lunes, 28 de octubre de 2013

Crítica: RÍO BRAVO (1959) -Parte 1/6-

HOWARD HAWKS










Estamos ante uno de los mejores westerns clásicos de la historia, si no el mejor, además de ante una de las mejores películas de todos los tiempos. Una obra maestras de uno de los cuatro mejores directores que ha dado la historia del cine. Una obra completamente personal que posee todas las características y constantes de su director y que sublima toda su esencia de western en la misma medida que sublima su esencia de comedia, porque al final “Río bravo” es un poco de las dos cosas.


Río Bravo” es excelencia del cine clásico, realizada por uno de los directores que mejor ha retratado la amistad, la camaradería, la dignidad, la honestidad, la lealtad… y tantos otros temas que son constantes en su filmografía, que por derecho propio está en Olimpo de la dirección y autoría cinematográfica.

Pocos cinéfilos se resistirían a pertenecer a ese grupo de amigos que lidera Wayne y que nos retrata Hawks en esta cinta, a vivir en ese polvoriento poblado del oeste y compartir trabajo con ellos, pudiendo encontrar siempre una aventura o una romántica historia de amor con una desorientada extraña que busca perderse y comenzar de nuevo. Es irremediable e irresistible querer pertenecer a algo tan auténtico, quieres sentirte acogido allí. La mayoría de los cinéfilos aceptaría encantado el mundo que propone Hawks, aunque hay que decir que pertenecer a dicho grupo, como iré explicando, no es fácil ni cualquiera puede entrar. Aquí se habla de valores auténticos y personas íntegras de una pieza, no valen taimados, gente que cree tenerlos o que gusta de aparentarlos, para pertenecer a un grupo creado por Howard Hawks. Debes tenerlos y demostrarlos, no comentarlos.

Curiosamente la gestación de “Río Bravo” viene provocada por otro título emblemático del western, “Solo ante el peligro” (Fred Zinnemann, 1952), una película que no respetaba esos valores tan queridos por Hawks, con lo que contestó con esta obra maestra, un impulso artístico, intelectual y vital. Profundamente personal.

Río Bravo” tiene una trama liviana, casi anecdótica, lo que de verdad importa a Hawks, esto es habitual en su cine, son los personajes y sus relaciones, el verdadero interés de la cinta y del director, a lo que se dedica con regocijo y detallismo.

Río Bravo” es vitalidad y alegría, luminosidad y sencillez, autenticidad y generosidad, lealtad y valores, personajes inolvidables y relaciones eternas. Un western clásico, con la energía y todos los elementos y características de los westerns clásicos, género, el más completo del cine, al que sublima.

Río Bravo” es pura naturalidad, todo fluye con energía, espontaneidad y sencillez, estamos ante una de las películas más naturales que jamás se han rodado y eso se nota.

Para Hawks había dos tipos de western. El primero consistiría en historias sobre su formación, con los grandes rebaños de ganado, su traslado y las vicisitudes y aventuras que conllevaba. El segundo tipo sería tras el Pony Express, con la llegada de la ley y el orden, los sheriffs, los  pistoleros, los buenos y los malos…


El universo de Howard Hawks está englobado en casi todas sus películas, si bien es interesante y atractivo hacer una división entre sus comedias y sus películas más dramáticas, ya que aunque contando con las mismas constantes el punto de vista variaba y cambiaba roles para desarrollar, explorar y examinar mejor a sus personajes y mostrar más matices en dichas constantes, diversificándolas. “Río Bravo” contiene todo el universo hawksiano, es una de sus cintas más personales, como lo son “Sólo los ángeles tienen alas” (1939), vertebral en su filmografía, “Hatari!” (1962), o “Río Rojo” (1948)… Lo mismo podemos decir de sus comedias, “Bola de fuego” (1941), “La fiera de mi niña” (1938), “Me siento rejuvenecer” (1952)… constantes permanentes que se rozan y acaban engrandeciendo una de las filmografías más brillantes de la historia del cine.

Hawks siempre defendió los géneros clásicos, en los que se sumergió sin remilgos y con devoción, pero siempre para explorar sus límites y usarlo en beneficio de sus intereses y temas personales.

Río Bravo” está escrita por Leigh Brackett y Jules Furthman, este segundo uno de sus colaboradores predilectos, de carácter difícil pero que se entendía perfectamente con Hawks. Lo que sorprende es ver el nombre de Barbara Hawks McCampbell como creadora acreditada de la historia. De ella fue la idea, entre otras, de unos forajidos encerrados a los que se hacía salir lanzando cartuchos de dinamita a los que se disparaba. Es la hija de Hawks.

