lunes, 28 de septiembre de 2015

Crítica: ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO (1979) -Parte 1/5-

RIDLEY SCOTT











Pensé en incluir una lista de películas que habían sido influidas por esta obra maestra, una de las más influyentes e impactantes estéticamente del cine moderno y de todos los tiempos, pero entonces me vería obligado a incluir el 90% de películas de terror o ciencia ficción con monstruo (y a veces sin él), de thrillers y policíacos, de títulos de cine fantástico… Sería una lista ingente, un trabajo descomunal… Imposible. Me conformaré con una buena lista de películas de monstruos en la que se insertaría “Alien, el octavo pasajero”, una de las más indiscutibles, incontestables y deslumbrantes joyas de la ciencia ficción y el cine de terror de todos los tiempos.



Los duelistas”, “Alien, el octavo pasajero” y “Blade Runner” para dar inicio a una carrera cinematográfica… “Alien” es la segunda película, se dice pronto, de un director que parecía destinado a la eternidad y a vivir en la  genialidad. Con semejante currículumlo un director disputaría el trono de mejor director de la historia… Ridley Scott es un talento, pero un director sobrevalorado porque se sobrevalora a sí mismo. No es un intelectual sino un brillante técnico de poderío visual inconmensurable que forjó bases estéticas imprescindibles en el cine moderno a partir de los años 80.



Alien, el octavo pasajero” es un hito y un mito de la ciencia ficción, un referente absoluto. Su poderío visual, su pulso narrativo, con subyugante atmósfera, impactaron a generaciones y siguen tan vigentes como el primer día, más aún, imitados hasta la saciedad pero jamás igualados. No sólo influyó en el cine, dentro de la animación y los videojuegos su impacto fue tremendo.





Todo en “Alien” es excelso, y cuando digo todo es todo, no me limito a lo cinematográfico, porque por ejemplo, “Alien” tuvo uno de los mejores carteles y slogans promocionales de la historia del cine, el mítico: “En el espacio nadie puede oír tus gritos”. Y un tráiler que es una obra maestra en sí mismo, puro pulso, ritmo y atmósfera.


Alien” se debe paladear con mimo, con delectación, dejarse embriagar por cada paso de los personajes, por cada centímetro recorrido por la cámara en travelling, por cada recoveco del decorado mostrado por las panorámicas, por el sonido ambiente de la nave... El espectador debe sumergirse en el terror de su atmósfera, de su ritmo pausado, para estallar de miedo y entusiasmo.

En “Alien, el octavo pasajero” encontramos uno de los ejercicios de estilo más brillantes jamás realizados en el género, imitado, torpemente, hasta la saciedad, demostrando su dificultad y que pocos entendieron la maestría que albergaba esta cinta. Logra que aunque en los primeros 40 minutos, por poner un límite de tiempo, apenas pase nada, te mantengas pegado, petrificado, hipnotizado, fascinado y horrorizado en la butaca sin poder despegar los ojos de la pantalla.

De hecho, en “Alien” no pasa casi nada en sus casi dos horas de duración. Una pausa en un viaje para explorar un planeta, que nos lleva 40 minutos, dos o tres golpes de efecto, y el intento de cazar a un monstruo que se convierte en cazador en el último tercio… ¡Y es imposible dejar de mirar! Te atrapa por completo desde el primer plano.









El viaje. La misión.

La nave Nostromo, imprescindible para cualquier amante de la ciencia ficción y el terror. Siete pasajeros. Refinería procesadora. 20 millones de toneladas de mineral. Regresando a la Tierra con dicha mercancía… Un viaje en hibernación interrumpido.

Un primer plano que guiña a “Star Wars” (George Lucas, 1977), siendo el reverso siniestro, tenebroso y terrorífico de aquella. Un larguísimo plano sostenido que aguanta el paso de una gigantesca nave, el principal y claustrofóbico decorado de la película.



Ridley, el director.

Ridley Scott no es sólo uno de los grandes referentes y uno de los directores más influyentes del cine moderno, es además uno de los más brillantes realizadores desde el punto de vista técnico. Un auténtico virtuoso, que con sus tres primeros títulos revolucionó la estética en el Séptimo Arte recogiendo y adaptando la más pura esencia clásica y la fotografía, haciendo de los contrastes lumínicos, de la esencia expresionista y del color algo nuevo y novedoso.

Si bien es cierto que Scott es uno de los grandes referentes estéticos del cine moderno, no podemos decir que sea un “gran autor”. Es un director que cuando ha querido ser “intelectual” se ha pegado el batacazo, cuando ha querido dejar su impronta conceptual o filosófica no ha funcionado. Scott depende de que le caiga en las manos un buen guión al que potenciar con todo su talento y sabiduría visual, pero sin intervenir en exceso en el texto. El ejemplo más sangrante lo tenemos con “Blade Runner” y sus continuas aportaciones para intentar convencer al mundo de que Deckar es un replicante, con la torpeza que ello supone.






