miércoles, 30 de octubre de 2013

Crítica: RÍO BRAVO (1959) -Parte 3/6-

HOWARD HAWKS










Personajes.

John Wayne. John T. Chance. El héroe.

El héroe de Hawks suele ser solitario, no suele tener pareja, pero también suele tener un grupo de amigos donde se respeta la independencia e individualidad de cada uno. “El sargento York” (1941), sería una excepción a esto, no hay ese grupo. Dedicado plenamente a su actividad profesional no tiene espacio para relaciones sentimentales, en muchos casos porque una experiencia anterior lo dejó marcado. Su vida es intensa siempre, con un pasado movido, salvo en la comedia, pero cuando encaremos su historia estará asentado y tranquilo dedicándose a lo suyo, un mundo ordenado. La mujer entrará en liza para perturbarlo siempre, pero nunca interferirá en su actividad profesional, más bien se sumará a todo su mundo y a su grupo, pero alterando su tranquilidad.

El héroe hawksiano se mostrará tan competente y seguro en su actividad como inseguro y atemorizado con las mujeres. Le atraen en la misma medida que las teme, por ello procurará que se marchen aunque en el fondo no es algo que quiera.



En las comedias todo esto se agudiza, hasta el punto de que la mujer destruye el mundo o la burbuja en la que el personaje había estado recluido, una actividad profesional que lo mantenía alejado del mundo. Por eso suelen ser científicos o gente de ciencia (“Bola de fuego”, “La fiera de mi niña”, “Me siento rejuvenecer”…). Los hombres en las comedias de Hawks acaban siendo cazados, cediendo a la implacable cazadora que es la mujer, sometiéndose sin remilgos, completamente, porque en realidad la mujer los libera, les descubre aspectos de sí mismos que deseaban exteriorizar pero mantenían reprimidos. “La fiera de mi niña” es el paradigma de todo esto.

Los héroes hawksianos cederán al final a lo que se negaban si verdaderamente merece la pena, aunque ellos no lo sepan o vaya contra lo que van propugnando, ya sea en el ámbito sentimental (“La fiera de mi niña”), o en el ideológico (“Tener y no tener” y el apoyo de Bogart a los franceses).

La mujer les hace adquirir una madurez y una experiencia vital que les falta, como en los personajes de Hithcock. El hombre suele tener un pasado con alguna mala experiencia sentimental, lo que provoca que se blinde y cobije en su grupo de amigos y en el trabajo, la aparición de una nueva mujer le perturba, por ello se muestra arisco con ella, se pone a la defensiva y querrá que se vaya lo más lejos posible. Es su atracción y el recuerdo del tormentoso pasado lo que le atemoriza. Aquí Wayne no menciona ninguna experiencia anterior, pero su comportamiento si se amolda a este patrón. Por el contrario el pesar alcohólico de Dean Martin sí tiene su raíz en un desengaño amoroso…


El protagonista hawksiano es constante, imperturbable, duro, infalible, franco, claro, transparente, desde el mismo inicio el espectador sentirá afinidad por él y quedará perfectamente dibujado. Siempre se mantendrá digno, la dignidad, la honestidad y la lealtad serán su bandera, será esforzado, sacrificado, aunque cometa errores y tenga ciertos defectos, siempre se corregirán con acierto. Son firmes, egocéntricos, independientes, libres… y luchan por mantener todas estas características. Les gusta la soledad, en el sentido de no ligarse a una mujer, prefieren mantenerse alejados de los compromisos de cualquier tipo (sentimentales, ideológicos…), ni siquiera la entrada de una mujer lo limitará en este sentido. Con las mujeres son apocados, introvertidos, temerosos, tímidos, inseguros… ya se sabe… Es el líder y, por tanto, se obligará a demostrar a su grupo que merece serlo, así como demostrarse su valía a sí mismo, otro tema profundamente hawksiano. Todo esto es el retrato perfecto del John T. Chance que interpreta John Wayne.

Como es característico en los héroes de Hawks será el protector de alguno de sus amigos, si no de todos. Aquí lo veremos sublimado velando por su amigo Dude, que intenta dejar la bebida, y el cojo y vulnerable Stumpy.