Todos los temas que vemos aparecer durante su filmografía, una veces de forma tangencial, otras tratando sólo algunos de sus temas predilectos, otras de refilón… están presentes en esta obra mayúscula que nos ocupa. 

Es tal el placer que se siente al verla, que cuando acaba “Río Bravo” te quedas unido a esos personajes de alguna manera, ya nunca los abandonaras, serás un ayudante del sheriff Chance (John Wayne) más.


Iré desarrollando todos estos temas, un universo amplísimo e inabarcable, conforme avance con el análisis de la cinta, pero es necesario presentar y mencionar cuales son las claves con las que nos vamos a ir encontrando.

Hawks y su universo único.

Howard Hawks tocó todos los géneros y en todos ellos logró alguna joya u obra maestra, algo inaudito en la historia del cine. Un genio que procede el mudo, de la última época del mudo, pero que se adaptó a la perfección al sonoro, donde realizó la mayor parte de su obra y logró sus grandes obras maestras. Su época muda, que también dejó alguna joya, le sirvió para aprender el oficio y adquirir ese toque especial que tenían los realizadores que procedían de ella… y que lograron adaptarse a las nuevas tecnologías. El ritmo, el talento visual, el uso de la imagen y el movimiento, son elementos sobresalientes en su cine, que hacen de la obra de Hawks una de las más auténticas, entretenidas y amenas de la historia del cine. Por si fuera poco fue un revolucionario, un pionero y un innovador, logrando en su adaptación al sonoro manejar los diálogos como hasta ese momento nadie los había manejado, obligando a sus actores a recitar sus líneas más rápido y a pisarse los unos a los otros para lograr un mayor ritmo, agilidad, naturalidad y autenticidad. Esto también lo elogiaba mucho en referencia a su admirado amigo John Ford.

No necesitaban palabras para describir una situación, preferían la puesta en escena y los actos de los personajes a la verbalización, y eso que Hawks es uno de los directores que mejor maneja los diálogos. La ironía viene en que Hawks fue cuestionado sobre su competencia y capacidad para manejarlos… El solapamiento de los diálogos empezó en ”La comedia de la vida” (1934), algo revolucionario, y alcanzó su clímax en “Luna nueva” (1940).

Lamentablemente, como a tantos otros gigantes del cine, el reconocimiento le llegó tarde, infravalorado de forma bochornosa. Tuvo que ser desde Francia desde donde, por fin, le llegara el reconocimiento, desde Cahiers du Cinema, en concreto gracias a un artículo de Jacques Rivette en 1953, “El genio de Howard Hawks”, que marcó el punto de inflexión definitivo. Incluso tras esto hubo que esperar varios años a que en su propio país pudiera gozar del reconocimiento crítico debido y mayoritario.


Hawks solía exigir a sus actores que repitieran la escena, pero 20 segundos más rápido, para acentuar el ritmo de la acción y los diálogos, así como que se pisasen las frases. No le gustaba la lentitud y llegaba a decir que “si no pisas las frases te echo de aquí”. A los actores no les gustaba demasiado pisarse las frases…

Ese toque que se adquiere o dan las películas mudas ha sido reivindicado por Hawks, consciente de lo mucho que le aportaron. Una etapa y cine mudo que no duda en homenajear en la cinta que nos ocupa, con la inolvidable y siempre elogiada secuencia inicial.

La influencia de Howard Hawks es total, aunque mucha gente no se dé cuenta o pretenda obviarlo, directores de la talla de Steven Spielberg, Peter Bogdanovich, Martin Scorsese, Quentin Tarantino, John Carpenter… lo tienen como un referente absoluto al que han homenajeado en sus propias obras más de una vez. Esto sin contar sus innovaciones, usadas por casi todos, como el manejo de los diálogos y el dinamismo y ritmo acelerado en el interior del encuadre. Todo esto no se reconoció hasta que se le reivindicó en Francia en los años 50, el 53 para ser exactos, reconocimiento crítico que no llegaría a su propio país hasta el 61.