Eso sí, cuando Scott recoge un buen texto lo más seguro es que estemos cerca de una obra maestra o una película sobresaliente que no dejará indiferente, porque tiene pocos rivales en el aspecto técnico y visual.

Alien, el octavo pasajero” es el mejor ejemplo de lo que puede dar de sí Ridley Scott. Una película sin grandes complejidades conceptuales ni filosóficas, que es pura atmósfera, un ejercicio de estilo. Un título que en manos de cualquier otro habría sido una película más, pero que en manos de Scott se eleva a los altares del Séptimo Arte, resultando una obra maestra de género perfecta desde que empieza hasta que termina, donde todos los aciertos de guión se potencian, donde todo se sublima.





Sin tener un universo personal extraordinariamente complejo y profundo, sí podemos destacar varias constantes en el director británico.

-La estructura de viaje es muy habitual en su cine, el tránsito, la llegada a un lugar. Así lo vemos en “Black Hawk derribado” (2001), “Blade Runner”, “1492: La conquista del paraíso” (1992), “Thelma y Louise” (1991), “Tormenta blanca” (1996), “Exodus: Dioses y reyes” (2014), “Prometheus” (2012)… y, por supuesto, la que nos ocupa.

-La evolución radical o la transformación hacia lo opuesto, también estructura a muchos de los protagonistas de Ridley Scott. Ese viaje harán las inocentes amas de casa de "Thelma y Louise", que se convertirán en itinerantes criminales feministas; de la lealtad sin fisuras a un emperador a la búsqueda de venganza contra otro de Máximo en “Gladiator” (2000); del desprecio a los replicantes a enamorarse de uno de ellos de Deckard en “Blade Runner”; la pacífica oficial de abordo Ripley convertida en valerosa superviviente en “Alien, el octavo pasajero”; de idealistas a desesperanzados soldados en “Black Hawk derribado”…

-La confrontación entre antagonistas que son los opuestos vertebra muchas de las narraciones de Scott. “Los duelistas” (1977), los protagonistas en duelo; “Alien, el octavo pasajero” y Ripley contra el Alien; “Blade Runner” y Deckard contra los replicantes: “Black Hawk derribado” y la guerra entre dos bandos en abstracto; “Gladiator” (2000) y el duelo de Máximo contra Cómodo; Thelma y Lousie contra los hombres en general; policía y gánster en “American gangster” (2007); policía contra la mafia en “Black rain” (1989); policía y asesino en serie en “Hannibal” (2001); “Robin Hood” (2010)… En alguno de estos antagonismos se dan relaciones de atracción, de complicidad, respeto (“Los duelistas”, “Hannibal”, “Blade Runner”, “Los impostores”, "American gangster”... incluso en las posteriores entregas de Alien se apreciará…). Todo con la reflexión subyacente de que esa confrontación de opuestos es inevitable, como irremediable es que se resuelva mediante la violencia, inherente al ser humano, ya que para que algo exista siempre debe existir su opuesto.

-La figura del traidor, el camuflado, el mentiroso, es muy usada por el director. La mentira es pieza clave en muchas de sus películas. “Blade Runner” (1982), “Alien, el octavo pasajero”, “Los impostores” (2003), “Red de mentiras” (2008), “American gangster”…

-Uno de los aspectos conceptuales más interesantes en la filmografía de Ridley Scott lo tenemos en la idea de sacrificio y de coste personal de la aventura. En “Alien”, Ripley perderá a toda su tripulación y Dallas pide su propia muerte; en “Blade Runner”, el replicante Roy Batty asume su muerte tras perder a sus amigos y salvar a su antagonista; en “Gladiator”, Máximo acaba perdiendo su vida tras cumplir venganza, muere una vez cumplido su objetivo vital; en “Los impostores”, el personaje que interpreta Nicolas Cage lo pierde casi todo al ser traicionado y engañado; en “Black rain”, el personaje que interpreta Michael Douglas pierde a su compañero; en “Tormenta blanca”, la aventura le cuesta la vida a la mujer de Jeff Bridges; en “Thelma y Louise”, su aventura acaba con su propio sacrificio y liberación; en “La teniente O’Neil” (1997), la protagonista pasará por un calvario personal; los compañeros soldados que mueren en “Black Hawk derribado”…





-En cualquier caso, lo más representativo del estilo de Scott es su estética, esos primeros planos sudorosos, ese juego cromático con los colores fríos, los verdes y, sobre todo, los azules… En este sentido, no me cansaré de repetir lo bien que llueve en la películas de Ridley Scott. Lo repetiré varias veces en el análisis para que os quede claro. La lluvia… Una estética única, uno de los directores más influyentes, estéticamente hablando, del cine moderno. 










2 comentarios:

  1. Excelente comienzo, estimado! Espero con ansias las siguientes entregas de este gran clásico! Saludos!

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    1. Gracias, Felipe. A partir de mañana la cosa se pone intensa. Espero te guste :))

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