Aquí el personaje que interpreta John Wayne, John T. Chance, se muestra orgulloso de su madurez, acepta su veteranía, verbaliza que usa rifle porque no era excesivamente rápido con el revólver, porque había algunos más rápidos que él… asume y presume de su propia evolución, consciente de sus limitaciones. Un perfecto héroe hawksiano.

Descubrí que con revolver algunos eran más rápidos que yo”.

Como todo héroe hawksiano, Chance nunca verbalizará su afecto explícitamente, lo hará mediante gestos, el talento visual y de puesta en escena de Hawks funcionando a pleno rendimiento, manifestarlo explícitamente sería un signo de debilidad. En “Río Bravo” tenemos multitud de ejemplos de actos, gestos y hechos que manifiestan los sentimientos profundos de los personajes sin necesidad de ser manifestados explícitamente. Con respecto a Wayne destacar el momento en el que devuelve las pistolas a su amigo, que compró al hombre al que se las vendió éste para pagarse unas copas, o cuando ve la agonía alcohólica y calambres que obligan a Martin a pegarse en las piernas y le ofrece ir a hacer una ronda por el pueblo, sin reconocer que es para que su amigo se despeje…

El héroe, en este caso Wayne, jamás obligará a sus amigos a hacer nada que no quieran, pero los apoyará siempre.


Hawks sacará todo el partido posible al actor, le encantaban sus andares, siempre destacados por el director, por ello veremos a Wayne andar en multitud de ocasiones durante la película, dar paseos por ese pequeño pueblo que comanda.

John Wayne es uno de los mayores iconos de la historia del cine, una de las estrellas más indiscutibles y un estupendo actor, por mucho que algunos lo nieguen. Un carisma inigualable y una personalidad arrebatadora, sin parangón. Todo esto lo compartía Howard Hawks, que lo manifestó en no pocas ocasiones. La mayor estrella del western. Uno de sus actores fetiche. Imprescindible. Hawks decía que el actor que compartiera plano con Wayne tenía que ser inmensamente bueno porque si no se lo merendaba en una escena, pero sin querer, simplemente por ese carisma y personalidad aplastante que tenía.

Tras “Centauros del desierto” (John Ford, 1956) la carrera de Wayne decayó un poco, hizo varias películas alejadas del western donde no logró una excesiva repercusión, por ello apostó por “Río Bravo”, donde vio una buena ocasión para recuperar su estatus, acertadamente, ya que la película fue un gran éxito.

 
Hawks decía que era tremendamente cómodo trabajar con Wayne, no pedía coartadas psicológicas, hacía lo que se le ordenaba sin mayores problemas, algo que valoraba mucho el director, que abominaba de los actores el Actor’s Studio. Según el director actores de la talla de John Wayne hacían las escenas mejores de lo que estaban escritas en el guión.

El personaje interpretado por John Wayne no es tan interesante a nivel interpretativo y conceptual como el de Dean Martin, pero en contra de lo que se dice sí que evoluciona, como se puede comprobar en su relación con Angie Dickinson y cómo va sometiéndose a su poder y su deseo, madurando sentimentalmente. Lo que es indudable es que Wayne hace una magnífica interpretación, la sutileza de sus miradas, la preocupación, crispación u orgullo que transmiten ante las evoluciones de su amigo, dejan un trabajo matizado y brillante de un actor que quizá no fuera un genio, pero que era genial en lo suyo.












Dean Martin. Dude. El amigo con problemas.

Dean Martin era un actor más que aceptable, aunque lamentablemente no tuvo grandes ocasiones de demostrar su talento, en “Río Bravo” tenemos seguramente su mejor interpretación, junto a la que nos regaló en “Como un torrente” (Vincente Minnelli, 1958). Aquí tiene el papel más agradecido e interesante, sobre el que giran gran parte de las relaciones y los fundamentos de la amistad hawksiana, sin ser el protagonista.

El actor ardía en deseos de protagonizar la cinta, al recibir la noticia viajó desde Las Vegas donde actuaba para presentarse al casting volando toda la noche. Una vez llegó Hawks tenía decidido que le daría el papel porque alguien que se toma ese interés es que quiere hacerlo de verdad, así que le dejó escoger su vestuario. Cuando regreso estaba excesivamente formal, por lo que el director le corrigió diciéndole que un borracho no suele vestir así. Martin volvió a subir y bajó con el vestuario que le vemos en la película, a lo que Hawks respondió dándole el papel para la sorpresa del éste.