Howard Hawks y John Ford influyeron de forma radical con su forma de hacer cine, logrando restar artificio y gravedad con su forma de hacer películas y entender este arte. El dinamismo, la naturalidad y la invisibilidad claves de su estilo. Siempre defendieron su estilo y la idea artesanal del cine, se reivindicaban como artesanos, hacedores de películas, sin más, a pesar de ser dos artistas mayúsculos.

Hawks logró un control absoluto de su obra, siendo de los pocos directores clásicos en ser independiente, un control que llegaba hasta el montaje, algo vetado en Hollywood a sus directores.


El cine de Howard Hawks es fiel retrato del propio director, vital y auténtico, varonil y sincero. Hawks trata y desarrolla los temas que le apasionan, los valores en los que cree y la filosofía que le guía, por eso sus películas resultan tan ágiles, tan sinceras y auténticas, tan cercanas y verídicas, algo que se manifiesta también desde su estilo invisible de dirección, donde todo se subordina a la historia y los personajes, su verdadero interés, dotando al conjunto de un verismo casi documental, minimizando, en apariencia, los recursos cinematográficos, desapareciendo y limitando el artificio lo máximo posible. Hawks busca siempre la verdad, lo auténtico. Como hacía John Ford.

-Howard Hawks era vital, auténtico aventurero, pero también un hombre muy culto de gran formación literaria. Esta dualidad se manifiesta en su cine, especialmente explícita en las comedias con los dos personajes protagonistas, el hombre y la mujer. El hombre suele ser un científico, despistado y sin experiencia vital y ella suele ser un elemento perturbador de esa burbuja en la que vive el hombre, franca, directa, lanzada, desvergonzada… Al final el instinto, la mujer, se impondrá al hombre, la cabeza.

-El director siempre manifestó que “nuestro trabajo es entretener”. El director más ameno y entretenido de la historia, en palabras de Quentin Tarantino. El director daba siempre importancia al presente, así se mueven sus personajes. No recurre a reflexiones sobre el pasado, su importancia en el futuro o aspectos similares.

-De todos es sabido que la amistad y la camaradería es uno de los temas más destacados de la obra de Howard Hawks, quizá el director que mejor retrató la amistad masculina. El director de la amistad y la camaradería por excelencia. Grupos de hombres, siempre profesionales cualificados, que se ayudan, defienden, compenetran y comprenden para enfrentarse a su deber, su obligación o cualquier adversidad. 


-El amor y la amistad, en definitiva, las relaciones personales, eran su gran interés.

-La lealtad, la honestidad, la fortaleza… serán valores imprescindibles para Hawks, sus héroes y los amigos de estos, siempre presentes. Hombres que mantienen su palabra, valores en desuso… La valentía y la entereza también suelen ser aspectos presentes en los miembros del grupo del héroe, pero no son imprescindibles como lo son la lealtad, la honestidad y la dignidad. Al amigo se le perdona absolutamente todo, menos que no sea leal o traicione al grupo. Si un personaje se traiciona a sí mismo, tampoco tiene buen final (“Rivales”, 1936).


-La profesionalidad es otra de las obsesiones del cineasta. Sus grupos de personajes siempre serán competentes profesionales, entregados en cuerpo y alma a su actividad laboral, que priorizarán sobre cualquier cosa. Esta firme idea y defensa de la profesionalidad es lo que desesperó a Hawks de “Solo ante el peligro”, un sheriff poco profesional que pedía ayuda a gente que no lo era.

-Al contrario que Alfred Hitchcock, Hawks estaba continuamente cambiando cosas del guión, incluso durante el rodaje. Aunque no solía firmar los guiones, el director no paraba de hacer variaciones sobre los mismos, quitando o metiendo escenas o variantes para mejorar el resultado final. Es lógico, estamos ante un autor descomunal.

-El héroe hawksiano es tremendamente seguro en su pequeño mundo profesional, pero absolutamente inseguro con sus relaciones fuera de ese círculo, especialmente con las mujeres, algo que suele deberse a una mala experiencia pasada (“Sólo los ángeles tienen alas”, “Río Bravo”, “Hatarí!”, “Tener y no tener”…).

-El grupo de amigos profesionales dedicados a su trabajo es el sustitutivo de la familia, ya que ésta está poco presente en la filmografía de Hawks, podemos salvar “El sargento York” (1941). Es dentro del grupo y en las relaciones de amistad donde se aprecian otras constantes del director, como las relaciones paterno-filiales, conflictos y relaciones generacionales. El relevo generacional. Relaciones paterno-filiales que siempre son de admiración pero en unos casos llevan a la madurez y el aprendizaje del más inexperto, el joven (“Río de sangre”, “Río Bravo”…), y en otras son de dependencia, cuando el amigo es de mayor edad que el héroe (“Sólo los ángeles tienen alas”, “Tener y no tener”…).



