miércoles, 26 de octubre de 2016

Crítica DEADPOOL (2016) -Parte 1/2-

TIM MILLER










Una auténtica alegría para los amantes del cómic y sus adaptaciones cinematográficas, un auténtico soplo de aire fresco que muchos llevaban mucho tiempo pidiendo, aunque quizá por ello se la ha sobrevalorado un poco en lo que realmente es, pero una película francamente divertida, entretenida y disfrutable.

Una adaptación de un cómic gamberro, sangriento y explícito que se ha esmerado en resultar fiel, no suavizar su esencia para adaptarlo al público masivo, lo que la convierte en una rara avis y cinta de culto a reivindicar.



Al final tenemos la misma estructura, la misma historia de superhéroes, los mismos conceptos, pero barnizado con todo lo que no es habitual en este tipo de películas Marvel, desde la libertad narrativa y creativa, consiguiendo con ello una indudable frescura que ha ganado a los espectadores. Una historia de venganza donde el bueno hace lo que debe contra los malos, aunque no por intereses idealistas o morales, sino por puro egoísmo, orgullo y sed vengativa, que es donde radica una de sus supuestas novedades.




Deadpool” es gamberra, divertida, entretenida, sangrienta, obscena, vulgar, autoconsciente, irónica… Una película que parece diseñada por fans para fans de los cómics, que busca saciar una demanda de aquellos: la fidelidad de un cómic provocador y adulto. Pero carece del más mínimo suspense y emoción, en parte por culpa de algunas de las anteriores características mencionadas. Puede repeler a muchos espectadores tanto como gustar a los fans.




Violencia gratuita y exagerada, diálogos y escenas sexuales sin complejos, referencialidad constante, ironía autocrítica… Un superhéroe que tiene sexo en una película que se entrega a la violencia explícita y sin escrúpulos, donde las mujeres enseñan los pechos con generosidad, momento elegido por Stan Lee para hacer su cameo, evidentemente… Es en todo ello donde “Deadpool” alcanza su éxito.



Talento, transgresión y una campaña publicitaria magnífica han hecho de “Deadpool” uno de los grandes pelotazos del año, tanto para críticos como para público, convirtiéndose, muy posiblemente, en cinta de culto.

Ya en los títulos de crédito, con la cámara flotando por un crispado plano fijo de un accidente de coche en el que tenemos una pelea con nuestro protagonista como figura principal, y al que volveremos poco después para que sepamos cómo llegamos a eso en una estupenda escena de acción, los fans tienen buen material para comenzar a salivar con bromas y referencias divertidas. Homenajes a “Linterna Verde” (Martin Campbell, 2011) y al propio Ryan Reynolds, protagonista de la película, con una revista que lo nombra el “hombre más sexy vivo", y una música perfectamente adecuada al momento. "Angel of the morning" de Juice Newton. Unos divertidos y acertados títulos de crédito iniciales.



Wade Wilson, o Deadpool, da la apariencia de carecer completamente de un código moral, de los valores que suelen adornar a un superhéroe, convirtiéndolo en el clásico antihéroe. Es sádico y cruel, no parece tener escrúpulos, algo coherente con su pasado, pero esto es más ambiguo de lo que parece, conduciendo esos procederes contra los villanos básicamente. Como todo en la película, esto también es algo sólo aparente, o al menos sólo cierto inicialmente, ya que como tantos otros héroes tendrá su redención y conversión.

Yo sólo soy un cabrón que cobra por joder a tíos más cabrones”.

Un flashback nos contará las motivaciones de Wade y el proceso que lo convirtió en Deadpool. Un ex miembro de las fuerzas especiales convertido en mercenario que alecciona a descarriados por unos dólares, y donde en su aspecto de duro y cínico se esconde un blando con ciertos sentimientos…


Un hombre al que le cambiará su vida, buena o mala, cuando su felicidad es plena, una vez su chica ha aceptado ser su esposa en el día de Navidad y le han detectado un cáncer... Por amor o por ego, se convertirá en un hombre de fe y se aferrará a un plan desesperado.

Su motivación, tras el desaguisado que lo convertirá en superhéroe, será la venganza, aunque tras ella es de suponer cierta redención.

El desarrollo y exposición del personaje es problemático. Es un egocéntrico egoísta sin aparente código moral que termina enamorado, pero en su frivolidad, superficialidad y falta de escrúpulos, se pretende hacer ver un corazoncito que se camufla en cinismo. Pero esas aparentes debilidades sentimentales que se asoman fugazmente (su novia, la anciana ciega, su amigo) también pueden verse como sencillas maneras o muletas con las que saciar su ego.






Hay aspectos que pretenden humanizarlo, como los mencionados amigos o su novia, o el colega que hace en el laboratorio de Ajax... Sus avergonzados gestos, su miedo al rechazo de Vanessa (Morena Baccarin) por su monstruoso rostro, que le impide acercarse a ella, incidirían en esto de nuevo.

Deadpool” llega a hacerse pesado, (entendemos al villano cuando le pide que se calle), y cansa en ocasiones en esa desenfrenada y desesperada búsqueda del chiste continuo, pero en sus momentos de éxito e inspiración es tremendamente divertido.