Martin hace un trabajo sensacional, un borracho creíble y alejado de tópicos, brillante en su evolución, en sus malos momentos y en los más heroicos. Su trabajo fue muy elogiado por el propio Howard Hawks.

Dude se someterá a un proceso regenerador a través del cual después de tocar fondo deberá restablecer su dignidad, demostrar su valía y volver a recuperar el respeto de sus amigos además del suyo propio. En esta redención, esta recuperación, siempre tendrá el apoyo de sus amigos, pero deberá acometerla, decidirla, solo, es una decisión personal procedente de la propia voluntad. Sin esa decisión personal, que tomará en la célebre escena en la que vierte el vaso de whisky sin derramar en una botella, no logrará la necesaria redención y recuperación. El amigo del héroe es de su misma edad y, por tanto, se puede reconducir. Es una relación de igual a igual donde uno de los dos está en apuros. Ambos aceptan la adversidad, los problemas y las dificultades con total tranquilidad.




Dude siempre será respetado porque es fiel representante de los valores que defiende el grupo y el propio Hawks. Los personajes caídos en desgracia han sido íntegros en su pasado, pero por alguna circunstancia caen en un pozo, generalmente es por una relación amorosa, como es el caso que nos ocupa. A los personajes y a los amigos siempre se les perdonan los errores, se les ayuda y se vela por ellos mientras se mantenga fieles, honestos y leales… se les espera lo que haga falta. Incluso si no se acaban de recuperar y acaban siendo vulnerables y dependientes permanentemente del héroe, seguirá a su lado. La evolución del personaje de Dude será la que le lleve o devuelva a su estado primigenio, ese que le permitió entrar en el grupo, devolviéndole la dignidad perdida y el valor en sí mismo. Dude deberá recobrarse, recuperar la autoestima, demostrarse a sí mismo que es capaz de ser quien fue, como le pedirá a Wayne en la escena donde entran en el bar buscando al pistolero herido. Por supuesto, y como indiqué más arriba, el héroe jamás se opondrá a dicha petición, por problemática que pueda resultar.

La utilidad, sentirse útil, es algo indispensable en los personajes de Hawks, recordemos que en “Tener y no tener” (1944), el personaje de Walter Brennan, dependiente de Bogart, dice continuamente que cuida de él, y cuando la película finaliza sostiene que “ahora deberé cuidar de los dos”. Aquí tendremos algo parecido cuando en una conversación entre Wayne y Bond, el héroe reivindique a su amigo. La utilidad de Dude puesta fuera de duda.








-Wheeler: Así que ahora tiene usted que cuidar de él ¿eh?

-Chance: Yo diría que está haciendo un trabajo excelente cuidando de mí.

El manejo que hace Hawks de su evolución con objetos y detalles es magistral, por ejemplo el juego con los cigarrillos que Dude no logra liar… Dude es consciente de su debilidad y eso le frustra, le hace agresivo, esas caídas continuas, ese no lograr levantarse, esa lucha por volver a ser él mismo… Cuando logre recobrarse será más fuerte que antes.

Dude ira paulatinamente demostrando y recuperando su competencia profesional, la lealtad y la dignidad imprescindibles para el personaje hawksiano. Acaba siendo vital para el éxito del héroe en su objetivo. Es el personaje que más evoluciona.

Angie Dickinson. Feathers. La mujer.

Ya he comentado las excepcionales peculiaridades de la mujer hawksiana de la que Angie Dickinson es fiel representante en “Río Bravo”. La mujer hawksiana tiene su base en la que creó su guionista predilecto, Jules Furthman, autor del guión de “Rio Bravo” también, para Josef von Sternberg en la figura de Marlene Dietrich en “Marruecos” (1930), principalmente.

Como en las clásicas mujeres hawksianas, Feathers anda desorientada, viene huyendo de un turbio y oscuro pasado y acaba en el pueblo que regenta Chance como podía haber acabado en otro lugar. Allí se fijará en el sheriff, dando inicio a una relación con la clásica estructura usada por el director de cazador y presa, donde la mujer, por supuesto, es el cazador.