-Que un personaje sea el protector de otro, de su amigo, es una constante permanente (“Río Bravo”, “Río de sangre”, “Río rojo”, “Sólo los ángeles tienen alas”, “Tener y no tener”, “El dorado”…).

-En las relaciones el hombre suele ser ingenuo, vergonzoso, inseguro, despistado… como contraste la mujer será decidida, valiente, atrevida, lanzada, segura, poderosa… Todo esto se sublima en las comedias (“Me siento rejuvenecer”, “Bola de fuego”, “La fiera de mi niña”, “La novia era él”…) donde Hawks cambia los roles habituales, gusta de jugar con la confusión sexual, feminizando a sus hombres y masculinizando a sus mujeres, travistiéndolos incluso. Del mismo modo veremos a personajes no comportarse conforme a su edad, infantilizando a maduros y dando toques adultos a personajes más infantiles (“Me siento rejuvenecer”, “La novia era él”, “Bola de fuego”…).




-La aviación, la velocidad, la competición, las carreras de coches... son algunas de las grandes pasiones y aficiones de Hawks, que no ha dejado de desahogar, exteriorizar y mostrar en sus películas con títulos como “Por las rutas del cielo” (1928), “La escuadrilla del amanecer” (1930), “Avidez de tragedia” (1932), “Águilas heroicas” (1936), “Sólo los ángeles tienen alas” (1939), “Air force” (1943) o “Peligro línea 7000” (1965)…

-La aventura y el riesgo siempre están ligadas al héroe de Hawks, es algo que el director usa para fortalecer relaciones, especialmente las de camaradería y amistad. El caos, que varía de las cintas de aventuras y westerns a la comedia, es el generador y desencadenante de la evolución de personajes y relaciones. Este caos está personificado en la mujer, especialmente en la comedia, en otros casos en la propia aventura.



-La mujer hawksiana es única. Aunque generalmente no es protagonista de sus historias, con excepciones, ya que el cine de Hawks es profundamente varonil, es hora de reivindicar al director como uno de los más sobresalientes a la hora de mostrar a la mujer y su mundo. Sus personajes femeninos son iconográficos y tremendamente influyentes, huyendo del tópico. Uno de los más grandes directores de mujeres de todos los tiempos, sin nada que envidiar a un George Cukor, por poner un ejemplo. Mujeres fuertes, francas, sinceras, honestas, que pueden competir en un mundo de hombres sin perder su feminidad, que están más a gusto, de hecho, entre hombres que entre mujeres. Como explicaba el propio director, sus mujeres no son las típicas de conversaciones intrascendentes y reunirse en grupo para tomar cócteles, ellas prefieren rodearse de hombres.



-El ocio, la música, el baile o cualquier otro entretenimiento son momentos que también fortalecen los lazos entre los personajes. Suelen darse tras una dura jornada laboral y la mujer suele tener un papel protagonista. En “Río Bravo” tenemos ejemplos, aunque el más significativo, las canciones que canta el grupo de hombres en la comisaría tras un momento de tensión, no contará, precisamente, con la presencia de la mujer.



-Las repeticiones de argumentos, diálogos o escenas no eran extrañas en Hawks, de hecho muchas de las historias de sus cintas se parecen enormemente. Esto no es raro en los grandes autores. Hawks no tenía ningún problema en hacerlo, autocopiarse o coger ideas de algunos de los compañeros que más admiraba, como John Ford, Leo McCarey o Josef von Sternberg, por ejemplo. Así “Río Bravo” y “El Dorado” serán muy similares; “La fiera de mi niña”, “Su juego favorito” o “Me siento rejuvenecer“ tendrán cosas en común; en “Tener y no tener” habrá diálogos casi calcados a los que podemos oír en “Río Bravo”. “Bola de fuego” (1941) y “Nace una canción” (1948) cuentan la misma historia…



-Muchas de estas tramas similares las encaraba por ideas que había tenido que dejar fuera con anterioridad, por contradictorias o por no encajar con la historia que contaba. Así estas repeticiones siempre albergan matices o puntos de vista donde se le da la vuelta a la misma idea, nunca son gratuitas.

