jueves, 27 de octubre de 2016

Crítica DEADPOOL (2016) -Última Parte-

TIM MILLER











Humor en la acción.

Las escenas de acción son buenas en general, con todas las licencias que se quieran. La que acontece en la autopista, con las 12 balas, define muy bien las esencias de la película. Espectacularidad, violencia sangrienta y explícita pero controlada por el humor, e ironía constante. En ella vemos las habilidades y superpoderes de Deadpool. Supér fuerza, súper agilidad, rapidez, resistencia y regeneración rápida de toda herida o enfermedad.






Con un montaje poliédrico se retrata la búsqueda de Wade al maquiavélico Ajax, mezclando siempre humor y violencia en distintos episodios mientras su traje va haciéndose más sofisticado. La broma apartando la cámara para dar una paliza a su reclutador (Jed Rees), recuerda al Tarantino de “Reservoir dogs” (1992).




¿Es sexista pegaros? ¿Es más sexista no pegaros? No sé, los límites son muy difusos…"





El clímax, provocado por el rapto de Vanessa en un lúgubre y tenebroso callejón, nos dejará grandes momentos, uniendo, como siempre, violencia y humor. Son hilarantes las conversaciones con el taxista, Dopinder (Karan Soni), así como las circunstancias imprevistas (el olvido de las armas). Además nos permitirá descubrir los poderes de “Negasónica”, que habían permanecido discretamente en secreto hasta este momento.




Eso sí, hay un exceso de flipadas con ese Deadpool que unas veces parece sentir dolor y otras no… Con todo, es un estupendo clímax, con buenas peleas y dosis gore medidas. Es irónico el momento moralista del final, con Colussus (Stefan Kapicic) intentando reconducir a Deadpool, pero debido a la continua frivolidad y amoralidad de la película, se hace previsible la resolución de la escena.




Un final romántico y feliz, al estilo “Deadpool”, con “Wham!” de fondo. Lo cierto es que la película tiene una interesante banda sonora. Y unos divertidos y cómicos títulos de crédito finales.


Aparte del humor dentro de la acción y la violencia, la película vertebrará su irreverencia y huida del convencionalismo en las constantes digresiones y diálogos macarras y gamberros, transgresores y completamente alejados de lo que es normal en una película de superhéroes al uso. Las bromas sexuales son abundantes y desfasadas, realmente hilarantes en muchos casos.

Su antagonista será Ajax (Ed Skrein), o Francis, como gusta llamarle a Wade. En su presentación nos mostrará su fuerza de mutante. Parece un ser acomplejado, prepotente y sádico, al que le gustan los retos. Tiene enormes reflejos y velocidad, mucha fuerza y no siente dolor, como “Darkman” (Sam Raimi, 1990). Tiene una esbirro, Ángel (Gina Carano), que es tremendamente fuerte. Torturará a Wade 24 horas al día hasta lograr una monstruosa mutación.





“…y si no, tendremos que seguir haciéndote daño, de maneras nuevas y diferentes cada vez más doloras. Hasta que finalmente mutes… o mueras”.

En el laboratorio de los horrores tendremos una buena y sórdida ambientación, sucia y poco glamurosa, con un clímax apocalíptico visualmente notable, donde Wade será ensartado por Ajax con un hierro, para resurgir de las cenizas, literalmente, como el Ave Fénix.




Otro interesante personaje, de los que más me gustaron, es Weasel (T. J. Miller), el dueño del bar al que va Wade Wilson y otros mercenarios. Un bar donde también se usa la ironía con el nombre, “La escuela de la Hermana Margaret”, lugar para la camaradería de los tipos duros. Con él tenemos algunos de los mejores diálogos, dentro de su gesto hierático.


Pareces un aguacate que se ha follado a otro aguacate más viejo y asqueroso… y no se lo ha follado con cariño, sino con saña… La relación estaba jodida y era la única catarsis que pudieron encontrar sin recurrir a la violencia”. “Porque pareces como si Freddy Krueger hubiese follado con un mapa topográfico de la sierra”. “¡Joder, eso suena a franquicia!”.



Como un cojón con dientes”.






Morena Baccarin interpreta a Vanessa, el amor de Wade. Desde los seductores, explícitos, descarados, estrafalarios y gamberros coqueteos underground, siempre divertidos, se entiende la especial química entre ella y nuestro protagonista. Como en tantas películas de héroes y superhéroes, el amor por una chica será una de las motivaciones clave. Dos almas gemelas y frikis, otro guiño al espectador, que gozan consiguiendo un anillo de Voltron o hablando de “El imperio contraataca" (Irvin Kershner, 1980) en la cama, entre polvo y polvo.

-Wade: Bromitas de la Guerra de las Galaxias...

-Vanessa: ¡Del Imperio!

-Wade: No jodas, es como si te hubiera creado por ordenador.



Una relación realmente apasionada y lasciva que comienza con calma: en vez de ir a la cama irán a unos recreativos, para conocerse, en una estupenda broma.

Con ellos descubriremos que los superhéroes también fornican, y vigorosamente, si bien es cierto que lo harán antes de que Wade se convierta en Deadpool, siendo estrictos. Otro ejemplo de transgresión.



Feliz día de los enamorados”. “Feliz año nuevo chino”. “Feliz día de la mujer”. “Feliz Cuaresma”. "Feliz Halloween”. “Feliz día de acción de gracias”… Entre tanto polvo llegará el compromiso en Navidad, vestidos de rojo, que es su color…

Si tu pierna izquierda es el día de Acción de Gracias y tu pierna derecha es la Navidad… ¿puedo visitarte entre fiestas?

La chica perfecta acabará sacando al héroe que llevas dentro”.




La última de las aliadas de WadeDeadpoolWilson, es la ciega anciana Al (Leslie Uggams). Ella acogerá a nuestro héroe tras su monstruosa transformación y su complicidad con él será absoluta. Mientras Wade usa y abusa de su pack masturbatorio con muñecos unicornios y lociones, ella destrozará muebles de Ikea en su intento por montarlos.




Junto a ellos lo cotidiano y las digresiones siguen su curso y su máxima expresión, en otra escenificación poco glamurosa de este particular héroe.

-Blind Al: El amor es ciego, Wade.

-Wade: No. Tú eres ciega.

¿Has oído hablar a David Beckham? ¡Parece que se ha tragado una bombona de helio! ¿Crees que Ryan Reynolds ha llegado a algo por su interpretación?

La sentiré enorme si me la casco con esta mano”.


Es cierto que toda esa frivolidad y toque de sobrado que tiene el personaje, resta tensión dramática a todas las escenas y a la película en general. En un tono tan desenfadado casi no hay cabida para ello.


La historia es sumamente sencilla, entregada al tono macarra y pretendidamente transgresor como gran originalidad. Es un superhéroe difícil de integrar en el universo Marvel si se pretende unirle a uno de sus grupos y respetar su esencia.






Ha vencido por paliza en el beneplácito de los fans a “El Escuadrón Suicida” (David Ayer, 2016) de DC Comics








Todo este esmero en provocar y resultar transgresora queda en nada. Su intento de trascender el tsunami de películas de superhéroes, en realidad, siendo un loable esfuerzo, queda como una mera travesura en su falta de enjundia, una broma con cierto ingenio que se evapora en burbujas de coca cola, que acaba reivindicando más el género que invitando a una reflexión sobre sus tópicos o estereotipos. En cualquier caso es realmente disfrutable, si entras en su juego te reirás y entretendrás desprejuiciadamente, lo que es bastante.







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