La relación entre Feathers y Chance es idéntica, clavada, a la de “Slim” y Harry en “Tener y no tener” (1944), exactamente igual donde incluso se recitan diálogos idénticos y se calcan escenas.

Angie Dickinson no había hecho mucho cine, Hawks se fijó en ella al verla en un episodio de la serie televisiva “Perry Mason”. Sobre el vínculo de la televisión y “Río Bravo” hablaré más tarde. Tenía 26 años.



Como es sabido la mujer hawksiana será vinculadora y vertebradora de las relaciones personales y su desarrollo. Feathers no será una excepción, su aparición comienza a transformar al rudo y seco Chance, así de alguna forma moviliza el resto de personajes una vez se incluye en el grupo. Feathers jamás aparecerá en la comisaría, su lugar es otro, pero desde el hotel ayudará a su hombre junto a Colorado y cumplirá su función relajando al guerrero mientras avanza en su seducción. Siempre la veremos en el hotel, pero su influjo y relación se expanden por todo el grupo de amigos. Ella transformará a Chance, abriéndolo, mostrándole otro aspecto de la vida fuera de la burbuja profesional. Lo humaniza. Perturbadora de su tranquilo mundo.

Del mismo modo no es precisamente una representante de la institución familiar, la mujer de Hawks no suele serlo, al contrario que la de John Ford. Son independientes, como demuestra serlo Feathers.

Si bien es cierto que perturba el mundo del protagonista, tranquilo con sus labores hasta ese momento, también lo es que se someterá a él y a su obligación, respetándola siempre, respetando su independencia. Feathers es una más del grupo además de la pareja del protagonista. Ella, como toda mujer hawksiana, comparte y defiende los mismos ideales que el héroe, pero tendrá que demostrarlo para que se le permita el acceso al grupo, demostrar su valía, algo que hará no marchándose cuando Chance se lo pida, enfrentándose a los villanos ayudando a Colorado o con gestos protectores donde vela el sueño del sheriff…



Como ya he resaltado ella tendrá un comportamiento masculino en la relación con Chance, decidida, atrevida, lanzada, dominadora… que se contrapone al timorato y más femenino del héroe, tímido, inseguro, desorientado… Es ella la que besa, no espera a ser besada, incluso tendrá que insistir para que le devuelvan el beso. Con todo jamás perderá su feminidad. Siempre vinculada al ocio, no a lo profesional, de ahí que siempre la veamos en el hotel y nunca en la comisaría. 


Es una mujer moderna y muy sensible siempre. Uno de sus rasgos más reseñables es su capacidad de adaptación, ella se someterá a las servidumbres del trabajo de él, respetándolo plenamente, aliviándole tras el duro día, mostrando un aspecto más conservador cuando se une con el héroe ya que ambos pierden algo de su independencia, aunque siempre mantendrán su espacio.

Feathers es franca, directa y sincera.

Walter Brennan. Stumpy. El anciano tullido.

Uno de los más grandes secundarios de la historia del cine, si no el más grande. Un actor eterno, imprescindible. Como es lógico también era uno de los actores predilectos de Hawks, con el que más trabajó, hasta en 6 ocasiones. “La ciudad sin ley” (1935), “Rivales” (1936), “El sargento York” (1941), “Tener y no tener” (1944), “Río Rojo” (1948) y “Río Bravo” (1959).

A esto súmenle títulos de la talla de “Furia” (Fritz Lang, 1936), “El forastero” (William Wyler, 1940), “Paso al noroeste” (King Vidor, 1940), “Juan Nadie” (Frank Capra, 1941), “El orgullo de los Yanquis” (Sam Wood, 1942), “Los verdugos también mueren” (Fritz Lang, 1943), “Pasión de los fuertes” (John Ford, 1946), “Tierras lejanas” (Anthony Mann, 1954), “Conspiración de silencio” (John Sturges, 1955) entre otros muchos. Ahí es nada. Títulos que le dieron 3 Oscars como actor de reparto por “El forastero”, “Rivales” y “Kentucky” (David Butler, 1938).