-Siempre contó con grandes estrellas, pero sobre todo grandes actores. Elegía al mejor en lo suyo, eso le llevó a trabajar con Bogart para sus cintas de cine negro, Wayne para sus westerns y Cary Grant para sus comedias. Con la elección de los actores, Hawks ya iniciaba la configuración de sus personajes.

-Para Hawks el dinamismo, la vitalidad y el ritmo son esenciales en su puesta en escena, tanto en los diálogos como en los actores. Para él los actores ideales son los que puede decir sus líneas caminando, hablar en movimiento, clave para el dinamismo en la puesta en escena.

-En este sentido conviene recordar las preferencias del director. Le gustaban los actores intuitivos, vitales, por eso no le gustaban los actores del Actor’s Studio, eran demasiado lentos y afectados, le parecían poco realistas. Para Hawks la naturalidad y la espontaneidad lo eran todo, que se refugiaran en coartadas psicológicas lastraba su labor. Por ello admiraba tanto a actores como Cary Grant o John Wayne, actores con los que era muy sencillo trabajar. 

-El director daba una enorme libertad a sus actores, como John Ford, especialmente cuando ya los conocía. Incentivaba la improvisación para lograr más naturalidad, le gustaba que los actores creasen.

-Hawks defendía que la violencia había que mostrarla rápido, con velocidad, no recrearse en ella, que el espectador casi no supiera que había pasado.

-La sobriedad y el estoicismo gobernará los comportamientos de sus personajes, Hawks huye del sentimentalismo como de la peste, por eso cuando cree que va a caer en él o la escena se dirige hacia ese camino, corta con una frase brusca o un elemento humorístico. Ternura oculta en rudeza. La muerte interrumpe la camaradería en muchas de las cintas de Hawks. El director comentaba la dificultad que tenían las escenas de muerte por el peligro de caer en la sensiblería.

-Hawks incentivaba la creatividad, era humilde y aceptaba ideas de cualquiera, ninguna ocurrencia le parecía mal, toda idea era bien recibida, escuchaba a todo el mundo. Esto también se extrapola a sus películas, donde el héroe escucha a sus colaboradores y puede rectificar en función a alguna de las ideas que le dan, sus ideas también son bien recibidas. En “Río Bravo” esto se aprecia con claridad. 

-Muchas de las tramas se estructuran como un viaje de autodescubrimiento, de maduración, liberación de aspectos de la personalidad de los personajes que se mantenían ocultos o reprimidos. En la comedia con el personaje masculino este elemento es más que evidente, pero también en otros géneros, por ejemplo en “Río Bravo” y la relación de Wayne con la sensual Dickinson, que libera al rudo sheriff. La estructura de cazador-presa también es muy habitual, especialmente en sus comedias, donde incluso usa metáforas visuales explícitas, como el cazamariposas de Hepburn en la cabeza de Grant en “La fiera de mi niña” (1938).


-Al contrario que en Ford, lo cómico acaba siendo interrumpido por un accidente o una tragedia, usando los contrastes. Ford interrumpía el drama con episodios cómicos.

-La recuperación de la dignidad, la redención, hombres que se demuestran a sí mismos de lo que son capaces… son temas íntimamente ligados a la filmografía del director. El personaje necesitado de redención suele ser el amigo del héroe, de una edad similar a éste, perturbado por alguna desgracia pasada, muchas veces sentimental, y que con la ayuda del héroe, tras tocar fondo completamente, se repondrá. El paradigma del tipo de personaje reseñado es el Dude (Dean Martin) de “Río Bravo”, la cinta que nos ocupa. Esto no siempre tiene final feliz, personajes como Eddie (Walter Brennan) en “Tener y no tener” (1944) son amigos del protagonista que no lograron levantarse, ahora dependientes. Suelen ser mayores que el héroe y dependientes de éste, pero formarán parte del grupo, aunque sea en una posición de inferioridad. También puede apreciarse en “Sólo los ángeles tiene alas” (1939), otro personaje de más edad que es protegido por el protagonista.

-A menudo Hawks deja la trama en algo anecdótico, lo que de verdad le interesaba eran los personajes, sus relaciones y evolución, sus formas de ser. “Río Bravo” o “Hatari!” son títulos paradigmáticos en este sentido.

