundo en su constancia obsesiva y esa calma tensa que parece a punto de estallar en cualquier momento, de hecho cuando estalla no nos sorprende, hace también un trabajo ejemplar.

Paul Dano, Melissa Leo y la algo más desaprovechada Maria Bello, también están perfectos en sus papeles.



Mark Wahlberg aparece como productor ejecutivo.

La dirección de Villeneuve es ejemplar y el resultado de la obra francamente notable, donde sólo cabe oponerle algún artificio algo rebuscado o demasiado calculado para hacer encajar todas las piezas, lo que provoca la sensación de que todo está en exceso amañado en algunas fases. Un defecto menor a todas luces ante las grandes virtudes de una obra compleja y que reflexiona sobre temas necesarios en los días que corren. La fe, la familia, el mal, los límites morales contra el horror y esa maldad, la obsesión, las virtudes y defectos de la misma, la imprevisibilidad de la vida, la necesidad de creer en algo, de tener unos códigos morales, unos referentes…


Prisioneros” es una excelente película que seguramente no obtendrá el reconocimiento debido en los grandes premios, y menos este año con grandes títulos, pero que lo merecería sin ningún lugar a dudas.


 


Dedicada a Alberto, espero que te haya complacido el análisis si has llegado hasta aquí






6 comentarios:

  1. Un análisis estupendo, Sambo. Enhorabuena, de veras.
    Sube en mi lista de "a esta voy" x encima de Gravity, q pasa a segundo lugar.
    (He pensado varias veces en Mystic River. Por temática, colores, esa tensión q los horrores del pasado producen…muy bien visto!!)

    Gracias de nuevo y besos!!!

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    1. Sí, tiene ese tema y esos traumas en la infancia como en la de Clint. Ya me contarás qué te parecen, la una y la otra jajaja

      Besos.

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  2. Sambo

    no sé porque dices que Keller se salva.

    yo creo que no,que se queda allí. no estoy tan seguro de que el sonido fuese el del silbato o es algo parecido,ni que Loki le de importancia ya que Loki no conoce el sonido del silbato (que yo recuerde).

    Yo creo que Keller muere como castigo por salirse del camino de Dios y hacer lo que hace.

    por lo demás pues muy bien,me pareció un peliculón con tensión constante.

    En la violencia que comentas me recordó a Funny Games que no muestra nada pero lo dice todo.

    Los personajes masculinos están muy bien,para mi sobre todo Paul Dano.

    y eso es todo.

    saludos

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    1. Hola Chuche. ¿Qué no sabes por qué lo digo? Pues creo que lo he explicado, pero intentaré ser más preciso. A Loki se le informa en la escena anterior de lo del silbato, un recurso de guión para que tanto espectador como personaje sean consciente de que ese silbato no se recuperó. La escena final es clara y no deja lugar a la duda, ¿para qué si no se iba a plantear así? ¿Alguien puede pensar que tras la última mirada, que fija en dirección al coche mientras el silbato sigue sonando, se marcha y santas pascuas? ¿Para qué se entretiene el director entonces? Loki amaga 3 veces con desechar la idea de que pueda ser el silbato, incrédulo, precisamente porque no concibe que pueda darse... hasta que al sonar una y otra vez se hace evidente.

      Keller no se separa de Dios, lo hace todo en nombre suyo, duda, como comento, pero sin sus movimientos, por censurables que parezcan, Loki no habría podido salvar a la niña ni Holly habría sido descubierta. Keller tiene razón desde el principio, y por sus medios con Alex recibe castigo, en ese agujero no se pasa bien y han secuestrado a su hija...

      El argumento del silbato que comentas no tiene sentido, todos sabemos cómo suena un silbato, no hace falta ser árbitro ni nada jejeje, y Loki lo demuestra con su reacción final.

      Vas a ser como mi madre que no le gustó la peli porque no vio al poli sacar al pobre Keller jajaja

      Un saludo.

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  3. Grande Sambo

    Pienso como tú: Keller sale del hoyo. Si no, no tiene sentido que Loki se espere y mire hacia el coche.

    Estoy de acuerdo con que Jackman y Gyllenhaal lo bordan. Creo que también lo clava Paul Dano, como ya hizo en Pozos de Ambición (ya de por sí tenía mérito quirtarle algo de protagonismo en pantalla a Daniel Day Lewis)

    No entiendo lo que dices de E.T. el extraterrestre. ¿Hay alguna mención o algo del atrezzo?

    Saludos

    (Ahora a leer la de Gravity)

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    1. Es evidente Flipper, todos, incluido Loki, oimos el silbato jejeje. Completamente de acuerdo en todo.

      Sí, hay agradecimientos en los títulos de crédito al merchandising de la peli, de E.T.

      Un saludo, espero que GRAVITY también te guste!!

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