Hawks conoció a Brennan a través de uno de sus técnicos. El actor interpretaba a un entrañable anciano en la serie televisiva “The real McCoys” justo antes de contratarle para “Río Bravo”, esto provocó que en la primera prueba para la película su papel se pareciera mucho al del personaje interpretado en la serie. Hawks le pidió que dejara esa porquería, que él quería a alguien arisco, a lo que el actor respondió que era verdad, “que se había olvidado, empiezo de nuevo”, así que sin solución de continuidad le dio la vuelta al papel hasta convertirlo en lo que podemos disfrutar cada vez que vemos “Río Bravo”. Una vez más la televisión vinculada a “Río Bravo”.




Su talento llevaba al director a alargar sus escenas y a incluirle en todas las que podía, su genialidad y virtuosismo para la improvisación, que era constante y deslumbrante, eclipsaba a todos sus compañeros, robando todas las escenas en las que intervenía.

Stumpy es un claro representante de esos personajes hawksianos débiles y vulnerables, dependientes del héroe al admiran con devoción. Sabe de sus debilidades pero a su vez tiene la certeza de que su amigo lo necesita, están ahí para él, para cuidarle, conservando intactos todos los valores ya mencionados de los miembros del grupo. Stumpy es cascarrabias, arisco, quejica, protestón, entrañable, eficiente, listo… Le oiremos protestar y quejarse de cada orden que le dé Chance, pero en el fondo le reconforta sentirse útil, incluso cuando le permitan un momento de ocio a petición suya protestará diciendo que “nadie me necesita…”. Un personaje deslumbrante, inolvidable, en una interpretación sublime.



Stumpy ejemplifica a la perfección esa idea de no expresar los sentimientos. En este personaje se intuyen por debajo de su arisca coraza, incluso atizará con una escoba cuando Chance, bromeando, le bese la cabeza. Stumpy y Chance parecen un matrimonio, se quieren y aprecian tanto como les gusta discutir. Digresiones continuas, quejas y réplicas, pero lealtad plena y mucho humor. Aquí Hawks demuestra una de las máximas comentadas, cuando la cosa puede ponerse excesivamente sensible, rompe la situación con un momento de humor.




Además Stumpy es mayor que Chance, lo que vuelve a confirmar lo ya mencionado de los amigos con más edad que el héroe, dependientes y que invierten la relación paterno-filial, ya que Stumpy, siendo mayor que Chance, depende de él. Con todo, esta relación no es exactamente igual que la que vemos en “Tener y no tener”, donde la dependencia es extrema, aquí hay más igualdad y la utilidad del personaje está fuera de toda duda, incluso será clave, como no, para que el héroe alcance el éxito finalmente.

Ricky Nelson. Colorado. El jovencito.

Ricky Nelson era una gran estrella en aquella época, seguramente la que más fama y éxito tenía en aquel momento. Especialmente popular en Asia y Europa. Tenía una serie de televisión, “The Adventures of Ozzie & Harriet”, otra más, y su música triunfaba. Por supuesto su interpretación es la más floja con diferencia, es complicado verle como un pistolero con esa carita de no haber roto un plato. Hawks, Martin y Wayne lo apadrinaron y guiaron para que se sintiera lo más cómodo posible y sacara lo mejor de sí mismo, extrapolando el buen rollo y la camaradería que vemos dentro del film fuera de él también. Un ejemplo lo tenemos en el gesto de tocarse la nariz que Nelson hace varias veces durante la película, algo que viene desde “Rio Rojo” (1948) y que hacía Montgomery Clift, que a su vez lo cogió de Wayne, y que aquí le recomendaron que hiciera.

 

En él vemos esa constante del director de la relación paterno-filial, una relación de igual a igual donde la experiencia de Chance será una guía para Colorado. Aprendizaje a través de actos. Colorado demostrará su competencia profesional y valentía cada vez que sea menester. Además este personaje permite ver cómo se integra un nuevo componente en el grupo, los valores que demuestra para que dicho grupo vea con buenos ojos su ayuda y admisión. Lo primero que destacará será su sentido común, rechazando meterse en líos, rechazando la propuesta de Chance de sumarse a su grupo, demostrando inteligencia y fidelidad a Wheeler (Ward Bond), una agudeza y viveza que valorará y verbalizará Wayne. Posteriormente su reacción ante la muerte de su jefe, Pat (Ward Bond) lo retratará como alguien leal y agradecido, que quiere vengarlo y sumarse al asunto y al grupo tras ver lo sucedido. Con estas credenciales Chance aceptará su ayuda profesional.