-La idea de suicidio está bastante presente en el cine de Hawks, del mismo modo que las heridas, los desmembramientos o los tullidos (“Río Bravo”, “Río de Sangre”, “Pasto de tiburones”…) Que el suicidio aparezca tanto en su filmografía resulta algo curioso ya que ésta desprende vitalidad. Aparece de forma explícita o sugerida, pero sus personajes distan de ser autodestructivos, como explicó el propio Hawks. Del mismo modo las relaciones de amistad son varoniles, auténticas y sin dobles intenciones, nada tienen que ver con relaciones homosexuales como en algunas ocasiones, y con la crítica más moderna, se ha querido interpretar.

-Las dificultades en el cine de Hawks son obligadas, ya que en ellas se fundamenta el desarrollo de las relaciones, tanto masculinas como femeninas.

-Los enfrentamientos también son característicos en el cine de Hawks, entre antagonistas definen y afirman los postulados y valores hawksianos, entre amigos jamás serán trágicos ni verdaderamente hostiles, siendo un medio habitual de comenzar una relación de amistad. Relaciones que comienzan con una pelea entre los personajes que acaban siendo amigos  son comunes en su cine. En “Río Bravo” sucede, un enfrentamiento entre Wayne y Martin, si bien es cierto que estos ya eran amigos de antes. El enfrentamiento aumenta o inicia la admiración y respeto mutuos.


-Los personajes hawksianos son solitarios, pero dentro de un grupo, de igual forma que ese grupo, aunque estando integrado en la sociedad, se mantiene al margen de la misma, tiene sus propio códigos y normas. Cierto es que el héroe solitario hawksiano, al contrario que el de John Ford, no termina solo. El apoyo del grupo es esencial para el triunfo del héroe de Hawks.

-A Hawks le gusta usar animales en sus películas, así lo vemos en “La fiera de mi niña”, “Me siento rejuvenecer”, “Su juego favorito” (1964), “Pasto de tiburones” (1932)… de esta forma simboliza la entrada de lo instintivo en la ordenada y civilizada vida de sus protagonistas.


-Los objetos también son claves en muchas ocasiones, y como siempre destinados a definir relaciones personales. El cigarro y las cerillas son algunos de sus objetos favoritos, que muestran la aceptación a un personaje o el rechazo. En “Río Bravo” tenemos un excepcional ejemplo de cómo maneja Hawks la relación entre Wayne y Martin a partir de unos cigarros.

-Ni los decorados ni el vestuario buscan simbologías ni metáforas, ni ningún tipo de significación, siempre estarán integrados con la narración y los personajes, meramente funcionales y sencillos. Las horas del día o los fenómenos climatológicos también tendrán esa función integradora, siempre referida a los personajes y la esencia de la historia. Huye del esteticismo.

-El plano general y el plano americano son la columna vertebral del estilo de Hawks, los que mejor le permiten mantener la invisibilidad buscada, el estilo invisible. Su idea, como la de Ford, es minimizar al máximo el artificio, que al espectador le pase lo más desapercibido posible, y reduciendo el montaje y usando los planos generales y americanos es la mejor forma. Son los actores los que deben moverse dentro del encuadre para dar el dinamismo al plano. Todo ello busca la absoluta naturalidad, algo que acerca su estilo al documental de alguna manera, que incluso parezca que la planificación no existe. Buscar la verdad, la autenticidad. Los planos generales, los grandes encuadres, permiten al espectador fijar su mirada en el foco que elija, que es exactamente lo buscado por Hawks. Pretende captar toda la acción que se da en el plano. La cámara fija era su ideal, pocos movimientos de cámara y los que hay siempre precisos y con contenido y sentido narrativo, profundamente expresivos. Todo en función de los actores y sin malear al espectador con lucimientos gratuitos.


-Los espacios abiertos y naturales era muy del gusto de Hawks. Con su filosofía e idea de usar preferentemente planos generales o medios les sacaba todo el partido. Estos planos generales en espacios abiertos buscan retratar el aislamiento de los personajes, a cualquier nivel. En los westerns o cintas de aventuras todo esto se sublimaba. No le gustaban los primeros planos ni los planos detalle (aquí usa alguno, como el del cigarro que intenta liar Dude) y se limita a usar panorámicas o correcciones para seguir a los personajes en sus movimientos, o a través de travellings. Cuando recurría a un primer plano solía ser enormemente expresivo, sobre todo por su escasez. Reducía el uso del montaje al máximo, en honor a toda su concepción del cine que busca eliminar el artificio, como ya he comentado. La sencillez. Hawks jamás enfatiza, especialmente cuando se trata de emociones, buscado la discreción máxima y la sobriedad.