Irreverencias. Contrario a la convencionalidad. Referencialidad.

El máximo esmero de la película, o mejor dicho, de su personaje principal, sobre el que se cargan todas las virtudes del film, es salirse de lo convencional con comportamientos irreverentes, gamberros o desfasados. Una idea que es un guiño al espectador y seguidor de cómic y películas de superhéroes, en lo que es una propuesta que quiere honrarlos. Es por ello que el metalingüismo será pieza clave en la película. Los diálogos metacinematográficos son una de las características más reseñables del film.

El personaje romperá la cuarta pared en numerosas ocasiones, incluso bromeará y reflexionará sobre ese hecho. Las referencias al mundo del espectáculo, friki y de la cultura popular son muy numerosas, algunas francamente gloriosas, como las que se refieren al propio Reynolds o a Hugh Jackman, “Lobezno” para los amigos, con el que coincidió en la cinta “X-Men Orígenes: Lobezno” (Gavin Hood, 2009), donde Reynolds ya interpretó a Wade Wilson. Un Hugh Jackman al que también honrará con la revista People que lo nombró el más sexy del mundo.



No hablaba contigo, hablaba con ellos”. “Dentro música”.

Lo mismo sucede con los X-Men, a los que también pertenece Lobezno, por supuesto, con esos dos mutantes que viven en la mansión de Xabier, Colosus (Stefan Kapicic) y Negasónica (Brianna Hildebrand), que reciben las continuas bromas de Wilson. Hilarantes son las que hablan de la supuesta escasez presupuestaria que habría obligado a la productora a contratar sólo dos superhéroes para esa mega mansión repleta de superhéroes.


Estaremos de acuerdo en que esta mierda acaba de torcerse de la manera más “colosal"”. Esta frase antecede a la aparición de un muñeco del Deadpool de “X-Men Orígenes: Lobezno”. Cuando Ajax (Ed Skrein) amenaza con coserle la boca es otra referencia a aquella película.






Y no paramos aquí, hay multitud de nombres. Bernadette Peters como inspiradora de masturbaciones, James McAvoy o Patrick Stewart como los Profesores Charles Xavier, Ripley de “Alien 3” para burlarse de Negasónica, el agente Smith de “Matrix” (hermanas Wachowski, 1999), Liam Neeson y la saga “Venganza”, “127 Horas” (Danny Boyle, 2010) y su clímax gore. “El pistolero” (Henry King, 1972) con Gregory Peck en un póster en la habitación de Wade. “Atraco perfecto” (Stanley Kubrick, 1956) y “La última locura” (Mel Brooks, 1976). “Pesadilla en Elm Street” (Wes Craven, 1984), “Un gran amor” (Cameron Crowe, 1989), “Cocoon” (Ron Howard, 1985), Stallone y “Cobra” (George Pan Cosmatos, 1986), “Robocop” (Paul Verhoeven, 1987), “La mujer explosiva” (John Hughes, 1985), “Mr. Magoo”, “Notting Hill” (Roger Michell, 1999), “Blade II” (Guillermo del Toro, 2002. Ryan Reynolds apareció en la tercera parte), “El padrino” (Francis Ford Coppola, 1972)… Samuel L. Jackson, Keira Knightley, Mel Gibson, Dolph Lundgren… Incluso Jim Carrey en “La máscara” (Chuck Russell, 1994). La escena final es un homenaje a “Todo en un día” (John Hughes, 1986), un éxito ochentero protagonizado por Matthew Broderick, calcando la escena, incluido el albornoz.

Aquí tenéis la escena del clímax, nenazas”. “¡Hola! Soy yo, tu menstruación”.

¿Para qué quieres las cerillas? ¿Es una fijación oral o eres superfan de Stallone?




Linterna Verde”, en honor al bodrio que se marcó Reynolds con otro superhéroe. A los propios X- Men y el profesor Xavier. David Beckham.

Y por favor, que el traje no sea verde… ni animado”.

"¡Menudo casoplón! Y todo para que vivan dos... Parece que el estudio no tenía para contratar a otro X-Men…”

Incluso en esa pelea donde Deadpool se va rompiendo extremidades hay algo de “El Caballero Negro” en “Los Caballeros de la Mesa Cuadrada y sus Locos Seguidores” (Terry Jones y Terry Gilliam, 1975).

¿Papá?” “¡Pobre mujer!

Limp Bizkit, Wham!, Sinéad O’ Connor, Neverland, Ray Charles… son referencias musicales también citadas.



Sus comportamientos y formas de proceder se asemejan a las de un niño travieso y pervertido. Se busca lo cotidiano, el colegueo, convertir a ese superhéroe en alguien normal, en cualquiera de los adoradores fans de los cómics. Un héroe que se aburre, que tiene sexo sin prejuicios, que habla mal, que parece carecer de moral casi por completo, egoísta, lleno de defectos…



Ese aspecto infantil queda resaltado con ciertos objetos que posee: el reloj de “Hora de aventuras”, la cartera de “Hello Kitty”, el muñeco unicornio masturbador…







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