Claude Akins. Joe Burdette. El villano

Ningún villano tiene excesiva presencia, es el hermano de este personaje, Nathan Burdette (John Russell), el gran capo de los villanos, pero nos centramos en Joe por ser el detonante de la historia. Ningún villano está elaborado, simplemente sabemos que son los villanos y en el caso de Joe un asesino. Nuestros protagonistas se limitan a cumplir con su deber, pero el personaje del villano es más importante con respecto a nuestros protagonistas que con respecto a sí mismo. Como he comentado en otras ocasiones el argumento y la trama importan mucho menos que los personajes y sus relaciones para Hawks, así se sirve del villano simple y llanamente para contraponer sus valores y forma de actuar con los de nuestros protagonistas, para afianzar esos valores y demostrar por qué los defienden y qué los diferencia. Burdette así representa la antítesis de los valores hawksianos, y se verbalizará en una línea de guión paradigmática cuando Wayne cuestione las amistades de Burdette, considerándolas falsas y meramente interesadas, cuestionando su valor más allá de aprovecharse del poder adquirido por su hermano, criticando su falta de honestidad e integridad. Es ahí donde entra el conflicto lógico y define aún más a Chance y los suyos.



El villano actúa como detonante de la acción y un elemento más de descripción de las reglas que gustan y respetan los protagonistas. La personalidad de dichos villanos es intrascendente, no le interesa lo más mínimo a Hawks salvo como idea en la que reflejar sus valores. Incluso en ocasiones pueden coincidir varios aspectos de villanos y héroes, pero será su posicionamiento ante la bondad, maldad o respeto a lo ajeno, lo que marcará las diferencias.

No creo que Joe tenga un amigo en todo el mundo y jamás los tendría si nos los comprara alguien a 50 dólares por cabeza… como al tipo que mató a Wheeler”.


 


Dedicada a Chu4che, con el que no importaría formar un grupo al estilo Hawks








4 comentarios:

  1. Feathers…me encanta la mujer de Hawks. Chicas decididas, nada ñonas, q saben lo q quieren y cómo conseguirlo pese al peso d su pasado.
    Dean Martin! Estoy contigo en que esta es una actuación de lo mejor de su carrera, aunq algunas del "rat pack" tb me gusten por la socarronería.
    Stumpy. 'Delicioso' (q dirían los chicos de Garci). Entrañable y gracioso.
    Y Wayne!! Ay Wayne. Me encanta verle. Y q Hawks destaque sus andares es una muestra de lo fino q hila:memorable cadencia siempre con su rifle. Y cómo se apoya (has puesto la foto) con ese goro d cadera. Es el prototipo del héroe de una pieza q todos querríamos como amigo.
    Y bueno…Colorado…el novatillo, pero majete. Aprendiendo. Encantador…

    Me encanta cómo lo explicas todo. Y ahora musmo, un colchón salvadpr q me aleja de los malos sueños y me deja con un sabor agradable.

    Gracias por tu trabajo. Besos!!

    ResponderEliminar
  2. Creo que son las grandes mujeres del cine! Absolutamente modernas y actuales. Es difícil elegir un personaje, ¡están todos tan bien dibujados y desarrollados! Demostrando que con talento y un poco de esfuerzo se puede contar una historia entretenida desarrollando personajes.

    Muchas gracias ti Reina. Besos

    ResponderEliminar
  3. Sambo,podemos formar el un grupo para la peli RIO BLANCO,jejejejejejeje

    muy de acuerdo con toda esta tercera parte.

    Yo soy de Stumpy, hace a la peli entrañable y divertida, le da ese punto de más que hacen a esta peli tan grande.

    saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. RÍO BLANCO jajajajajaja. Buenísimo.Stumpy, ¡qué cosa más grande!

      Eliminar