 

Dedicada a Chu4che, un gran amigo de gusto exquisito








13 comentarios:

  1. Gracias por la dedicatoria Sambo

    Muy completo el análisis de un gran director como fue Hawks

    esperando con ansia siguientes entregas

    un saludo

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    1. No hay de qué. A ver qué te parece como sigue. Un saludo.

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  2. Qué gran intro!!! Se me ha hecho cortísima!! Estupendamente explicado. Solo me queda una duda por desconocimiento: "plano americano" no sé como es!! (Perdooon!)

    Con ganas de las siguientes!! Enhorabuena!!!

    Besos!

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    1. Gracias Reina. Un plano americano es un plano medio, que coge desde la mitad de piernas o cintura y engloba a varios personajes.

      Besos!!

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  3. “nuestro trabajo es entretener”
    A ver si alguno de tantos cineasta españoles enamorados de sí mismos aprenden.
    Por cierto, Río Bravo es un peliculón, pero a mí (sí, sé que es una herejía) siempre me ha gustado más Río Bravo 2.0 (es decir, El Dorado)

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    1. Muy buenas Anónimo. Algo se intuye que está cambiando, hay cineastas que quieren hacer otra cosa, pero claro, no basta con empezar ni con la intención, hay que madurarlo y recorrer el camino, donde habrá muchos "sintalento"... aunque así es como se debe empezar jeje

      No es herejía!!! jajaaja. Hay más gente a la que le gusta más EL DORADO, lo hablamos un día por twitter y salieron bastantes. Además ¿para qué elegir?

      Un saludo y muchas gracias por el aporte.

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  4. Magnífico y completo comentario.
    "Río Bravo" es, posiblemente, mi western favorito.
    Sólo te ha faltado hacer una referencia, aunque fuera breve, a Ricky Nelson. Las dos canciones que interpreta son soberbias.

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    1. Uno de mis favoritos también, Natalia. No se preocupe que la referencia, llegará jeje. El análisis tiene 6 partes, ésta tan solo es la primera. Está todo publicado ya pero blogger no me deja añadir a la lista las entradas, si hace una búsqueda en el buscador que tenemos en el blog (columna derecha hacia abajo) y pone el título saldrán. En la 3ª parte hay un análisis de los personajes y en la 5ª hablo de la escena de las canciones.

      Un saludo y muchas gracias por el aporte.

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    2. Muchísimas gracias. Ya que estoy, le confesaré que soy una gran, gran fan de Ricky Nelson (¿se me ha notado?).
      Y, por cierto, este blog pasa desde hoy a mis favoritos.
      Lo conocía a usted por los comentarios que publica en "El penúltimo raulista vivo", pero confieso que, aunque reconocía la calidad de las películas que recomienda, no me había animado a echar un vistazo a esta página. Trataré, en lo sucesivo, de enmendar el error.
      Un saludo.

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    3. Me alegra conocer a una admiradora de Nelson, aunque pongo mejor a Martin jajaja. Satisface que sea así, amiga Natalia, aunque no todas las que pongo son recomendables los artículos no son malos. Aquí será siempre será bien recibida para dar su opinión o hablar de lo que guste.

      Un saludo.

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    4. Hombre, Dean Martin está bien, pero, ya puestos, me quedo con Sinatra, que, por cierto, era a mi juicio un extraordinario actor, y que interpretó joyas como, por ejemplo, "Como un torrente" o "Pal Joey" (qué película, y qué canciones, con Rita Hayword y Kim Novak como partenaires, nada menos).
      Como podrá comprobar, mis gustos, tanto en lo musical como en lo cinematográfico, son clásicos, no tanto por edad como por ser lo que he aprendido en casa.
      Acabo de mirar, someramente, las demás partes de la crítica de la película: me he quedado sin habla. No he visto nada tan completo. Lo felicito sinceramente.
      Le tomo la palabra: me encantará pasarme por aquí de vez en cuando.

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    5. En el cine vamos a compartir muchos gustos seguro, como verá también hay predilección por lo clásico siempre! Y también soy joven jajaja.

      Me alegra que le guste, si me falta algo me frustro!!

      Cierto, Sinatra era grande como actor y como cantante, lo demostró infinidad de veces.

      Cuando guste, aquí tiene su casa.

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